Trump recibió a Xi en Washington al pie del avión presidencial chino y da inicio a una cumbre de alto riesgo

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WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles en Washington a su par chino, Xi Jinping, para una visita de casi tres días en la que las tensiones entre las dos superpotencias por el comercio, la tecnología y Teherán se desarrollarán en medio de un marcado despliegue de pompa y ceremonia.

El mandatario estadounidense estrechó la mano de Xi Jinping el miércoles al ofrecer al líder chino una inusual bienvenida personal en el aeropuerto, al inicio de una visita de Estado de tres días.

Trump y la primera dama de Estados Unidos, Melania, recibieron a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, después de que el presidente chino descendiera de su avión en la base conjunta Andrews, cerca de Washington.

Donald Trump conversa con Xi Jinping

Según el protocolo oficial, el presidente de Estados Unidos espera a sus invitados de honor directamente en la Casa Blanca, por eso cuando se traslada hasta el aeropuerto es considerado un gesto simbólico de respeto político.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, camina por una alfombra roja tras saludar al presidente chino, Xi Jinping

El programa ceremonial incluirá una cena de Estado con figuras destacadas del sector tecnológico el jueves por la noche. Y una ceremonia militar en la Casa Blanca con sobrevuelos de aviones.

La visita de Xi concluirá el viernes por la mañana, con un té para ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales, donde se conservan los originales de la Declaración de Independencia y la Constitución.

Pese a sus profundas diferencias, ambas partes siguieron adelante con la planificación de esta cumbre, que, según analistas, busca proyectar una imagen de estabilidad entre la mayor fábrica del mundo y su mayor consumidor.

Dado que China y Estados Unidos compiten por la supremacía en IA, hay pocas expectativas de que se alcance algún acuerdo para regular esta tecnología de rápido avance.

La tregua comercial de 11 meses entre ambos países vence en noviembre, pero las dos partes mantienen desacuerdos sobre temas que van desde Taiwán hasta los narcóticos y los minerales de tierras raras.

El presidente de China, Xi Jinping, conversa con el presidente Donald Trump durante una ceremonia de llegada en la Base Conjunta Andrews, Maryland

Personas familiarizadas con los preparativos dijeron que Xi probablemente planteará con firmeza la reivindicación de Pekín sobre Taiwán, un tema que Washington preferiría evitar, mientras que Trump mantendría los estrictos controles estadounidenses a las exportaciones pese a las objeciones del líder chino.

Sin embargo, las conversaciones previstas para el jueves podrían dar lugar a acuerdos para reducir aranceles en sectores específicos, cooperar contra el narcotráfico y ampliar el diálogo entre las fuerzas armadas de ambos países.

Según esas fuentes, se espera que Trump también busque la liberación de algunos estadounidenses y otras personas detenidas en China.

El presidente Donald Trump, a la izquierda, camina junto al presidente chino Xi Jinping en el Templo del Cielo el jueves 14 de mayo de 2026 en Pekín.

Los dos países podrían además acordar profundizar las conversaciones sobre inteligencia artificial, un terreno en el que compiten ferozmente aunque ambos son conscientes de los crecientes riesgos.

La reunión se produce en un momento difícil para Trump, que enfrenta una caída en sus niveles de aprobación mientras aumenta el descontento público por su guerra con Irán. Xi, aunque también enfrenta problemas internos, llega aparentemente en una posición más sólida, con el motor comercial de su país funcionando a pleno ritmo.

Según los analistas, ninguno de los dos líderes parece sentir una necesidad particular de hacer concesiones.

“El presidente está convencido de que, con el tiempo, la economía estadounidense crecerá y Estados Unidos se hará más fuerte”, dijo Edgard Kagan, exfuncionario de la Casa Blanca y actual miembro del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. “Creo que cuando Xi Jinping se sienta con Donald Trump, está convencido de que Estados Unidos se encuentra en una caída acelerada y de que el tiempo juega a favor de China”.

Cena con directivos de la IA

Se espera que una cena de Estado prevista para el jueves reúna a directivos de empresas importantes para ambos mercados, entre ellos Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y Sam Altman, de OpenAI.

Al igual que en sus dos encuentros anteriores desde 2025, los dos líderes preparan un acto público cuidadosamente guionado. En lugar de una conferencia de prensa conjunta o una declaración conjunta al final, se espera que ambos países publiquen comunicados por separado en los que cada uno destacará los mensajes que busca transmitir a su propia opinión pública.

Para Trump, la visita corona una semana de actividad diplomática que comenzó con una estadía de dos días en Nueva York por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Casi siete meses de guerra con Irán provocaron un fuerte aumento de los precios de la energía en Estados Unidos, mientras el Partido Republicano de Trump enfrenta un escenario difícil en las elecciones legislativas de noviembre.

Xi supervisó un fuerte crecimiento del comercio exterior chino, pero enfrenta un débil consumo de los hogares y una crisis en el mercado inmobiliario.

El presidente chino Xi Jinping, a la derecha, y el presidente estadounidense Donald Trump asisten a una reunión en el marco de su visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín

Las amplias campañas anticorrupción y disciplinarias dentro de las fuerzas armadas ayudaron a consolidar el poder de Xi, aunque también generaron dudas sobre el grado de preparación del Ejército Popular de Liberación.

Se considera probable que Trump y Xi vuelvan a reunirse este año, posiblemente al margen de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en China en noviembre o durante las reuniones del G20 en Estados Unidos en diciembre.

Irán, elecciones y Taiwán

Después de imponer el año pasado aranceles de tres dígitos a las importaciones chinas, Trump moderó tanto su política como su retórica hacia China.

Una excepción reciente fue un discurso televisado en horario central en julio, cuando Trump volvió a acusar a Pekín de interferir en las elecciones estadounidenses, algo que China niega.

Es probable que Irán ocupe un lugar destacado en las conversaciones.

Pekín mantiene estrechos vínculos con Teherán, pero no está claro si ayudará a Trump a romper el estancamiento en el conflicto. Washington considera que Pekín podría utilizar su influencia sobre Teherán, aunque Trump dijo que no veía necesidad de pedir ayuda a China.

China, el mayor importador mundial de petróleo, ayudó a estabilizar los precios del crudo después del inicio de la guerra al reducir la demanda y liberar reservas estratégicas.

Después de prometer desatar un “Día D económico” contra los países que hagan negocios con Irán, la administración Trump se abstuvo de imponer sanciones secundarias a grandes bancos de China, el principal socio comercial de Teherán.

También se espera que Xi presione a Trump para que reduzca las ventas de armas a Taiwán, como ya hizo durante su última reunión en Pekín.

En diciembre, la administración Trump aprobó una venta de armas a Taiwán por 11.000 millones de dólares, la mayor de la historia.

Sin embargo, un segundo paquete, valorado en unos 14.000 millones de dólares, lleva meses paralizado.

Trump describió las ventas de armas como una “muy buena ficha de negociación”.

Agencia Reuters


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