Thiago Almada fue sometido a estudios luego de la lesión que sufrió durante el partido entre River y Huracán, y se confirmó el diagnóstico: el mediocampista padece un desgarro grado 1 en el cuádriceps derecho.
La información fue dada a conocer por el periodista Juan Balbi, quien siguió la evolución del mediocampista tras el encuentro. “Almada se hizo estudios y tiene un desgarro grado 1 en el cuádriceps derecho”, escribió en X.
La lesión se produjo prácticamente en el comienzo del partido. A los tres minutos, Almada sintió una molestia en la pierna izquierda mientras avanzaba en ataque y rápidamente comenzó a tocarse la zona afectada. Intentó continuar durante algunos instantes, pero finalmente pidió el cambio. Lucas Beltrán ingresó en su lugar.

La noticia también genera preocupación en la selección argentina, ya que Almada había sido tenido en cuenta por Lionel Scaloni para los amistosos que se disputarán entre septiembre y octubre.
Un desgarro grado 1 en el cuádriceps derecho es una lesión muscular de carácter leve, que se produce cuando algunas fibras del músculo sufren pequeñas roturas o daños. A diferencia de los grados más severos, no implica una rotura muscular importante y, en general, permite una recuperación relativamente rápida.
El tiempo de recuperación suele ubicarse entre una y tres semanas, aunque puede variar según la zona afectada, la magnitud de la lesión y la evolución de cada deportista. Los próximos compromisos de River tendrán lugar el 7 de octubre -ante Sarmiento de visitante- y el 11 de octubre -ante Estudiantes de Río Cuarto de local-.
El ex Atlético Madrid no fue el único futbolista de River que terminó con una molestia durante la derrota por 2-1 ante Huracán. Tobías Andrada también tuvo que dejar la cancha en el primer tiempo, a los 36 minutos, por una dolencia muscular. El juvenil había recibido ese mismo día su primera convocatoria a la Selección mayor.
En la exigencia de cuidar el balón en un costado en el que esquivó a tres hombres de Huracán, Andrada estiró un pie para hacer un pase y sintió una molestia muscular que derivó en un inmediato renqueo. Durante unos segundos intentó continuar, pero hacerlo era en vano y hasta podía agravarse la lesión. En consecuencia, le pidió el cambio al entrenador Leonardo Ponzio. Miró al cielo y se puso ambas palmas delante de un rostro compungido.
Cuando se sentó en el banco de los suplentes, ya reemplazado por Mauro Arambarri, el llanto fue indisimulable. El juveni se tapó una vez más la cara, ahora con la camiseta y con una toalla. Tras el intento de consuelo de los colaboradores del director técnico, le colocaron hielo sobre el cuádriceps derecho; en esa zona había recibido, una semana antes, una fuerte paralítica frente a Atlético Tucumán.
Ponzio, en la conferencia de prensa, dio detalles sobre ambos, profundizando en el juvenil. “Salieron dos jugadores por los que pasa mucho del juego nuestro. Ojalá no tengan nada. Tobías venía con una paralítica fuerte y se lo preparó para que llegara de la mejor manera, pero el esfuerzo hace que empiece a sentirlo. Esperemos que sigan citados. Eso los lastima; se les veía en la cara. Y para uno era la primera vez. Si no es nada, mejor, pero si el tiempo de recuperación tiene que ser de estas semanas que quedan hasta volver. A esperar”, declaró el DT.
“Cuando yo jugaba yel entrenador preguntaba, uno era medio mentiroso, decía que quería seguir.Sabía que Tobías tenía el dolor y yo le pedía que llegara al entretiempo para tener una mejor mirada del cambio, pero bueno, no pudo. Tenemos muy claro queel que está dentro tiene que estar a más del 100.Él lo tuvo claro”, reveló sobre el motivo por el que demoró unos minutos el reemplazo a Andrada.
Y finalizó justificando la elección de Scaloni, aunque con una suerte de reproche: “La citación se debe a lo que realmente está mostrando, lo que se ve hacia delante.Es un proyecto de jugador como para hacerlo mejorque como está haciéndolo”.