Rossana Chahla anunció este lunes que va a apoyar a Osvaldo Jaldo en su apuesta por la reelección y complicó los planes de Juan Manzur, que amaga con lanzarse por afuera del peronismo en las elecciones a gobernador del 2027.
La intendenta de San Miguel de Tucumán se refirió a la interna del PJ local durante un acto por una obra de repavimentación en la avenida República del Líbano. “Voy a acompañar al actual gobernador Osvaldo Jaldo en su reelección”, dijo ante la consulta de la prensa, y trató de ser evasiva cuando le preguntaron si ella misma revalidaría su cargo: “No he definido todavía, tienen que darse muchos factores pero quiero agradecer al gobernador por la confianza que tiene conmigo”.
El gobernador tucumano la había confinado con elegancia promoviendo su reelección en la capital provincial. “Tiene el apoyo del 95%”, fue el mensaje de Jaldo. Bajo ese presunto espaldarazo para Chahla, camufló el objetivo de taparle el ascenso con una candidatura a gobernadora o vicegobernadora, algo que dejó sentado cuando reunió a su tropa en El Cadillal y avisó que iría por un nuevo mandato con el actual vice, Angel Acevedo.
Chahla busca descomprimir la interna con Jaldo y echa a un funcionario de Cisneros
Ante la encerrona, Chahla contestó con sagacidad que “el principal objetivo es poder hacer la gestión de la mejor manera posible”. “Los dos tenemos grandes responsabilidades institucionales”, sintetizó.
Como sea, la definición de Chahla supone un distanciamiento brusco de Manzur, que fue su impulsor para que llegue a la Intendencia en una competencia contra Germán Alfaro, pareja de la senadora Beatriz Ávila. Tanto Alfaro como Ávila orbitan bajo el paraguas de Jaldo, que pese a ello, ha decidido apoyar la reelección de Chahla, un gesto de pragmatismo que acaso coincide con un dato ineludible: en las encuestas la intendenta aparece como la dirigente con mejor imagen de la provincia, apenas por debajo del propio gobernador.
Por eso, la decisión de Chahla de anunciar su apoyo a Jaldo deja a Manzur sin una potencial aliada, en la puja que mantiene con Jaldo.
Dos importantes dirigentes del PJ tucumano confirmaron a LPO que Manzur evalúa competir contra Jaldo por afuera del PJ, una jugada que reedita el antecedente de José Alperovich cuando le hizo exactamente eso en 2019.
Aquel año las cosas terminaron mal para Alperovich, que cayó de manera humillante ante Manzur, con apenas poco más del diez por ciento de los votos. Pero desde el entorno del todavía senador no toman mal ese antecedente. De hecho, estiman que de los 40 puntos de intención de voto que dicen que se le adjudican al peronismo en la provincia, Manzur podría quedarse con ese 10 por ciento, lo que pondría a tiro a La Libertad Avanza, que cosechó alrededor de 30 puntos en las legislativas de 2025.
Si bien cerca de Manzur reconocen que la decisión final todavía se está evaluando, dan por descontado que no habrá acuerdo. “Jaldo no nos va a llamar”, dicen, y agregan: “que gobierne Jaldo o Lisandro Catalán, para nosotros, es lo mismo porque Jaldo acompaña a Milei en el Congreso y a la Rosada le conviene que siga Jaldo en Tucumán”.
Como las elecciones provinciales se realizarían en mayo del año próximo, afirman que la idea es llevar a Manzur a la gobernación y Pablo Yedlin como primer candidato a legislador provincial. El problema es que, ante la más que probable derrota, a Manzur se le podría hacer cuesta arriba buscar en octubre la renovación de su banca de senador nacional, que según comentan cerca suyo, es su verdadero objetivo.
Además, todavía no se sabe si el peronismo irá con candidato único en las presidenciales o apelará a las PASO. En cualquier caso, es una incógnita aún mayor si alguno de los eventuales contendientes en las primarias aceptaría llevar colgado en su boleta el nombre de Manzur. “El peronismo va a necesitar a Jaldo en las presidenciales”, reconoció un experimentado dirigente tucumano.
Acaso por eso, en el peronismo tucumano no descartan que al final del camino, Jaldo y Manzur terminen acordando.