Javier Milei apoyó a Flavio Bolsonaro en Brasil y tildó de “presidiario” a Lula: “Hay que parar la basura socialista”

COMPARTIR

SAN PABLO.- Con su participación en la convención del Partido Liberal (PL) que convirtió a Flavio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, en candidato a presidente de Brasil para las elecciones de octubre, Javier Milei dio en San Pablo el puntapié inicial a una gira por Sudamérica con la que busca profundizar el mapa conservador de la región.

En un gimnasio teñido de verde y amarillo, la figura de Milei irrumpió con la potencia de un rockstar. Cuando los acordes de Panic Show de La Renga retumbaron en los parlantes del Arena Pacaembú, un gimnasio con capacidad para tres mil personas, el Presidente pisó el escenario con los brazos en alto, desatando el delirio de miles de bolsonaristas que lo aclamaron entre gritos de “¡Milei! ¡Milei”.

En su discurso central de la jornada, Milei llamó a los brasileños a respaldar a Flavio Bolsonaro para frenar el avance de Lula da Silva y lo que definió como “los zurdos de mierda”, en una alocución de 25 minutos cargada de definiciones contra el “socialismo latinoamericano”.

La expectativa en las tribunas por la presencia del libertario se palpaba desde temprano.

Javier Milei y Flavio Bolsonaro en la convención del Partido Liberal

El mandatario argentino viajó a San Pablo para ungir y darle aire internacional a la candidatura de Flavio, primogénito del expresidente, de cara a los comicios del 4 de octubre, y se convirtió en la gran figura del acto lanzamiento. En el cálculo de la Casa Rosada, la cita en Brasil buscaba consolidar la “marea azul”, la narrativa con la que Milei pretende liderar un eje conservador en Sudamérica tras los recientes triunfos de la derecha en Colombia y Perú, que se sumaron a los de Chile y Bolivia.

El despliegue del presidente había comenzado temprano, con la recepción en el Palacio dos Bandeirantes, sede de la gobernación paulista, para una reunión a puertas cerradas con el gobernador Tarcísio de Freitas, también referente del bolsonarismo.

Acompañado por Karina Milei y el canciller Pablo Quirno, el jefe de Estado fue recibido con honores militares y Freitas le impuso la Orden del Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción del estado, en un encuentro del que también participaron Ricardo Nunes y el propio Flávio.

En el Arena Pacaembú, el clima ya anticipaba lo que vendría. “¿Sabés si habla portugués? ¿Un poquito? Él, después de Bolsonaro, es la estrella”, le dijo a LA NACION un asistente que había viajado del interior de San Pablo junto a su esposa.

Milei y Flavio Bolsonaro, durante la convención del Partido Liberal

Ya sobre el escenario, y con el auditorio a favor, Milei ofreció un discurso que leyó desde el atril, a partir de un texto de casi ocho páginas. Aunque buena parte del público no entendía el español, cada vez que el tono subía y llegaban los embates contra Lula da Silva, la multitud estallaba en aplausos, contagiada más por la intensidad que por el contenido literal.

El Presidente evitó nombrar a Lula por su nombre de pila y lo llamó, con ironía, “Don Lula”, “el zurdo”, “ladrón” y “el presidiario”, mientras arremetía contra el modelo del Palacio del Planalto.

“Los argentinos somos profetas de un futuro distópico. Hemos vivido las consecuencias de tomar el camino del socialismo hasta el final y hemos visto cómo los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza”, disparó al inicio de su alocución, advirtiendo al auditorio que Brasil corre el riesgo de sufrir un colapso si no da un “golpe de timón” en las urnas en octubre.

Un desperfecto técnico interrumpió por segundos el sonido de los micrófonos y Milei aprovechó para volver a apuntar contra Lula: “Che, ¿los micrófonos estos quién los mandó a tocar? ¿El ladrón?”, ironizó entre risas y aplausos.

El Presidente redobló la apuesta y acusó a Lula de haber intentado torcer a su favor las elecciones de 2023, cuando enfrentó a Sergio Massa. “Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda”, disparó, redoblando las denuncias de injerencia externa de la Casa Rosada.

El libertario fue más allá y cargó contra el mandatario brasileño por la detención de Jair Bolsonaro, condenado por el Supremo Tribunal Federal a más de 27 años de prisión por haber liderado un intento fallido de golpe de Estado para impedir la asunción de Lula en 2023. “Estoy hablando de ese mismo que mete presos a opositores por el solo hecho de ser opositores”, disparó Milei.

Javier Milei y Flavio Bolsonaro en Brasil

Milei exportó su jerga política al terreno brasileño y acusó al gobierno de Lula de provocar un descalabro fiscal para retener el poder. “Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’”, exclamó ante la ovación del público.

El Presidente vaticinó además una crisis de deuda en Brasil por el gasto electoral para asegurar la reelección de Lula: “Brasil va camino a una crisis de deuda, derivada de que Lula no hizo el ajuste fiscal que la situación demandaba y ahora la está empeorando para tener chances de ganar”, disparó, y lo equiparó con el “plan platita” argentino, al advertir que “el despilfarro, tarde o temprano, se paga”.

El libertario presentó a la Argentina como el modelo para torcerle el brazo al socialismo: “Ya demostramos que todo esto es posible (…) que se puede achicar brutalmente el Estado sin que la ciudadanía pierda servicios”, señaló, y confió en que Brasil, de la mano de Flavio, pueda “volver a ponerse de pie”.

Tarcisio de Freitas recibe a Javier Milei en San Pablo

Acto seguido, cargó contra Alexandre de Moraes, el juez del Supremo Tribunal Federal que bloqueó su encuentro con Jair Bolsonaro. Milei lo llamó “la basura calva” y lamentó no poder visitar a su “amigo injustamente encarcelado”, cuando -recordó- el propio Lula recibió dirigentes extranjeros en su paso por la cárcel, lo que calificó de “carácter vengativo”.

Con Karina Milei y Quirno aplaudiendo desde la tarima, el jefe de Estado llamó a la militancia del PL a dar la “batalla cultural”: “No se dejen robar el futuro a manos de socialistas ladrones”, sentenció.

Sobre el final de su alocución, y ya a los gritos, Milei trazó un mapa regional de triunfos conservadores y llamó a sumar a Brasil a esa lista: “Hoy el socialismo latinoamericano está siendo erradicado elección tras elección. La Argentina, Colombia, Perú, Chile, Ecuador y esperemos que en octubre sea también Brasil liberal”, exclamó, en una de las frases más celebradas por el auditorio.

El presidente Javier Milei y la comitiva argentina en San Pablo

La agenda de Milei en San Pablo dejó en claro qué priorizó el Presidente: la sintonía político-ideológica con el bolsonarismo por sobre el vínculo institucional. Fue su tercera visita a Brasil desde su asunción y, otra vez, no incluyó ningún contacto con el gobierno de Lula.

Para la campaña de Flavio, la presencia de Milei fue un activo de peso: su candidatura corre de atrás en las encuestas -Datafolha ubica a Lula 48% a 43% en un eventual balotaje, con una brecha que creció un punto respecto de junio- y arrastra escándalos, como la investigación abierta el jueves por los giros de un banquero preso para financiar una película sobre Jair Bolsonaro, y una disputa pública con su madrastra, Michelle Bolsonaro, que golpeó su imagen entre el electorado evangélico y femenino.

Milei cerró con el mismo grito con el que había abierto: “¡Viva la libertad, carajo!”. Su apuesta, quedó claro, trasciende las fronteras: presentarse ante la región no solo como aliado del bolsonarismo, sino como el referente de una reconfiguración conservadora en América Latina.

El hijo del expresidente y precandidato presidencial brasileño, Flavio Bolsonaro


COMPARTIR