Elecciones en Colombia: Trump está a punto de recuperar un aliado esencial y Lula de quedarse solo en América del Sur

COMPARTIR

BOGOTÁ.– A fines de mayo, cuando viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente Donald Trump, el senador y candidato a la presidencia de Brasil Flavio Bolsonaro se comunicó con el también candidato presidencial Abelardo De la Espriella, favorito en la disputa por la presidencia de Colombia. Ambos se hablaron por videollamada, de la cual participó, además, el exdiputado brasileño Eduardo Bolsonaro, recientemente condenado por la justicia brasileña a cuatro años de prisión por promover en los Estados Unidos una campaña en contra de su propio país.

Los tres hablaron de construir un frente anti-izquierda en la región, y después de la llamada, que fue iniciativa de los hermanos Bolsonaro, el candidato colombiano publicó un mensaje en sus redes sociales en el que se refirió a Flavio Bolsonaro como futuro presidente de Brasil.

Si Abelardo, como es llamado por los colombianos el outsider de 46 años que habría construido su fortuna defendiendo a narcotraficantes y criminales, resulta vencedor este domingo, en la contienda contra el izquierdista Iván Cepeda, los Estados Unidos de Trump recuperarán un aliado esencial en la región, y el Brasil de Lula se quedará aislado.

Publicidad del derechista Abelardo de la Espriella, en Barranquilla, Colombia

En plena campaña electoral, Lula corre el riesgo de quedarse prácticamente solo en América del Sur. Aunque haya logrado mantener relaciones cordiales con gobiernos de derecha como los de los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa, y Bolivia, Rodrigo Paz, ambos muy dependientes de los Estados Unidos, el presidente de Brasil construyó en los últimos tiempos un triángulo de hierro con el México de Claudia Sheinbaum y la Colombia de Gustavo Petro.

Juntos, los tres presidentes se opusieron al Escudo de las Américas de Trump, una alianza en materia de seguridad que cuenta con más de 13 miembros lanzada en marzo de este año. La iniciativa fue presentada como un proyecto que busca consolidar la cooperación entre países de América Latina y el Caribe para combatir amenazas comunes, principalmente el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y la migración irregular.

En la práctica, fue la manera encontrada por el presidente republicano para cumplir uno de los principales objetivos trazados en el documento sobre la defensa nacional de su país, presentado el año pasado: recuperar la influencia en el hemisferio occidental y, sobre todo, en América Latina.

Sin Colombia, Lula se quedaría solo con México. Después de perder a Chile, donde la derecha recuperó el poder con la presidencia de José Antonio Kast, y, mucho antes, la Argentina, con la llegada de Javier Milei a la presidencia, Lula corre ahora el riesgo de quedarse sin el país que hoy es su principal compañero de lucha en América del Sur.

Aunque Lula y Petro tienen sus diferencias, y en Brasilia no son pocos los que se quejan de la conducta errática del presidente colombiano y de su estilo de gobernar, Colombia es un aliado clave por su ubicación geográfica. Vecino a una Venezuela hoy tutelada por Estados Unidos, el país comparte con Brasil intereses en materia de energía, combate al cambio climático, seguridad interna y relaciones internacionales. Ambos comparten además la Amazonia, la conciencia sobre la importancia de caminar en la dirección de un mundo menos dependiente de los combustibles fósiles, y, quizás lo más importante, la necesidad de luchar para que la región siga siendo una zona de paz.

La foto de Flavio Bolsonaro junto a Trump

De la Espriella en la presidencia no significaría para el Brasil de Lula apenas un gobierno hostil y aliado a la familia Bolsonaro; significaría una Colombia de puertas abiertas y sin restricciones a los Estados Unidos de Trump.

“Con De la Espriella nuestro país se transformará en una base de los Estados Unidos de Trump. El riesgo de un aumento de la violencia, de acciones militares con participación americana como vemos en Ecuador y quizás aún más, es grande”, explica el exembajador de Brasil y exministro del Interior colombiano Guillermo Rivera.

Rivera colaboró con la campaña de Cepeda, apostando por un gobierno que diera continuidad al de Petro, pero corrigiendo errores que nadie puede negar. La paz total prometida por el presidente colombiano fue un fracaso, y Colombia es hoy un país más violento de lo que era hace cuatro años.

“Hay que revisar muchas cosas. Pero De la Espriella implicaría un cambio radical, un estilo de gobierno autoritario, alineado con la Casa Blanca y pondría en riesgo nuestra soberanía”, afirmó el exembajador colombiano en Brasil.

Otros tiempos, hace un año. De izquierda a derecha, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Uruguay, Yamandu Orsi, y Chile, Gabriel Boric; el presidente del gobierno español, Pedro Sanchez, y el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, conversan durante una cumbre sobre democracia y multilateralismo en el Palacio de La Moneda en Santiago de Chile, el lunes 21 de julio de 2025.

La defensa de la soberanía es justamente algo que une a Lula y a Petro. El panorama con De la Espriella sería exactamente el opuesto: una Colombia dependiente y subordinada a los deseos de Trump. Un escenario similar al de la Venezuela gobernada por Delcy Rodríguez, pero sin un ataque militar como el que vivió Caracas la madrugada del 3 de enero de este año.

Las conexiones del candidato de la extrema derecha colombiana con el trumpismo son de público conocimiento. De la Espriella contó con el apoyo público del presidente norteamericano, que en la recta final de la campaña escribió un mensaje muy generoso hacia el candidato en sus redes sociales: “El candidato presidencial colombiano, ‘El Tigre’, Abelardo de la Espriella, es un líder inteligente, fuerte y tenaz, que lucha incansablemente por su gran país y su pueblo, y los ama, igual que yo lo hago por los Estados Unidos de América. No decepcionará. Si Abelardo gana, y gracias a su competencia y amor por su país, contará con el apoyo total y la fuerza de Estados Unidos a su favor. Debido a sus enormes logros en la vida y a su apoyo político hacia mí, es un honor para mí otorgar a Abelardo mi respaldo total y absoluto. Él no decepcionará al maravilloso pueblo de Colombia. ¡El país alcanzará nuevas cotas de grandeza!”.

Aprovechando ese apoyo, y el de congresistas republicanos como el senador de Ohio Bernie Moreno, el candidato colombiano ya habría solicitado a sus aliados norteamericanos la adopción de medidas contra figuras de la izquierda colombiana.

Según informó la prensa de su país, De la Espriella, adoptando el mismo modus operandi de los Bolsonaro – y que le costó la condena judicial a Eduardo Bolsonaro – habría solicitado sanciones a sus adversarios políticos por parte de los Estados Unidos. Cuando De la Espriella dice que va a “aplastar a la izquierda”, no está exagerando.

En Brasilia temen lo peor. Fuentes diplomáticas brasileñas confirmaron a LA NACION que hasta el momento no hubo ningún contacto del gobierno de Lula, que recibió a Cepeda en la capital brasileña, con el líder de la extrema derecha colombiano.

Si De la Espriella resulta ganador, habrá que buscar la manera, reconocieron las fuentes consultadas, de abrir algún canal de diálogo con el nuevo gobierno. Está claro que eso será muy difícil antes de las elecciones brasileñas, ya que De la Espriella apoyará a Flavio Bolsonaro.

Finalizando su tercer gobierno y aspirando a un cuarto, Lula nunca estuvo tan solo en su propia región. Lejos quedaron los tiempos de impulso a la integración regional junto a otros presidentes, y de un papel destacado de Brasil y de Lula en proyectos como el de la difunta Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). O épocas igualmente gloriosas para el brasileño como el 2005, cuando en una cumbre en Mar del Plata, Lula y los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y otros enterraron el proyecto de George W. Bush de crear el Área de Libre Comercio de las Américas, el ALCA.

América Latina giró a la derecha, en algunos casos a la extrema derecha. Y dio ese giro con Trump decidido a dominar la región a fuerza de presiones, amenazas y ataques militares inéditos. Sin Colombia, Lula se debilitará y Brasil quedará como la única esperanza de la izquierda latinoamericana, ante un gobierno de los Estados Unidos dispuesto a todo.


COMPARTIR