Crisis en River: El escándalo del container complica la carrera política de Di Carlo

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El oscuro presente futbolístico de River desnudó el desmanejo financiero que lleva adelante el presidente Stefano Cozza di Carlo, que asumió en el club de Núñez apenas hace 9 meses y ya enfrenta una severa crisis política.

Di Carlo edificó su carrera por sus buenos vínculos con el Círculo Rojo e hizo alarde de su proyección política, más allá del terreno del fútbol. Pero como preside un club de fútbol, su suerte está atada a los resultados.

Hacía 31 años que River no arrancaba un torneo sin sumar ni un punto en las primeras dos fechas. Y es la primera vez desde 2010 que el Millo pierde cuatro partidos consecutivos en competencias de AFA.

La mala racha, que puede padecer cualquier dirigente, se agravó por la acumulación de fallidos del nuevo presidente riverplatense, que se puso el apellido del abuelo para hacer política ya que su padre es Yayo Cozza, famoso por el caso Coppola.

La primera medida que tomó Di Carlo como presidente de River fue anunciar la continuidad de Marcelo Gallardo como director técnico, pese a que el Muñeco venía en picada con los resultados y la consideración de la gente.

Como Gallardo continuó en la mala, Di Carlo apuró la salida de River del Comité Ejecutivo de AFA, para buscar un golpe de efecto. Pero finalmente se terminó comprando dos problemas porque la pelea con la AFA no lo victimizó ni le trajo capital político.

Di Carlo le renovó a Gallardo en noviembre y lo echó en febrero.

El cuestionamiento que recibe Di Carlo es que no sólo no consigue resultados sino que se gastó decenas de millones de dólares en jugadores que no devuelven trofeos. “Se está delirando la plata”, dijeron a LPO fuentes del club de Núñez. 

Desde que llegó en noviembre el presidente gastó alrededor de 35 millones de dólares en jugadores, entre los que se encuentra Ángel Correa, de 31 años, el jugador más caro que pagó River en su historia. En el medio sumó a un español llamado Pablo Longoria como director deportivo, para que se hiciera cargo de los refuerzos. La llegada del español desató críticas sobre el rol de Enzo Francescolo y Leandro Ponzio, que en teoría estaban en el club para cumplir esa función.

Di Carlo esperaba encarrilar la cuestión futbolística con la contratación del técnico Eduardo “Chacho” Coudet, pero ahora lo sumergió en una extravagante crisis simbólica que desnuda el desmanejo del plantel. El propio Di Carlo dio una entrevista días antes del Mundial en el que anunció que no tomaría en cuenta a unos 15 jugadores, casi la mitad de la plantilla, pese a que River había pagado alrededor de 50 millones de dólares en esas incorporaciones.

Los jugadores apartados no entrenan junto al plantel profesional en el predio principal de River Camp en Ezeiza, sino que fueron destinados al nuevo predio de la Avenida Cantilo, cerca del Monumental. A ese grupo se lo empezó a denominar como “la banda del container”, porque se bañan en trailers. Como las instalaciones del predio de Cantilo están inconclusas, la imagen de los futbolistas cambiándose en contenedores causaron un fuerte impacto entre los hinchas.

La banda del container

Los malos resultados de River, que incluso quedó afuera de la Copa Argentina con su plantel millonario contra Aldosivi, enardecieron a los hinchas que empezaron a pedir que fueran incluidos los jugadores apartados, entre los que se encuentra un ex campeón del mundo como Germán Pezzella, el delantero Maxi Salas por el que River le pagó 9 millones de dólares a Racing e incluso chicos salidos de las inferiores del club como Ian Subiabre y Santiago Lencina.

El argumento de Di Carlo es que había que “depurar” el plantel, pero los jugadores siguen cobrando un sueldo. Pese a sus crecientes gastos en comunicación, las autoridades de River no pudieron sacar de agenda la crisis del container.


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