“Aparece el monstruo”, “Papá me va a matar”: las frases más contundentes de Gustavo Yankelevich tras el testimonio de su nieto Valentín

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Gustavo Yankelevich rompió el silencio este lunes en diálogo con Intrusos (América TV) luego de que su nieto Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan y de Darío Giordano, revelara que sufrió violencia física y psicológica de parte de su padre. En la entrevista, el reconocido productor y director de televisión pronunció frases contundentes de cómo vivió la familia ese contexto por fuera de los medios.

El relato de cómo Gustavo se enteró de la violencia que vivían sus nietos

Las frases de Gustavo Yankelevich sobre la acusación de sus nietos contra Darío Giordano

Después de la muerte de Romina Yan en 2010, sus tres hijos, Franco, Valentín y Azul, quedaron bajo el cuidado de su padre, Darío Giordano. Un año después comenzaron los hechos de violencia que decantaron en la intervención de Gustavo Yankelevich y la posterior tutela de los dos menores varones. Las frases más fuertes de Gustavo Yankelevich:

  • “La primera que notó lo que pasaba fue Cris [Morena] y me advirtió que le prestara atención a los chicos. En principio pensé que era pasajero, hasta que Franco me pidió venir a vivir conmigo”.
  • “A Valen no le importaba decir lo que pasaba, a Fran tampoco, pero les importaba su hermana, por eso esperaron a que terminara el colegio”.
  • “En uno de los almuerzos, Fran me dijo: ‘Abuelo, quiero ir a vivir con vos’, pero no me dijo que le pegaban”.
  • “Cuando me junté con Darío, y le dije que Franco me había pedido ir una semana para pasar conmigo, él me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera. No, de ninguna manera va a ir’”.
  • “A Fran le dije: ‘Soy una persona grande, acá algo pasa. Me tenés que contar’. Me respondió: ‘Abuelo, si yo te cuento lo que pasa, papá me va a matar. Cuando se enteró de que te pedí ir una semana a tu casa, me ca*ó a trompadas. Me desmayó a golpes’”.
  • “Ellos me decían que su papá, cuando íbamos a la casa, era una cosa, pero cuando nos íbamos, era otra. Me decían: ‘Aparece el monstruo’”.
  • “Valen le decía [a su amiga] que se quería ir con su mamá [Romina], que no quería estar más acá. Pero se lo decía con lujo de detalle”.
  • “Empecé a ir todos los días al colegio y, durante el recreo largo que tenían ellos, le daba un abrazo a Valentín para que sienta amor…”.
  • “Esto duró tres años y medio porque Darío apelaba todo el tiempo. Esto se terminó cuando fue a Casación. Había jueces, abogados y asistentes sociales”.
  • “Una doctora nos dijo el día que se venían los chicos a casa que Franco no tenía un tic; ‘lo de poner los ojos en blanco es porque le pegan en la cabeza’”.
  • “El bloque familiar de Darío se encolumnó todo atrás de Darío. Empezando por los abuelos de los chicos, que me reconocieron que les habían pedido ayuda y ellos no los escucharon. Del otro lado estaba el bloque nuestro con Cris, Tomás y Rossella; estábamos todos atrás de Fran y Valentín”.
  • “A Azul era como desprenderla de él [Darío]. En el Juzgado convinimos que íbamos a monitorear si él con ella tenía el mismo accionar. Y no, no lo tuvo”.
  • “Ro [Romina] está. Pasa en otro plano, en otro estado y, como puede, nos ayuda, como puede, nos guía, nos llegan señales, mensajes. Si estamos abiertos para escucharlos, nos ayudan a hacer la vida más fácil”.

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