Los hijos de Héctor Alterio depositaron las cenizas de su padre en la Chacarita, en una emotiva ceremonia

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Ernesto y Malena Alterio estuvieron presentes este jueves en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita, donde fueron depositadas las cenizas de su padre, Héctor Alterio, después de ser repatriadas desde España. La ceremonia, de la que también participaron los actores Ana María Picchio, Víctor Laplace y Eduardo Blanco, marcó el regreso simbólico del actor a Buenos Aires, la ciudad en la que nació, se formó y comenzó una trayectoria artística que se extendió durante más de siete décadas. El protagonista de películas como La tregua y La historia oficial murió en Madrid el 13 de diciembre de 2025, a los 96 años.

Ernesto y Malena Alterio ingresando al Panteón de actores del Cementerio de la Chacarita, donde fueron depositadas las cenizas de su padre, Héctor Alterio

Los dos hermanos viven en España, donde desarrollaron carreras propias y alcanzaron un amplio reconocimiento en cine, teatro y televisión. Aunque nacieron en la Argentina, crecieron en Madrid después de que su padre se exiliara en ese país a mediados de los años 70. La visita a la Chacarita los reunió nuevamente con la historia familiar y con el lugar con el que Héctor Alterio siempre mantuvo un fuerte vínculo afectivo, a pesar de haber pasado la mayor parte de su vida adulta lejos de Buenos Aires.

Un puñado de familiares y colegas del protagonista de La historia oficial participaron de la íntima ceremonia

Alterio estaba casado con Ángela Bacaicoa, psicoanalista y escritora, con quien tuvo a Ernesto y Malena. La familia se vio obligada a reorganizar su vida cuando el actor recibió amenazas de muerte de la Triple A, en el contexto de la violencia política que precedió a la última dictadura. Alterio había viajado a España en 1974 y decidió quedarse allí ante el peligro que corría si regresaba. Su mujer y sus hijos se reunieron con él posteriormente. Malena tenía apenas unos meses y Ernesto era todavía un niño cuando comenzó el exilio familiar. En Madrid, Ángela también tuvo un papel fundamental en la reconstrucción de la vida cotidiana, mientras Héctor retomaba su trabajo en una industria cinematográfica que terminaría convirtiéndose en una segunda casa.

Algunos de los presentes contaron anécdotas del actor, ante la atenta mirada de sus hijos

Con el regreso de la democracia, Alterio volvió a trabajar con frecuencia en la Argentina, sin abandonar su actividad en España. Su filmografía incluye títulos fundamentales del cine nacional, como La tregua, La Patagonia rebelde, La historia oficial, Caballos salvajes y El hijo de la novia. En España también participó en películas de directores destacados, como Carlos Saura y Jaime Chávarri. En 2004 recibió el Goya de Honor por su trayectoria, un reconocimiento que le entregaron sus propios hijos. Hasta sus últimos años continuó trabajando sobre los escenarios: Una pequeña historia, un espectáculo escrito por Ángela Bacaicoa, fue uno de sus últimos proyectos teatrales.

Una corona del Teatro Nacional Cervantes, entre las ofrendas recibidas en el homenaje

Malena Alterio construyó una carrera especialmente reconocida en la televisión española, donde alcanzó popularidad con la serie Aquí no hay quien viva y consolidó su prestigio con numerosos trabajos en cine y teatro. En 2024 obtuvo el premio Goya a la mejor actriz protagonista por Que nadie duerma, dirigida por Antonio Méndez Esparza. En la película interpretó a Lucía, una mujer que pierde su empleo como programadora informática y comienza una nueva vida como taxista en Madrid. El galardón coronó una trayectoria de décadas y tuvo un significado especial para una actriz que había crecido rodeada por el oficio de sus padres.

Víctor Laplace llegó al lugar junto a Ana María Picchio

Ernesto Alterio, por su parte, también se convirtió en un intérprete habitual de la escena española. Participó en películas como El otro lado de la cama y Días de fútbol, además de desarrollar una extensa carrera teatral y televisiva. En Vientos de agua, la serie dirigida por Juan José Campanella, compartió una historia con su padre: Héctor interpretaba a un inmigrante español que llegaba a la Argentina y Ernesto encarnaba al mismo personaje durante su juventud. La ficción reunió a las dos generaciones de actores en un relato sobre la migración, el desarraigo y la búsqueda de un lugar propio, temas que también atravesaron la historia de su familia.

Eduardo Blanco, otro de los colegas de Alterio que estuvieron presentes

Cuando Héctor murió, Malena le dedicó un mensaje en las redes sociales en el que agradeció las muestras de afecto y destacó la vida plena que había tenido. “Era mi papá, pero sé que hay muchos que lo sintieron como tal”, escribió. También lo recordó como un maestro que enseñaba sin proponérselo, a través de su manera de ser, de su trabajo y de su silencio.

Ahora, con las cenizas depositadas en el Panteón de Actores de la Chacarita, sus hijos acompañaron el regreso a la ciudad que marcó sus comienzos. La familia había anticipado que el homenaje sería “un acto sencillo, como él era”, y resumió el sentido de la repatriación con una frase cargada de afecto: “Papá siempre tuvo a la Argentina en su corazón, en su ADN. En realidad será como volver al barrio que lo vio crecer”.


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