La nueva inquietud de los empresarios: qué Milei llegará a 2027

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Unos 11.300 kilómetros distaban desde la imagen de Javier Milei a media luz recién aterrizado en París y un auditorio totalmente colmado en el subsuelo del Sheraton de Mar del Plata para escucharlo.

El escenario mantenía la temperatura de su inmediato antecesor: un expresidente cuyas palabras sonaban como una perfecta sinfonía para los empresarios argentinos. Uruguay cambia de presidentes, cambia de partidos en el poder y cambia de orientación política, pero hay una estructura que permanece, resumió. “Está la bandera y el abanderado”, sumó Luis Lacalle Pou en un tono totalmente campechano. La bandera, explicó, fue entregándose durante generaciones a distintas personas. Y esa continuidad tiene una consecuencia concreta sobre quien finalmente llega al poder: las ideas, los principios y los valores de los partidos funcionan como “un mecanismo de contención” del líder. “No te permiten hacer cualquier cosa”, agregó.

Y allí Lacalle Pou disparó una definición que generó muchos comentarios por lo bajo: “El presidente tiene como deber primario ser factor de unión y no de separación”. La obligación de quien gana una elección, explicó, no termina entre quienes lo votaron. Debe gobernar para “el más fanático” de los propios y también para aquel que “no me puede ni ver”. Esa concepción, dijo, estuvo detrás de algunas de las señales políticas que buscó dar durante su gobierno. Los aplausos de 1000 empresarios argentinos no se hicieron esperar y muchas frases del estilo “ojalá esto ocurra algún día en la Argentina”, se le escapaban a los dueños de compañías del más bajo perfil en el Coloquio de IDEA. Otros hablaban de lo lejos en materia política que queda el país vecino. “Son dos mundos y estamos a un Buquebús de distancia”, se reía la CEO de una firma tecnológica.

Durante el Coloquio de IDEA, Lacalle Pou planteó que un presidente debe

Frente a la descalificación del adversario, dijo Lacalle Pou, existe un camino más difícil: tener “temple”. Su fórmula durante el gobierno fue otra sucesión de tres palabras: “Paciencia, prudencia y equilibrio”. Un presidente, explicó, debe recordar que cada palabra que pronuncia tiene un efecto sobre la población y preguntarse qué pretende provocar con su discurso y con su actitud. Después agregó una frase que utilizó para definir su relación con el poder: “Hay que sentir la humildad de la historia y la responsabilidad del momento”. La primera obliga a entender que hubo dirigentes antes y habrá otros después. La segunda recuerda que, durante los años del mandato, la responsabilidad sobre la evolución y la unidad del país recae sobre quien ocupa la Presidencia. ¿Qué compraban entonces los inversores cuando miraban Uruguay? Le preguntaron si durante sus reuniones en el exterior ofrecía estabilidad macroeconómica o estabilidad institucional y jurídica. Lacalle Pou eligió una tercera respuesta: “La estabilidad cotidiana”.

Aunque con un tono y formas completamente distintas, Milei también utilizó la palabra “paciencia”. Lo hizo al referirse al tiempo necesario para ver resultados de crecimiento en el país, insinuó su posible reelección y marcó los comicios del año próximo como una instancia bisagra porque, según consideró, “los argentinos se van a jugar su futuro”. “No creo que quieran ir para atrás”, afirmó e insistió en que las opciones son “la prosperidad o el pasado decadente”. Se lo veía en modo campaña. Sin la banda sonora de La Renga y su “Panic Show” pero con la letra embebida en su conexión a la distancia: “Por favor no huyan de mí. Yo soy el rey de un mundo perdido. Soy el rey y te destrozaré”. Es la letra que identifica al tema que utilizó en campaña y el modo en el que encaró la conversación desde el minuto uno. Su fórmula a futuro quedó clara: elegir antagonistas, hablar de la competencia contra sí mismo y plantear que sólo hay dos opciones en gateras.

Los empresarios también se preguntan por los outsiders y qué chances tienen en 2027

Por los pasillos los inversores, economistas y representantes de empresas locales y multinacionales le ponían adjetivos al modo de época. Todos decían estar cansados de las formas, planteaban sus diferencias con el estilo, pero afirmaban que iban a priorizar continuidad en las próximas elecciones a “volver atrás” e inclusive muchos de los que lo cuestionaban fueron los que iniciaron los aplausos cuando él hablaba. “¿Sabés cómo mide Brito? ¿Tiene chances Hadad? ¿Se presenta Patricia y rompe todo? ¿Hay opciones de algún tapado?”, fueron solo algunas de las preguntas que recibió un afamado consultor en una de las reuniones paralelas más exclusivas de IDEA.

Cuál es la realidad hoy

“Por más que finjamos demencia todos nos preguntan en nuestras matrices qué puede pasar. Valoran de Milei sus avances, pero todos absolutamente todos preguntan si puede perdurar en el tiempo y te soy sincero no sé que decir”, sumó otro CEO de una multinacional para quien la volatilidad argentina está a flor de piel por la propia búsqueda del gobierno de levantar a Kicillof y hasta a Myriam Bregman. Este domingo, Brasil elegirá presidente entre dos proyectos opuestos, el de Luiz Inácio Lula da Silva y el de Flávio Bolsonaro. Los mercados, sin embargo, reflejan calma, aunque la política viva luchas incesantes. En lo que va del 2026, el riesgo país brasileño bajó 11%, de 200 a 178 puntos, mientras que el argentino subió 13%, de 569 a 650. Claro está, no son países espejo y la deuda pública la tienen expresada en reales. La consultora Invecq graficó también que, entre los países de Sudamérica y México, la Argentina es la única que acumuló 20 recesiones en 45 años, más que cualquier otro, incluida Venezuela.

Un empresario marcó que a Milei se le destacan sus avances económicos pero que muchos se preguntan si las políticas pueden perdurar en el tiempo

Es que por los pasillos del Coloquio de IDEA en Mar del Plata se reflejaban las preguntas que hoy se hacen todos los empresarios locales e internacionales. Mientras se anunciaban inversiones millonarias en el Argentina Week en París, en Nueva York, las señales de la incertidumbre sobre la economía argentina que genera el anticipo de la discusión electoral de cara a 2027 y un contexto externo más desafiante se reflejan en una suba del riesgo país a su valor más alto del año y vaivenes en los bonos soberanos en dólares. El viernes el indicador elaborado por el JP Morgan trepó un 3% hasta alcanzar los 655 puntos básicos. Solo en los dos primeros días de octubre sumó 48 unidades (+7,9%). “Es cierto que la suba de las tasas globales y la nueva realidad geopolítica inciden, pero también lo hace el riesgo Kicillof y el riesgo Milei”, describió por lo bajo el presidente de uno de los principales bancos internacionales. En las últimas semanas se publicaron datos negativos de la economía argentina que son seguidos de cerca desde Nueva York, como la caída de 2,9% de la actividad económica en julio respecto de junio, el aumento de la pobreza –pasó de 28,2% a fines de 2025 a 32,3% en el primer semestre de este año–, una leve suba del desempleo y el pronóstico del JP Morgan de una contracción en el tercer trimestre. También el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, cayó en septiembre 5,9% intermensual hasta ubicarse en el nivel más bajo desde que Javier Milei es presidente. Al ubicarse en 1,94 puntos sobre 5 posibles, el índice revierte el repunte del mes anterior. Registró bajas en todos sus componentes, con retrocesos pronunciados en la percepción sobre la preocupación por el interés general y la evaluación general de la gestión. La confianza de la opinión pública volvió a registrar una señal de alerta para la Casa Rosada. El ICG es muy seguido en ambientes políticos y empresariales porque a lo largo de más de 20 años de historia ha sido muy fiel a la hora de correlacionar con el nivel de intención de voto de los oficialismos, aunque no es la pretensión del estudio. Un resultado de 1,94 puntos implicaría, en esa lógica, un apoyo del 38,8%.

Un banquero internacional que lideró, acompañado de buen vino y mariscos, a otro almuerzo en IDEA aclaró que no lo preocupa el plan de Caputo para afrontar los vencimientos de deuda, sino la incertidumbre política. Entre los escenarios que se barajaban, con una eventual opción de centro o el “riesgo Kicillof”, sumó una tercera variable. “¿Y el ‘riesgo Milei’?”, preguntó. Su temor es que en un segundo mandato el dogmatismo le gane al pragmatismo y la recuperación se postergue. “¿Cuál es el presidente con el que nos encontraremos? Nadie puede saberlo a ciencia cierta”, se lamentó un inversor de campaña de La Libertad Avanza en estricto off the record. La batalla de pragmatismo versus dogma se da en que, según la visión de un importante banquero, el Gobierno defiende el programa “por arriba de la línea” sin admitir fisuras, pero “por debajo de la línea” trabaja en alternativas. Mencionó el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para fondear hipotecas y la ampliación de los préstamos en dólares a empresas no exportadoras. Las valoró, pero consideró insuficientes, y propuso medidas como bajar los encajes, que hoy rondan el 23%.

El Gobierno sostiene que se lleva US$27.000 millones en anuncios de inversión del Argentina Week París

“La otra pregunta latente es hasta cuándo durará la paciencia de la sociedad en un escenario en el que varios sectores de la micro están rotos y el empleo también lo está y con una recesión a la vuelta de la esquina”, graficó un político muy importante que tuvo un rol clave en la gestión de Mauricio Macri y dice estar absolutamente sorprendido con la relación del presidente y su electorado. “Pese a todos los errores de gestión y hasta cuestiones muy sensibles como lo que pasó con las políticas de discapacidad y jubilaciones se ve un apoyo importante aún hoy. No creo que sean los mismos que lo llevaron al poder ni tampoco sé si son los que lo mantendrán”, graficó. Los inversores internacionales miran también un factor adicional de incertidumbre: “el riesgo juez”, según palabras de la consejera de la Magistratura, Ximena De la Torre.

Ella lamentó que no haya mediciones más concretas, pero intentó reflejar con hechos y un ejemplo la baja confianza en la justicia argentina. “¿Bajo qué jurisdicción se resuelve el RIGI?”, planteó para recordar que los pleitos por esas inversiones se definen en tribunales internacionales. También lamentó que no se haya logrado sumar transparencia. Lo graficó con un concepto e hizo un guiño a los empresarios, conocedores de ese tipo de variables: habló del “riesgo juez”. “Cuando depende del que te toque, eso se paga con tasa”, dijo sobre el impacto de la pérdida de confianza jurídica a nivel internacional.

A esa altura el ministro de Economía, Luis Caputo, enviaba señales desde el Argentina Week en París y divulgó los datos de US$ 27.000 millones de inversiones que se confirmaron en la gira. “En más de una reunión surgió el tema del riesgo de que volviera el kirchnerismo. Hoy eso genera una preocupación. No tanto en los inversores de la economía real, pero sí en los inversores financieros”, afirmó. Según Caputo, el principal cambio percibido en esa ciudad que está a 5800 kilómetros de Nueva York y más de 11.300 de Buenos Aires es que “la Argentina ahora transmite confianza”.


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