Willie Carballo, consultor en bienestar: “Fanatizarse no ayuda a la longevidad ni a la verdadera calidad de vida”

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En un mundo cada vez más obsesionado con la eterna juventud, la ciencia y el bienestar cambiaron el eje de la discusión: ya no se trata solo de sumar años a la vida, sino de sumarle vitalidad a esos años. La longevidad hoy en día se entiende como una filosofía que cruza la medicina preventiva, el bienestar integral y los hábitos conscientes. Y si hay alguien que entendió este cambio de paradigma antes que nadie en la región, es Willie Carballo.

Pionero indiscutido en el sector del bienestar, Carballo es desde 1979 la voz autorizada en la región detrás de Clinique La Prairie, el legendario centro suizo que es sinónimo de revitalización a nivel mundial. Además, como consultor especializado en Leisure & Wellness ha participado en la apertura, lanzamiento y difusión de importantes clínicas e instituciones, Clínica Mayo (USA), Evian Royal Resort (Francia), Les Thermes Marins de Montecarlo (Mónaco), Champneys (UK), entre otros.

Sin embargo, su búsqueda no se detuvo ahí. Con todo ese conocimiento y una visión impecable para identificar la excelencia, dio un paso más allá y creó Fine Hotels, Spas & Resorts of the World, una plataforma exclusiva de ‘ocio inteligente’ que redefine el turismo de bienestar y el lujo saludable.

En una conversación con LN Bienestar, el experto comparte su mirada sobre los pilares del envejecimiento activo, por qué el verdadero bienestar empieza en pequeñas decisiones y cómo podemos aplicar la ciencia de la longevidad en nuestro día a día para vivir plenamente.

−Representás a Clinique La Prairie desde 1979, ¿cómo fueron esos primeros pasos, cuando recién empezaba a hablarse de spas y de bienestar?

−En el año ‘69 tuve una “idea loca” para el momento: organizar viajes de estudios para jóvenes argentinos a Inglaterra y a Suiza. Llegué a representar 35 colegios suizos. El director de uno de esos colegios me dijo que un amigo suyo era director de una clínica y que me quería conocer. Fuimos a almorzar y era el director de Clinique La Prairie, que tenía la esperanza de que pudiéramos desarrollar un mercado para ellos, ayudarlos a llegar a Latinoamérica.

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Yo no tenía la menor idea de lo que era La Prairie. Unos días después, visité a un hermano mayor que vivía en París. Él estaba casado con una francesa, cuyo padre era íntimo amigo del padre de Philippe Junot (primer marido de Carolina de Mónaco). En un fin de semana compartido con ellos, durante un almuerzo, mi hermano contó que yo había recibido la propuesta de la clínica y me burló por no estar convencido de representarla. ‘Mi hermanito latinoamericano no quiere’, dijo, en una típica cargada de hermano mayor a hermano menor. Se produjo un silencio total. Entonces, el viejo Junot, me dijo: ‘Willie, es una decisión que me parece que valdría la pena reflexionar’.

−Fue entonces que decidiste dar el paso y asumir el desafío…

−Así es, ese fue mi comienzo con La Prairie. Si no me hubiera dicho eso el viejo Junot, seguramente yo no los representaría. Lo que sucede es que en Europa todos la conocían, incluso era llamada “la fuente de la juventud”. Era una clínica de muchísimo prestigio a la que acudían las figuras más relevantes, desde el Papa Pío XII (a quien la terapia celular le salvó la vida), Winston Churchill, Charles de Gaulle hasta íconos de Hollywood como Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, Greta Garbo, Catherine Deneuve…

La Prairie es una clínica de prestigio a la que siempre acudieron las figuras más relevantes

−¿Cómo ha evolucionado el concepto de longevidad desde tus inicios hasta ahora?

−Aún hoy, yo tengo cuestionamientos sobre la palabra longevidad. Porque, en realidad, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿queremos vivir más o queremos vivir mejor?

‘¿A qué venimos al mundo?’, habría que preguntarse. Yo creo que venimos al mundo a ser felices. Entonces, vivir más tiempo con menor calidad de vida y no ser felices, no tiene lógica para mí. Tiene sentido llegar lo máximo que nos toque vivir, pero con calidad de vida. Por esto hoy se escucha mucho hablar de la importancia de la epigenética, del lifestyle.

−¿Cuánto influye la epigenética en la longevidad?

−Los científicos afirman que la genética sólo influye, en general, entre un 25 y un 30 %. Y que todo lo demás es epigenética, es decir, cómo los hábitos y el entorno pueden cambiar la forma en que esos genes funcionan. Tomemos el ejemplo de dos gemelos. Una misma genética. Uno tiene buena calidad de vida, se alimenta bien, hace actividad física, tiene buenas relaciones afectivas, cuida el sueño. ¿El otro? Mala calidad de vida, toma alcohol, fuma, no come bien, no hace actividad física, no descansa… A los 50 años, ¿quién te parece que va a llegar mejor? La epigenética o el lifestyle es la que te determina en el tiempo.

−¿Cuáles son las características de este lifestyle o estilo de vida?

−Creo que en su medida y armoniosamente, vale todo. En el fondo, lo que nos puede perjudicar son los excesos. El exceso en la alimentación es negativo, el exceso en el deporte es negativo y el exceso en el cuidado, también es negativo. Esos casos en los que uno se obsesiona, todo el tiempo chequeando todo. Si estás más estresado por cumplir una pauta de bienestar, la ecuación es negativa. Fanatizarse no ayuda a la longevidad o a lo que yo llamo verdadera calidad de vida. Wellness, ¿qué significa? Bienestar, osea, estar bien. ¡Eso es longevidad! Cuanto mejor estés, más probable que llegues más.

De la misma forma, cuando trabajás con metas a largo plazo que son grandilocuentes, es poco probable que llegues a conquistarlas. Cuando vas proponiendo metas pequeñas, es mucho más probable que llegues a la larga. Cuando se estudió a las personas de las zonas azules, que son las más longevas del mundo, se descubrió que ninguna de ellas va al gimnasio tres veces por semana, sino que mantienen una movilidad natural, sobre todo caminan, inmersos en la naturaleza. No se proponen caminar, se mantienen activos.

Para Carballo, los habitantes de las zonas azules no son las más longevas del mundo por ir al gimnasio tres veces por semana, sino que mantienen una movilidad natural

¿Cuál es el tratamiento estrella de la clínica?

−Sin dudas, “Revitalization”, el programa de revitalización. Es un plan de salud de una semana que combina medicina avanzada, nutrición, terapias de movimiento y tratamientos para estimular el sistema inmunológico y ralentizar el proceso de envejecimiento, reduciendo la inflamación del cuerpo. Es el programa de regeneración celular más avanzado del mundo. Es absolutamente personalizado, con pruebas de laboratorio avanzadas, diagnósticos clave y un chequeo exhaustivo de alto nivel que mapean de manera integral la salud y la longevidad.

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−Si tuvieras que dar tres consejos para vivir más y mejor, a alguien que no tiene el lujo de irse a Suiza ¿cuáles serían?

−El primer paso siempre es parar: salir del piloto automático. Detenerte a pensar un poco las cosas que hacés automáticamente, en tu vida cotidiana, en las cosas simples, en tomar un café, en dar por sentado el sol. Salir del piloto automático es precisamente registrar esas cosas. Si vas caminando por la calle y no mirás el árbol, no mirás el cielo, no registrás el olor de la mañana, estás en piloto automático. Estás pensando en la reunión que tenés a las 11, en el problema que tenés que resolver, en que no te alcanza la plata. Todo eso es real, existe, pero si no parás un segundo para registrar lo otro, te perdés la vida. Y eso te envejece. El estrés de estar metido en la cabeza todo el tiempo te liquida las células. Salir del piloto automático es volver al cuerpo, a los sentidos.

El segundo, sin dudarlo, son los afectos. Yo te diría que es el más importante de todos. Podés tomar todos los suplementos de Suiza, comer orgánico, hacer yoga, pero si estás solo o rodeado de gente con la que no tenés un vínculo real, profundo, te morís antes. Hay que cultivar las relaciones, la familia, los amigos sinceros. Esos con los que te juntás a reírte, a charlar de bueyes perdidos, a tomar un vino sin juzgarte. El aislamiento es el peor enemigo de la longevidad. Los seres humanos somos bichos sociales. Necesitamos el abrazo, la mirada del otro. Sentirte querido y querer es un combustible biológico. No es romanticismo, es salud pura.

El tercer consejo son los hobbies, tener un propósito, algo que te entusiasme y que no tenga nada que ver con tu obligación o con ganar plata. Tener un proyecto, por más chico que sea. En mi caso es la cocina, por ejemplo. Yo me meto en la cocina, pongo música, me pongo a picar algo, a pensar un plato y me olvido del mundo. Es mi meditación. Para otro será pintar, armar maquetas, cuidar las plantas o tejer. Algo que te despierte la curiosidad. La vejez empieza cuando ya nada te sorprende ni te da ganas de aprender. Si vos tenés 80 años pero estás entusiasmado porque mañana vas a empezar a aprender a tocar el piano o a cultivar orquídeas, tu cabeza está joven. Tu cuerpo acompaña esa energía.

Los suizos te venden la tecnología, la ciencia médica de punta, que es fantástica y yo la defiendo porque la conozco hace décadas, pero si no tenés la base de una vida con sentido y disfrute, la ciencia sola no hace milagros. Te da años de vida, pero no vida a los años.

A Carballo se lo conoce como


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