Este jueves los concursantes de MasterChef Celebrity que según el criterio del jurado tuvieron el mejor desempeño en las pruebas semanales, se enfrentaron un nuevo reto para conseguir los beneficios de las medallas dorada y plateada.
Apenas entraron al estudio, se encontraron con una caja sorpresa en cada una de las estaciones. “Esta noche se pone en juego la fuerza y la felicidad que le ponen a todo lo que hacen. Pero es importante que sepan aprovechar la energía para poder superar esta prueba. No sé si los ayudé, pero espero que se les haya prendido una lamparita”, les indicó Damián Betular, antes de que se develara el misterio.
Al levantar finalmente las cajas, encontraron un lenguado y varias verduras, pero lo que más llamó la atención de todos fue una tablet con un counter de 25 minutos y, tal como les había adelantado el pastelero, un foco todavía apagado.
“Les tengo una buena noticia: no van a tener que ir al mercado. Ahí en sus mesadas tienen un puñado de productos espectaculares seleccionados por nosotros y creo que les pueden sacar el cien por ciento del jugo para preparar un plato increíble”, sumó Germán Martitegui. Y reveló: “Pero deberán hacerlo con un límite de energía”.
Su colega volvió a tomar la palabra y aclaró: “Para presentar el plato libre de esta noche contarán con 60 minutos, pero en esas tablets hay un pequeño detalle y un gran desafío. Van a tener solo 25 minutos a su disposición para el uso total del suministro eléctrico y de gas”.
Maru Botana, a su vez, indicó: “Cada vez que usen la electricidad o el gas tienen que activar el cronómetro, así el tiempo empezará a correr y se va a encender la lamparita. Cuando dejen de usarlos, pausan la tablet”. Todavía faltaba saber un detalle: el horno no estaría disponible.
Entonces, más allá de pensar y elaborar un plato con los elementos con los que contaban, los concursantes debieron idear una estrategia para no quedarse sin los recursos necesarios. Elizabeth Vernaci fue una de las que mejor administró su tiempo y terminó antes que sus compañeros. Cuando Wanda Nara, la conductora del programa, pasó por su estación, se pudo quedar un rato charlando con ella.
“¿Cómo te estás llevando con las devoluciones del jurado?“, quiso saber la conductora del programa. Y, fiel a su estilo, la locutora no anduvo con rodeos: ”Muy mal. Dicen cosas horribles. Y aunque sea sobre el plato y no sobre mí, a mí me duele igual; porque yo no parezco sensible, pero lo soy“.
Pero Wanda no se quedó atrás y, antes de abandonar la isla, disparó: “Vos me das miedo… Siento que te tenemos que tener acá, porque cuando te vayas nos vas a destruir”.
Cuando faltaban menos de cinco minutos para terminar los platos, Rocío Robles preguntó si a alguien le sobraba limón. Vernaci le dijo que sí, y cuando salió apurada a buscarlo, tiró de su mesada el recipiente con un puré de color verde que estaba mixeando. Sin dudarlo, lo levantó y sirvió lo poco que quedaba en el fondo. De todos modos, no pudo evitar ponerse a llorar.
Una vez cumplido el tiempo. el primero en pasar al frente, con su lenguado a la plancha con vegetales grillados y puré de arvejas con salsa de yogurt, fue Sebastián Presta. “Los vegetales están muy quemados y tienen un sabor amargo. El plato es raro, está como todo separado, no arma una composición”, consideró Botana, después de probar la propuesta del humorista.
“Empecemos por la vajilla: son cuatro sapos de distinto pozo. Después, hablemos del producto… Tenías unas zanahorias espectaculares, de distintos colores. ¿Vos tenés idea de cuánto tarda un productor en tener ese producto magnífico, para que vos lo cercenes así, y después lo quemes todo? Pedí perdón”, agregó Martitegui.
Después, fue el turno de Luck Ra y su lenguado marinado con limón y vegetales salteados. “De la mitad para acá es un plato y de la mitad para allá, otro. Para ser un ceviche le falta limón, las guarniciones están todas separadas… Y lo que más sabor debería tener, que es la marinada del pescado, no tiene gusto a nada”, consideró Betular. “Hay que ponerle más atención a lo que terminó reflejando en el plato”, recomendó, a su vez, Botana.
Inmediatamente después, pasó al frente Diego Ramos, con su escalope de lenguado con salsa al limón, puré de arvejas y zanahorias glaseadas. “El pescado está muy bien cortado, está bien empanado, podría tener un poco más de hierbas… La presentación es muy tentadora, pero cuando te sumergís en los sabores, ahí vienen los problemas”, indicó Martitegui. Y explicó: “No sé qué pasó con esa mezcla de arvejas y yogurt que está entre amargo y ácido.
Robles presentó luego su lenguado a la romana con puré de brócoli, zanahorias grilladas y alioli de yogurt. “El pescado me gustó. Está bien cocido y empanado. El puré está un poco salado, pero la composición está”, indicó Botana. Y Martitegui estuvo de acuerdo: “Los sabores están muy bien. No maltrataste a las zanahorias: están primero hervidas, después doradas. El puré está bien, tiene buen sabor, pero le sobra un poquito de sal”.
Lizy Tagliani, a su turno, presentó un lenguado a la plancha con reducción, puré de lentejas y vegetales salteados. “Para mí sobra el pescado, que está como muerto ahí, perdido. La mitad del plato para mí es un gran acierto y la otra mitad, no”, expresó Betular en su devolución, y Botana coincidió.
Juli Poggio apostó por una propuesta distinta: un papillote de lenguado. La preparación tuvo como principal inconveniente la prohibición de utilizar el horno, pero la bailarina y actriz decidió realizarla directamente sobre la hornalla.
“Me emocioné cuando lo vi porque me gusta, y es una técnica muy particular que le queda muy bien al lenguado. Pero lo quemaste todo. Está quemado el papel, están quemados los vegetales, el pescado y lleno de humo”, indicó Martitegui. Y Betular agregó: “Es como un efecto caño de escape”.
Karina Mazzocco se acercó con miedo por el tenor de las devoluciones anteriores. “Están algo malitos”, indicó, mientras apoyaba su lenguado a la manteca de ajo con lentejas turcas y yogurt con menta.
“A mí me gustó. Es un plato que está prolijo. Además, usaste todo. El yogurt debería estar más preparado, le deberías haber puesto un poco de limón, un poco de eneldo”, consideró Botana. Y Martitegui agregó: “Parece el plato de un gran restaurant; me pareció pretencioso. Pero cuando lo probé, me encontré con muchísimos sabores. Te animaste a usar especias, está superbien condimentado”.
La siguiente fue Luciana Geuna, que presentó un lenguado a la plancha sobr eguiso de lentejas al curry y verduras glaseadas. “Para ser un guiso de lentejas le falta cocción, pero están muy bien los sabores. Faltó yogurt. Este plato sin pescado hubiese estado espectacular”, indicó Betular, y Botana estuvo de acuerdo con su devolución.
La antepenúltima en pasar fue la Vernaci, que presentó un lenguado al curry y gírgolas a la panca con mix de verduras. “El mejor punto de pescado de la noche. Después, cuando llegamos a los vegetales, hay como un entrevero de cosas”, indicó Martitegui.
La China Ansa, a su vez, preparó un lenguado a la manteca de hierbas con vegetales y yogurt de arvejas. “Esos cinco cubitos de zanahoria no sirven para nada. Es importante que escuchen las consignas: no había que usar todo”, expresó Betular, luego de probar el plato. Botana, en tanto, aseguró que el punto del pescado estaba bien, pero la gírgola estaba cruda.
Para el final, quedó Edith Hermida con su pescado con salsa de limón, brócoli y verduras. “Lindo plato elegiste. Quizás hubiese hecho otra salsa para las verduras. El pescado está bien cocido y la manteca sumó. Es un plato bien logrado”, elogió Botana. “Coincido con Maru en que está muy bien elegido el plato. Podrías haber hecho un rollito de manteca, enfriarlo en el abatidor; después cortarlo con muchas hierbas y limón, y ponerlo arriba del pescado para que lentamente se vaya derritiendo”, recomendó Martitegui.
Después de deliberar, los miembros del jurado anunciaron que Robles se había hecho acreedora de la medalla dorada y Hermida de la plateada.
Solo faltaba saber quién había hecho el peor plato y, por eso, se había ganado un lugar en la gala de eliminación. Los candidatos fueron Poggio, Presta, Ansa, Luck Ra y Ramos, y quien terminó obteniendo el delantal negro fue el humorista.