A casi cuatro años de haber alcanzado el punto más alto de su carrera, Alejandro Papu Gómez vuelve a tomar un camino inesperado. A los 38 años, el campeón del mundo con la selección argentina en Qatar 2022 rescindió su contrato con Padova, de la Serie B de Italia, y continuará su trayectoria en Forte Virtus, de la segunda división de Emiratos Árabes Unidos. El cambio de rumbo llega mientras sus antiguos compañeros vuelven a reunirse alrededor de Lionel Messi: el mediocampista no estará en la despedida del capitán de la selección, prevista para el 6 de octubre en el Monumental.
Gómez ya se encuentra en Emiratos Árabes Unidos y este jueves tendrá su primer entrenamiento con su nuevo equipo. Para concretar la operación, acordó la rescisión anticipada de su vínculo con Padova, que se extendía hasta junio de 2027, y resignó tres meses de salario para obtener el pase en su poder. Su contrato con Forte Virtus tendrá el mismo plazo, según informa el especialista en mercado de pases César Luis Merlo.

El destino representa otro giro para una carrera que, desde la consagración en Qatar, atravesó una sucesión de episodios difíciles de imaginar aquella noche del 18 de diciembre de 2022 en Lusail. Después del Mundial pasó por Sevilla, Monza y Padova, estuvo casi dos años sin competir por una sanción por doping y debió afrontar problemas físicos. A la vez, desapareció de las convocatorias de Lionel Scaloni sin que alguna vez se conociera una explicación sobre su alejamiento del grupo campeón. Su última aparición fue ante Australia, por los octavos de final de la Copa del Mundo.
Forte Virtus tiene sede en Mirdif, un barrio de Dubái, y pertenece a Maurizio Setti, expresidente de Hellas Verona. La ventana de incorporaciones en Emiratos Árabes Unidos permanecerá abierta hasta el 28 de septiembre, circunstancia que permitió cerrar la llegada del argentino después de su salida de Padova.

Su experiencia en el ascenso italiano había comenzado como el intento de recuperar una carrera interrumpida durante demasiado tiempo. Gómez se incorporó a Padova en 2025 y volvió a disputar un partido oficial el 22 de noviembre de ese año, frente a Venezia, después de 776 días sin jugar. La última etapa, sin embargo, estuvo lejos de ofrecerle la continuidad que buscaba: participó de apenas nueve encuentros y volvió a padecer inconvenientes en el tobillo derecho, que requirieron tratamientos y una operación en Pisa.
El extenso paréntesis había comenzado en octubre de 2023, cuando se conoció el resultado positivo de un control antidoping realizado en noviembre de 2022, pocos días antes del Mundial. La sustancia detectada fue terbutalina y el futbolista explicó que había ingerido por error un jarabe para la tos de su hijo. La sanción fue de dos años.
El propio Gómez describió tiempo después el impacto de aquel episodio. “La responsabilidad fue absolutamente mía. El boludo fui yo en haber tomado un jarabe para la tos que no tenía que tomar. Pero tampoco para haberme comido dos años de suspensión”, expresó. En otra reflexión expuso hasta qué punto llegó a contemplar un escenario muy distinto para su futuro: “Pasé de ser campeón del mundo a que no me llame nadie, desaparecer del medio o no jugar más. Hay que saber convivir con eso”.

Su realidad deportiva hoy está lejos de aquella que construyó durante sus mejores temporadas en Atalanta, donde disputó 252 partidos, convirtió 59 goles y 72 asistencias entre 2014 y 2021. En la temporada 2019/20 alcanzó, además, el récord de 16 asistencias en una edición de la Serie A. Antes había pasado por Arsenal de Sarandí, San Lorenzo, Catania y Metalist Kharkiv.
En la selección argentina supo ocupar un lugar visible dentro del grupo que conducía Scaloni. Participó de las conquistas de la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial, y era habitual verlo en transmisiones y momentos de distensión con varios de los referentes del plantel. Después de Qatar, esa presencia se terminó de manera abrupta.
Ni siquiera pudo estar con sus compañeros cuando el seleccionado regresó al país en marzo de 2023 para celebrar la tercera estrella en los amistosos ante Panamá y Curazao, siendo reemplazado por Giovani Lo Celso. En aquel momento atravesaba una lesión en el tobillo, pero su ausencia, sumada a las posteriores listas de Scaloni en las que tampoco apareció, alimentó distintas versiones sobre una posible ruptura interna.
Nunca hubo, sin embargo, una confirmación que permitiera establecer qué ocurrió. A lo largo de estos años circularon versiones sobre una supuesta filtración de información relacionada con el estado físico de Rodrigo De Paul durante el Mundial, presuntos comentarios hacia el entorno de Messi y hasta una teoría sobre una consulta a una vidente antes de Qatar, que las redes sociales transformaron en una historia de “brujería”. En 2023, Leandro Paredes se refirió al asunto y las definió como “rumores que se dijeron en internet”. Pero todo quedó en eso, en palabras al viento.