Se lo conoce por los apodos de “Papá” o “Lima”. Se presume que es el líder de la banda narco que estuvo detrás de los homicidios de e Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, víctimas del triple crimen ocurrido en septiembre de 2025 en Florencio Varela. Ayer, en Lima, Perú, fue detenido.
Se trata de Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, más conocido como Pequeño J, un peruano de 20 años que hizo “aportes esenciales” para concretar los asesinatos.
La orden de captura de “Papá” había sido ordenada el mes pasado por el juez federal de Morón Jorge Rodríguez, a cargo de la investigación del triple crimen.
Según la comunicación que recibieron detectives de la Dirección General de Cooperación Internacional del Departamento Interpol de la PFA, Valverde Rodríguez, de 40 años, fue detenido hoy en las inmediaciones del centro bancario conocido como Compartamos, en la zona de Huachipa, en Lima. Ahora se espera por la extradición a la Argentina del sospechoso.

“La ubicación y posterior captura del imputado fue el resultado de un riguroso trabajo de inteligencia estratégica que combinó observaciones, vigilancias y seguimientos, el manejo de fuentes humanas e inteligencia electrónica. Durante la intervención, se constató que Valverde Rodríguez utilizaba la identidad falsa de Miguel Gerardo Celestino Timana, un documento perteneciente a un ciudadano existente en el sistema del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). El uso deliberado de esta identificación para eludir el accionar de la Justicia evidencia el pleno conocimiento que el prófugo tenía sobre su situación legal y los pedidos de captura en su contra”, según se informó oficialmente.
Los homicidios de Verdi, de 20 años; Del Castillo, de 20, y Gutiérrez, de 15, fueron planeados y ejecutados por una banda en la que “Papá” tendría un rol predominante, según pudieron reconstruir el juez Rodríguez y el secretario Ignacio Calvi.

E móvil detrás del triple crimen habría sido una venganza por el robo de 30 kilos de cocaína presuntamente cometido por un conocido de una de las víctimas.
Los homicidios de Verdi, Del Castillo y de Gutiérrez representan un “caso paradigmático de violencia extrema contra las mujeres por motivos de género en un contexto de criminalidad organizada que involucra el narcotráfico y la explotación sexual”.
Así lo había afirmado el juez Rodríguez en una resolución en junio pasado cuando procesó con prisión preventiva a Pequeño J.
El joven fue procesado por el delito de homicidio agravado por haber sido cometido con el concurso premeditado de dos o más personas, con ensañamiento, con alevosía y por mediar violencia de género reiterado en tres hechos, en concurso real entre sí. Se le trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 1000 millones de pesos.
“Se ha podido establecer que Valverde Victoriano ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas en el inmueble donde fueron privadas de su libertad y posteriormente asesinadas”, se sostuvo en el auto de procesamiento.
Las víctimas fueron vistas por última vez a las 21.30 del 19 de septiembre del año pasado, cuando en el cruce de Quila y El Tiburón, en Ciudad Evita, La Matanza, se subieron a una camioneta marca Chevrolet blanca. Pensaban que iban a una fiesta. Pero era una trampa. Fueron torturadas y asesinadas en una casa de Florencio Varela. Las mataron esa misma noche.