La renovación de la selección argentina no empezará cuando Lionel Messi se despida el 6 de octubre ante Benín. Ya comenzó. Mientras el capitán se prepara para ponerle punto final a una etapa irrepetible con la camiseta celeste y blanca, Lionel Scaloni trabaja en Ezeiza con un plantel muy distinto al que hace apenas unos meses disputó la final del Mundial. Cambian los nombres, baja el promedio de edad y aparecen futbolistas con muy poco recorrido en la selección. Con la Copa América 2028 como primera escala y el Mundial de 2030 en el horizonte, el recambio ya está en marcha.
Los primeros días de entrenamiento dejaron una sensación extraña: en las fotos Messi ya no está y tampoco es ese punto de referencia que sus compañeros buscaban casi de memoria. Para ellos también es una experiencia nueva, casi desconocida, pese a que el rosarino se ausentó de varios partidos en el tramo final de su carrera en la selección y el equipo ya había demostrado que podía funcionar sin él, como en el 4-1 sobre Brasil, que para muchos fue el mejor partido de la era Scaloni.
Para el técnico, que dio indicios de que continuará más allá de diciembre, no hay demasiado tiempo que perder. Aun con su futuro abierto, en esta triple fecha FIFA podía haber repetido buena parte de la lista del Mundial para que los jugadores tuvieran el reconocimiento del público después del segundo puesto conseguido. Pero eligió otro camino: empezar ahora mismo con la reconstrucción y armar una convocatoria extensa para probar variantes con vistas a los próximos años.
Los números ayudan a dimensionar el cambio. A excepción de Messi y Nicolás Otamendi, que ya anunciaron su retiro de la selección y estarán solamente ante Benín, entre los otros 35 convocados hay 15 que no estuvieron en el Mundial y 12 que todavía no debutaron, o jugaron un máximo de tres partidos. Dentro de esos 15 aparecen Juan Foyth, que este miércoles fue desafectado por una molestia muscular y ni siquiera llegó a viajar a Buenos Aires, y Leonardo Balerdi, quien suma 11 encuentros en la mayor y, aunque integró la lista original para la Copa del Mundo, finalmente quedó afuera por problemas físicos. Thiago Almada también quedó al margen por un desgarro en el cuádriceps derecho. Así, entre los 33 futbolistas que se entrenan, 15 no formaron parte de aquel plantel: casi el 45%.

“Es muy importante que los chicos nuevos puedan sumarse a nuestra idea de juego. Siempre lo hemos hecho, ahora seguramente se abra un paréntesis, lindo. Una época para poder confiar en estos jugadores que están llamando a la puerta. Siempre digo que la edad no es sinónimo de nada. Se quedarán o vendrán nuevos, siempre y cuando rindan en sus equipos. Nuestra intención es darle la oportunidad a todo el mundo para que pueda jugar con esta camiseta”, explicó Scaloni en la única entrevista que concedió después del Mundial, a un medio chino.
Y ya dio el primer paso. Así como en el inicio de su ciclo como interino, en 2018, apostó por una nueva camada y dejó pocos apellidos de los que venían del Mundial de Rusia con Jorge Sampaoli, esta vez empezó un proceso parecido, aun sin saber qué será de su futuro.

Entre Qatar 2022 y Norteamérica 2026 pudo sostener prácticamente la misma base. Ahora la situación es distinta. Hay futbolistas a los que, por edad, el Mundial de 2030 les queda bastante lejos y otros que, aun con posibilidades de llegar en plenitud, empiezan a replantearse el futuro. Entre ellos están Leandro Paredes (32), quien además debe diez fechas de suspensión; Rodrigo De Paul (32), llamativamente citado solamente para la despedida de Messi, y Nicolás Tagliafico (34), quien hoy empieza a poner en duda su continuidad y podría seguir los pasos de Messi y Otamendi.
El arco es la única línea que conserva todos los nombres mundialistas. A Emiliano Martínez y Gerónimo Rulli, ambos de 34 años, y Juan Musso, de 32, se suma Santiago Beltrán, de 21, que participó de la gira previa e ingresó sobre el final de un partido frente a Honduras.
En la defensa, en cambio, el recambio ya es mucho más visible. Sin Otamendi, ni Nahuel Molina, que arrastra una sanción de siete partidos, ni Foyth, quedan apenas cuatro jugadores de aquella convocatoria: Tagliafico, Cristian Romero (28), Lisandro Martínez (28) y Balerdi (27). Al mismo tiempo aparecen varias apuestas: Agustín Giay (22), que también formó parte de los amistosos y fue una alternativa ante los problemas físicos de Molina y Gonzalo Montiel; Román Vega (22), marcador de punta izquierdo surgido en Argentinos Juniors que juega en Zenit, y dos centrales de 23 años: Valentín Gómez, el exzaguero de Vélez que juega en Betis, y Tomás Palacios, quien integró la lista preliminar de la Copa del Mundo pero todavía no sumó minutos. En la zaga, Cuti y Lisandro son indiscutidos, pero detrás de ellos hay lugar para pelear por un puesto; en los laterales, en cambio, todo parece estar por definirse.
La diferencia de edad entre aquel plantel y este también es significativa. Argentina, que tuvo el noveno promedio más alto del Mundial, pasó de 28,6 años a 25,5. En esta lista hay diez futbolistas de 23 años o menos; en la Copa del Mundo eran apenas dos: Valentín Barco y Nicolás Paz, ambos de 21 durante el torneo y hoy con 22.

La mitad de la cancha concentra buena parte de esa transición. Entre los futbolistas de mayor experiencia se mantienen jugadores todavía en una edad intermedia, como Alexis Mac Allister, Exequiel Palacios (27) o Enzo Fernández (25), pero detrás asoman Ezequiel Fernández y Santiago Simón, de 24; Giuliano Simeone, de 23; Gianluca Prestianni, de 20, y Franco Mastantuono y Tobías Andrada, ambos de 19.
En principio, la idea de Scaloni es darles minutos a la enorme mayoría, salvo a aquellos con los que trabajará por primera vez y a los que tal vez prefiera llevar de a poco. Sobre todo en los primeros dos amistosos, porque para la despedida de Messi es probable que juegue un equipo más titular.
Entre los delanteros, por ejemplo, ya no hay mayores de 30 años. El más grande es Lautaro Martínez, con 29, seguido por Julián Alvarez, con 26, y José López, con 25 y todavía poco rodaje en la selección.
Sin Messi, además, habrá que ver qué esquema elige Scaloni y si se inclina por utilizar extremos más clásicos, una función que pueden cumplir Matías Soulé (23) y Leonel Flores (19). Santiago Castro (22), a su vez, se perfila para pelear por un lugar por el centro.
Mientras buena parte de la atención está puesta en el adiós a Messi y en saber si Scaloni continuará al frente del equipo, dentro del predio ya empezó otro proceso. El técnico todavía conserva parte de la estructura que llevó a Argentina a dos finales del mundo consecutivas, pero alrededor de ese núcleo se suman caras nuevas, jugadores más jóvenes y futbolistas que hasta hace poco miraban los Mundiales por la tele. El 6 de octubre se cerrará una época. La siguiente ya está en marcha.