Hacían tareas de mantenimiento y le pasaron la cortadora de césped por encima: “Lo rescatamos en shock”

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La desidia y la violencia contra los animales volvieron a mostrar su cara más oscura en el partido de Merlo, esta vez en las inmediaciones del Club El Cortijo.

Todo ocurrió mientras empleados municipales realizaban tareas de desmalezamiento y corte de pasto con maquinaria pesada. En medio de los trabajos, Agustín —un perro que llevaba collar y que circulaba junto al personal por la zona— sufrió heridas devastadoras que le causaron la mutilación de una de sus patas delanteras y lesiones de extrema gravedad en la otra.

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Aunque los trabajadores argumentaron que se trató de un accidente porque “no lo vieron” entre la vegetación, las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio ponen en duda la versión de que no habían advertido la presencia del animal.

Copia De Camarasegurida

En los videos se observa con claridad a Agustín caminando junto a otro perro a muy poca distancia del sector donde los empleados municipales estaban trabajando. “Resulta inexplicable que, teniendo conocimiento de que había perros circulando en la zona de trabajo, se continuara operando sin adoptar las medidas de seguridad necesarias para evitar un hecho de esta gravedad”, aseguró Carolina Martin, fundadora y directora de Proyecto 4 Patas, la ONG impulsada por la empatía hacia los animales que los reconoce como semejantes debido a su capacidad para experimentar placer, alegría, dolor y sufrimiento y que interviene en la asistencia a animales abandonados en situaciones críticas.

Una cadena de rescate

Lo que sucedió inmediatamente después rozó la barbarie. Lejos de gestionar atención veterinaria de urgencia o trasladar al animal, los empleados abandonaron a Agustín, quien se refugió gravemente herido y en estado de shock entre los pastizales.

Segundo video rescate Agustín

“Recibimos distintos testimonios sobre lo que habría sucedido después de que Agustín resultara herido. Entre ellos, que se habría hablado entre los empleados municipales de enterrarlo cuando todavía estaba vivo y que posteriormente se habría pedido a vecinos que no difundieran las imágenes de las cámaras de seguridad”, detalla Martin.

Pero la empatía vecinal fue más fuerte. Una mujer tomó conocimiento de la situación, alertó a otros proteccionistas y desencadenó una red de ayuda urgente. Las propias vecinas del barrio El Cortijo buscaron al perro, lo levantaron inmovilizado por el shock y la pérdida masiva de sangre, y lo llevaron a la clínica de contención habitual de Proyecto 4 Patas.

“Agustín llegó con una de sus patas delanteras completamente mutilada y la otra con heridas gravísimas. Había perdido una enorme cantidad de sangre y se encontraba en estado de shock, por lo que necesitaba atención inmediata”.

Allí se trabajó a contrarreloj para detener la hemorragia y estabilizar sus signos vitales. Una vez que estuvo en condiciones de viajar, fue derivado de urgencia a una clínica veterinaria de alta complejidad en la Ciudad de Buenos Aires para recibir tratamiento intensivo.

“Trabajo hace muchos años en urgencias así que, lamentablemente, he visto casos así. Por lo general los animales que ingresan con cuadros similares es por accidentes de tren, que generan ese tipo de mutilaciones. Pero nunca recibimos casos por cortadoras de pasto. El protocolo es estabilizar al paciente que ingresa en estado de shock por la pérdida masiva de sangre: lograr que recupere temperatura corporal, presión arterial, reponer de forma intravenosa a través de una vía todo el volumen de líquido que perdió a través de soluciones cristaloides, coloides y hemocomponentes”, explica Agustina Leila Covini, coordinadora del área de internación de Clínica Wellvet, donde continúa internado Agustín.

Y agrega: “Lo que hicimos con Agustín fue un manejo rápido para lograr compensar sus parámetros vitales al mismo tiempo que frenamos su sangrado activo en ambas patas delanteras debido a la laceración de vasos sanguíneos de gran calibre”.

El parte médico y el reclamo de justicia

Tras días de extrema incertidumbre, el equipo veterinario confirmó una noticia esperanzadora: Agustín ya no corre peligro de vida. Sin embargo, el camino de su recuperación física será arduo.

Una de sus patas delanteras debió ser amputada debido a la gravedad de la mutilación. Su otra extremidad anterior presenta una fractura expuesta y severos daños en tejidos blandos. Los profesionales aguardan a que el animal alcance una mayor estabilidad hemodinámica para realizar una toilette quirúrgica. Esto permitirá evaluar si es posible preservar los músculos, tendones y estructuras de la pata restante. Aunque continúa bajo analgesia por goteo para controlar el dolor, Agustín ha comenzado a mostrar signos positivos de recuperación, como comer por sus propios medios.

En el plano legal, se radicaron las denuncias judiciales y administrativas correspondientes para que se investigue el accionar de los operarios municipales, la falta de auxilio posterior y el presunto intento de ocultar las pruebas audiovisuales.

LA NACIÓN intentó contactarse con el intendente Gustavo Menéndez, quien no respondió los llamados ni los mensajes de Whatsapp.

“Las imágenes de las cámaras de seguridad ponen seriamente en duda la explicación de que el animal simplemente no fue visto, ya que muestran a los perros circulando a muy poca distancia de quienes estaban realizando las tareas. Más allá de cómo se determine finalmente la mecánica exacta del hecho, resulta necesario investigar por qué, teniendo animales circulando en la zona de trabajo, no se tomaron las medidas necesarias para evitar una situación de semejante gravedad y por qué Agustín quedó posteriormente sin asistencia”, enfatiza Carolina Martin.

Por el momento, nadie ha reclamado a Agustín. Se desconoce si se trataba de un perro comunitario del barrio o si tenía una familia. Lo único certero es que hoy cuenta con una red que no solo le salvó la vida, sino que exige justicia por él.

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