En mayo de este año, Mark Schachtner realizaba una sesión de buceo por el lago Pewaukee de Wisconsin cuando vio a lo lejos una figura alargada en el fondo del agua. Después de notificar a las autoridades del condado, la Sociedad Histórica del estado anunció que se trataba de una canoa indígena de 1000 años.
Después de varios meses de trabajos incesantes para estudiarla y rescatar un fragmento desde el fondo del lago, los arqueólogos confirmaron en octubre que fue hecha a mano por las comunidades nativas de los Estados Unidos y que dataría de entre los siglos X y XI.

Hasta el momento se hallaron 16 canoas monóxilas cerca de la capital de Wisconsin, Madison. Estas se unieron a un amplio número que se rescató en la zona y que conforma un importante patrimonio histórico de una población que en la actualidad tiene presencia e influencia en la sociedad local.
Los investigadores documentaron la canoa y señalaron que mide 5,26 metros de largo por 0,55 metros de ancho en su punto más grueso, con paredes de 6,35 centímetros de espesor y un fondo de 12,2 centímetros de espesor.
En diálogo con el medio Wisconsin State Journal, Schachtner se refirió a su descubrimiento y dijo: “Cuando lo vi, me llamó la atención. Siempre estoy atento. No suele haber troncos grandes por ahí, a menos que sea una especie de refugio para peces. Todo aquello era muy evidente”, acerca de la forma artificial de la embarcación.
El estado de este objeto es bueno. Está casi intacto. La arqueóloga marina Tamara Thomsen, que observó y analizó de primera mano el yacimiento, dio un contexto histórico de su creación: “Tiene el aspecto clásico de una canoa que fue escondida, algo que fue hundido intencionalmente. Era muy común que los pueblos indígenas de la época enterraran las canoas en el lecho del lago para llenarlas de sedimentos, y luego regresar una o dos temporadas después para desenterrarlas y secarlas un poco. Entonces, volvían a ser funcionales”.

A Wisconsin Public Radio, Michael Wiemann, del Laboratorio de Productos Forestales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en Madison, determinó que la canoa estaba hecha de roble blanco, similar a otras canoas encontradas anteriormente en el lago Mendota.
La embarcación pertenece a la Nación Ho-Chunk. Así lo afirmó el presidente de la comunidad, Jon Greendeer: “Según nos contaron, muchas de estas canoas se elaboraron tallando recipientes en el fuego. Lo único que puedo decir es que requirió mucho tiempo… Imagínense la cantidad de trabajo que implicó cada una”.
Este tipo de canoa sirvió a los indígenas para trasladarse por los cuerpos de agua de una manera ágil y rápida. Les permitía llevar alimento y también pescar de un modo cómodo. De acuerdo a las indicaciones de Thomsen, se observaron marcas de carbonización en el fondo de la canoa y raspaduras, probablemente hechas con herramientas de piedra o conchas para dar forma a la embarcación.
Según la legislación vigente, los expertos tienen prohibido retirarla del agua, ya que las Naciones Nativas, incluyendo la Nación Ho-Chunk, insistieron en que desean que permanezca en el lugar por respeto a sus ancestros. Incluso los buzos no pueden extraer artefactos del sitio.