Su nombre, un acrónimo que suena a juego de palabras, es en realidad la llave de acceso a una disciplina que está ganando terreno en los patios escolares y centros deportivos de la Argentina por una razón poderosa: aquí, nadie se queda mirando desde el banco.
El Pinfuvote no nació en un laboratorio de alto rendimiento ni bajo el rigor de una federación olímpica. Nació en el barro de la pedagogía, en el calor de una clase de educación física en el club Dos Hermanas, Sevilla, para rápidamente expandirse hacia otras ciudades de España. Su creador, el profesor Juan Lorenzo Roca Brines, lo define en pocas palabras: “Es un nuevo deporte muy inclusivo, integrador, mixto, fácil y divertido”.
La génesis, cuenta Roca Brines, se dio en abril de 1992, en un colegio público español. Al finalizar un módulo de vóley, el profesor notó que muchos alumnos se frustraban ante la dificultad técnica. Fue entonces que decidió intervenir las reglas. “Fui adaptando normas, reglas y diferentes golpeos, bajando la red… Todo perseguía un objetivo final y es que todos y todas pudiesen jugar y divertirse, desarrollando mayor confianza en sí mismos”, relata el creador y actual presidente del Club Pinfuvote y ACAPIN (Asociación Cultural Amigos del Pinfuvote).

Ahora bien, ¿Cómo llega una disciplina sevillana a las provincias argentinas? El puente fue la pasión por los denominados “deportes alternativos”. El Pinfuvote hizo su entrada oficial en el país en septiembre de 2020, durante el I Congreso Mundial de Juegos y Deportes Alternativos en Buenos Aires, impulsado por referentes locales como Ricardo Acuña, y también desembarcó en otros países de la región como Uruguay, Brasil y Colombia.
Desde entonces, su expansión ha sido silenciosa pero constante. Hoy se practica en centros de primaria y secundaria, y tiene preseencia en los Juegos ENDA, cerca de la ciudad de Córdoba. Marisa Raquel Torres, docente de Educación Física y miembro de Codasport, es una de las profesionales que hoy difunde esta disciplina en el Profesorado Ricardo N. Viñas de La Rioja. Para ella, el Pinfuvote es una herramienta pedagógica invaluable: “Lo descubrí en las capacitaciones de Codasport y hoy es uno de los muchos deportes alternativos que enseño. Los docentes lo utilizan mucho por ser muy atractivo, llamativo y, sobre todo, divertido”, explica.
La lógica del juego
La magia del Pinfuvote reside en su “pincelada” de cuatro deportes tradicionales. La síntesis es perfecta:
- PIN (Ping-pong): El saque es similar; la pelota puede picar en el propio campo antes de pasar al contrario.
- FU (Fútbol): Se permite golpear la pelota con los pies o la cabeza.
- VO (Vóley): Cada equipo tiene hasta tres toques para devolver el balón.
- TE (Tenis): Se utiliza una red baja (1,07 metros), idéntica a la de la disciplina de la raqueta.
La pelota es de foam, una goma espuma que rebota. Marisa Torres detalla la dinámica: “Se enfrentan dos equipos en un campo dividido por una red. El objetivo es que la pelota toque dos veces de manera consecutiva el suelo contrario o que el equipo rival no pueda devolverla”. El campo suele ser una pista de vóley de 18×9 metros, pero su versatilidad es tal que puede adaptarse a patios, gimnasios o plazas.
Reglas propias
Una de las reglas más innovadoras es el “Tripin”. Esta jugada otorga tres puntos si en una misma acción participan tres jugadores diferentes golpeando la pelota con distintas partes del cuerpo (por ejemplo: uno con el pie, otro con la mano y el tercero con la cabeza). Como señala Roca Brines, esto “potencia la comunicación entre los jugadores”, transformando el individualismo en una estrategia colectiva obligatoria.

Beneficios para la salud
Desde la perspectiva del bienestar integral, el Pinfuvote es un aliado del sistema cardiovascular y cognitivo. Al permitir el uso de extremidades superiores e inferiores indistintamente, el cerebro se ve obligado a procesar estímulos diversos, mejorando la coordinación motriz y la agilidad mental.
“A nivel físico, fortalece músculos y huesos, mejora los sistemas cardiovascular, circulatorio y endocrino”, enumera Torres. Pero el impacto va más allá de lo fisiológico. Para la docente riojana, hay un “ingrediente no menor”: la liberación de estrés y el aumento de la autoestima. “Es la manifestación de felicidad por realizar una práctica novedosa, atractiva y sencilla de llevar a cabo”.
Juan Lorenzo Roca Brines refuerza esta idea desde el aspecto emocional: “En personas introvertidas desarrolla la integración sintiéndose útiles y mejora los lazos afectivos con sus compañeros”. Al ser un deporte de “cancha dividida” (sin contacto físico directo con el rival), el riesgo de lesiones es prácticamente nulo y la violencia desaparece de la ecuación. Es lo que el creador denomina “Juego Limpio” en su máxima expresión.
Recreos activos
De esta manera, bajo el eslogan de “recreos activos”, este deporte ofrece una puerta de entrada amable al movimiento. No requiere de una condición física de atleta para empezar, y tal vez esa sea su mayor virtud.
Como destaca Torres, la lógica de los tres puntos también fomenta la rotación constante: cuando un equipo logra tres puntos seguidos, se cambian las líneas de jugadores delanteros y traseros. Esto garantiza que todos pasen por todas las posiciones y que nadie quede “estático” en un rincón de la cancha.
En palabras de su creador, el Pinfuvote es gratificante porque el nivel de satisfacción es inmediato. Una invitación a entender el bienestar no como una meta solitaria, sino como un juego colectivo donde todos tienen permitido tocar la pelota.