Agustín Módica es un asombro. Tiene 23 años, nació en Italia y mide 1,87m. Todo lo que toca, lo convierte en oro. Lo llamativo, lo que sorprende: es prácticamente un desconocido en el mundo del fútbol. Le convirtió este sábado tres goles (un toque contra un palo, un remate cruzado y una de “pescador”) al Lobo platense en el Bosque, en el triunfo de Gimnasia de Mendoza por 3 a 2.
Es el artillero del torneo Clausura, con 8 goles en 6 partidos. “Estoy contento, esto es mucho más lindo de lo que me pasó nunca. Hay que aguantar los malos momentos, sobre todo, cuando la pelota no entra”, sostiene, bajo el sol y el frío de La Plata. “La confianza es todo. Es algo fundamental para un futbolista”, acepta.
Esta es su historia.

Es hijo de Pablo Módica, un argentino y suerte de trotamundos del ascenso italiano. Actuó en equipos de la región de Liguria como el Entella, Andora, Albenga, Sanremese y Loanesi. Era volante, pasó por Argentino y Central Córdoba, de Rosario, antes de marcharse al Viejo Continente. En el momento en que Agustín conoció al mundo, se desempeñaba en Albenga, un club fundado en diciembre de 1927.
Agustín nació el 12 de enero de 2003 en Pietra Ligure, una ciudad turística situada en la provincia de Savona, en la región de Liguria. Ubicada en la Riviera di Ponente, brilla por sus playas, el casco histórico medieval y un ambiente relajado, ideal para el turismo de sol y mar. Volvió a nuestro país 24 meses después.
“Nos fuimos allá en el año 2000, luego que dejé de jugar en Central Córdoba. Estuvimos en la Liguria, una de las veinte regiones que conforman Italia, que tiene como capital y ciudad más poblada a Génova. Es una región hermosa, ya que tiene mar y montaña. Jugué en cuatro o cinco clubes del ascenso. Cuando nació Agustín estaba jugando en Albenga. Nunca más pudimos volver, pero guardamos gratos recuerdos. El Flaco estuvo poco tiempo ya que cuando tenía dos años nos volvimos con la mamá”, le contó el papá tiempo atrás a La Capital, de Rosario.
Los tres goles a Gimnasia
Comenzó a jugar a la pelota a los 6 años en Amistad y Progreso, en el barrio José Ignacio Rucci. Luego pasó por la Asociación Atlética Jorge Griffa y acabó su formación juvenil en el Social y Deportivo Río Negro. En 2019 pasó a Central Córdoba, club en el que marcó 30 goles. En 2021 se sumó a Rosario Central. Más allá de una seria lesión, tuvo poca participación y en tres temporadas marcó 7 tantos en 30 partidos. Competía por el puesto con Alejo Véliz, nada menos. El debut en el Canalla fue el 19 de septiembre de 2023 ante Independiente: lo hizo debutar el recordado Miguel Russo.
“Agustín había arrancado en la Rosarina y después pasó a AFA. Físicamente no parece un 9 de área y yo siempre lo jodía mucho con que era muy parecido al delantero inglés Peter Crouch, que jugó dos mundiales e hizo una gran carrera. Flaco, alto y hasta inclusive medio incoordinado para correr. Agustín es un pibe ganador. Con la pelota es inteligente y, a pesar de su físico, la aguanta muy bien. Uno de sus fuertes es el juego aéreo porque cabecea muy bien y es un gran definidor con las dos piernas. Sobre todo es un apasionado del gol. Normalmente en los rebotes siempre está cerca. Tira mucho para adelante”, explicó Mario Paglialunga, también en La Capital. Fue uno de sus entrenadores en las inferiores de Central.
José Luis Rodríguez, el Puma, también tiene un buen recuerdo de las divisiones menores del gigante rosarino. “Es un 9 que me gusta mucho, que le veo condiciones. Hablé bastante con él en algunos momentos y tiene que mejorar la parte física ya que los delanteros tienen que aguantar mucho la pelota de espalda, algo que hace bien, pero con trabajo seguro que lo va a hacer mejor. Además, tiene que trabajar el tema de las descargas cuando sus compañeros vienen de frente. Va muy bien de arriba, es guapo, decidido y le gusta pelear en el área, algo que es fundamental para un centrodelantero. Como tiene mucha técnica le gusta salir del área. Es un chico inteligente. Además, conozco al padre, a quien dirigí en Argentino de Rosario. Confío mucho en el Flaco”, lo describió en sus años rosarinos.
De algún modo, volvió a vivir. Se salvó de una tragedia a los 10 años, en una recordada explosión de Salta 2141, en Rosario, en el año 2013, que dejó 22 muertos y más de 60 heridos. El nene estaba durmiendo en la casa de su abuela, que estaba enfrente del edificio donde una fuga de gas terminó provocando una explosión y el derrumbe de una de las torres. Los vecinos olían gas, su abuela lo despertó y le pidió que se cambiara.
Módica fue hacia una habitación del fondo. Mientras se agachaba para atarse los cordones, sintió un fuerte viento en la cara. Segundos después, la ventana que estaba detrás suyo explotó y le produjo un pequeño corte en la ceja.
Un segundo después, la explosión.
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— Gimnasia y Esgrima Mza (@GimnasiaMendoza) August 22, 2026
“Al instante se rompe la ventana que tengo atrás y me corta un poco la ceja. Ahí, un silencio de un segundo y en ese momento, explotó todo”, recordó años después. “Pasé muchas noches soñando que tragaba arena”, advirtió. Se sostuvo y salió adelante con un intensivo tratamiento psicológico para sobrellevar el trauma.
Hincha de Rosario Central, necesitaba sentirse útil. En enero pasado, voló a la Cordillera. “Me volví a sentir jugador desde que llegué a Gimnasia de Mendoza. Me recibieron con muchísimo cariño desde el día uno”, cuenta el dueño de esta historia, que firmó un contrato extenso hasta 2029. Lleva 12 tantos en 20 partidos.
Juega por prestigio, profesionalismo y… sentimientos. No los puede evitar. “Me hizo bien irme a Gimnasia, en los últimos tiempos en Central no la estaba pasando muy bien. Cuando uno es hincha del club, todo duele el doble. Yo necesitaba jugar, se presentó lo de Gimnasia y ahora estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera, como cuando me tocó hacer goles en Central”, sostuvo recientemente.
La partida de Módica fue motivada por una decisión de Jorge Almirón. “En su momento, cuando me fui, dije que quizás no había sentido ese tacto o esa charla, más que nada por ser del club. Siempre me esforcé y dejé el máximo por Central. Me quedó esa espinita de querer haber jugado más, pero, por otro lado, respeto muchísimo la decisión”, explica el delantero, que se inclina por la selección de Italia, aunque no lo dice abiertamente. “¿Retegui-Módica? Sí, puede ser, me gustaría” se ríe, cuando cae la tarde en el Bosque.
“Sin duda, obvio que es el sueño de cualquier jugador poder jugar en la selección, pero como dije el otro día: estoy muy metido acá, muy agradecido a mis compañeros. Es un tema que se habló bastante esta semana. Yo lo intento vivir con mucha tranquilidad, entrenando, jugando y metiendo goles”, afirma.
Su ídolo es Marco Ruben, casero y cercano. “Me mandó un mensajito recién”, describe este sábado el atacante que por primera vez convierte tres goles en un partido. Se llevó la pelota, firmada por todos, como debe ser. “Tengo que armar la vitrina”, se sonroja. Ahora sí, Módica escribe su nombre en el fútbol argentino. Asume sus dos principales virtudes: “Mi principal atributo es la definición, también el cabezazo”. Y no se abraza a los laureles. “Esto recién empieza”, se entusiasma el goleador que invita a creer que todo es posible.