Diego Forlán asumió como entrenador de la selección de Uruguay y no descartó la vuelta de Luis Suárez

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Diego Forlán volvió a la selección uruguaya. Esta vez no como el futbolista que condujo al equipo celeste hacia las semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010, sino como entrenador interino. La Asociación Uruguaya de Fútbol oficializó su llegada para hacerse cargo del seleccionado mayor y de la Sub 20, en una decisión que busca relanzar un proyecto deportivo golpeado por la frustrante actuación de Uruguay en el Mundial 2026 y por el final del ciclo de Marcelo Bielsa.

¿Uruguay siguió el modelo que la Argentina usó con Lionel Scaloni? Al menos, las coordenadas son bastante parecidas. En marzo habrá elecciones en la entidad y ahí se conocerá el rumbo definitivo. Pero nadie descarta la continuidad de Forlán más allá de esa fecha, sobre todo si acompañan los resultados y el grupo funciona.

La designación de Forlán representa una apuesta cargada de simbolismo. Referente de una de las generaciones más exitosas del fútbol uruguayo moderno, el exdelantero asumió en un contexto complejo para la selección charrúa, que atraviesa un proceso de revisión luego de haber quedado eliminada en la primera etapa de la Copa del Mundo disputada en Estados Unidos, México y Canadá.

Diego Forlan y una imagen con emoción, junto con Pablo, su padre, y el presidente de la Asociación Uruguaya, Ignacio Alonso, durante la presentación en el estadio Centenario

Con ese panorama, la AUF recurrió a uno de los nombres con mayor consenso dentro y fuera del campo de juego. Al anunciar su incorporación, la entidad definió a Forlán como un “referente, figura y emblema de una generación inolvidable” y destacó su regreso para aportar su “profundo conocimiento del fútbol internacional desde la conducción técnica”.

El desafío va más allá de los resultados inmediatos. Forlán deberá reconstruir la confianza alrededor del seleccionado, consolidar el recambio generacional y establecer una conexión entre los jóvenes y el equipo mayor. Por eso, la decisión de encomendarle también la conducción de la Sub 20 fue interpretada como una señal de la intención de la federación de desarrollar una línea de trabajo que abarque todas las categorías.

Sin embargo, en su primera conferencia de prensa hubo un tema que se impuso por encima de cualquier análisis futbolístico: el futuro de Luis Suárez. El máximo goleador de la historia de Uruguay había quedado al margen de las convocatorias durante la última etapa del ciclo de Bielsa y tampoco formó parte del plantel que disputó el Mundial 2026. Forlán, lejos de descartar una eventual vuelta, dejó una definición que rápidamente ocupó los principales titulares de la prensa uruguaya.

“Tengo un cariño enorme por Luis. Tenemos mucha confianza. Si él está seleccionable, es uruguayo. Tener un jugador como Luis, con experiencia, tiene gol y lo sigue demostrando todos los fines de semana que juega, ¿por qué no?”, afirmó el nuevo entrenador.

La respuesta marcó una diferencia respecto de las decisiones adoptadas durante la gestión anterior. Forlán incluso reforzó esa postura al remarcar la dimensión del atacante dentro de la historia reciente del fútbol uruguayo. “Nadie va a discutir lo que es Luis”, sostuvo.

La situación de Suárez había sido una de las cuestiones más sensibles del ciclo Bielsa. El delantero anunció su despedida de la selección en septiembre de 2024, luego de un empate sin goles frente a Paraguay por las eliminatorias sudamericanas. Aquel adiós estuvo acompañado por fuertes cuestionamientos hacia el entrenador argentino, a quien responsabilizó por haber generado tensiones dentro del plantel y deteriorado el clima interno de la selección.

Luis Suárez, en la noche de la despedida de la selección de Uruguay, junto con su familia, el viernes 6 de septiembre de 2024, ante Paraguay, en las eliminatorias

Meses antes del Mundial, Suárez había dejado una puerta abierta para un eventual regreso. “Jamás le diría que no a la selección”, aseguró en abril, una declaración que pasó relativamente desapercibida en aquel momento, pero que adquirió otra relevancia después de la llegada de Forlán.

La nueva conducción de Uruguay comienza con múltiples desafíos sobre la mesa. Recuperar competitividad, reconstruir el vínculo con los hinchas y encontrar el equilibrio entre renovación y experiencia aparecen como los principales objetivos de una etapa que recién comienza. Y si hubo una señal clara en la presentación de Forlán, fue que el pasado reciente no quedará al margen de ese proceso. La posibilidad de volver a contar con Suárez está lejos de convertirse en una certeza, pero después de mucho tiempo dejó de parecer una puerta cerrada.

Forlán, además, evitó explayarse sobre la salida del argentino Marcelo Bielsa -quien dejó la selección en medio de un vestuario en conflicto, con cortocircuitos entre el DT y los futbolistas- aunque destacó que el argentino es un “entrenador de mucha jerarquía, tiene mucha experiencia” y recordó que cada entrenador “tiene su personalidad”.

¿Cuál será el estilo de Uruguay? “Trataré de darles las mejores herramientas a los jugadores. Me encantaría proponer todos los partidos, pero uno que ha jugado en tantos lados sabe que a veces no es lo que uno quiere sino lo que puede. Hay que abarcar, trabajar y tratar de tener una idea global para ver después cómo podés salir de determinadas situaciones en los partidos”, aseguró Forlán.

Todo está por construirse en Uruguay.

Con información de AP y EFE


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