La carne argentina encontró en los Estados Unidos un mercado dispuesto a pagar por calidad, origen y una experiencia de compra diferente. Sobre esa oportunidad construyeron su negocio Silvio Siracussa y Martín Ghiozzi, dos amigos y empresarios con trayectoria en la producción agroganadera y la industria frigorífica que, en 2018, crearon Total Carnes en Bahía Blanca y, cuatro años después, dieron el salto internacional con la apertura de su primera tienda en Miami.
Ahora los locales son cuatro y una planta frigorífica y empezaron a diseñar el modelo de expansión a través de franquicias. El proyecto nació con la premisa de transformar la tradicional carnicería argentina en un formato más cercano a los modelos internacionales, con productos fraccionados, envasados y listos para consumir, pero manteniendo el diferencial de la carne argentina.

“Trabajamos con producción argentina. Como no sale el animal íntegro, también nos abastecemos de frigoríficos exportadores que cumplen con los estándares que buscamos. Lo que hacemos, en síntesis, es un tamizado de calidades para quedarnos con productos de primera calidad”, explica a LA NACION Ghiozzi.
La compañía conserva una fuerte vinculación con el origen productivo. En Bahía Blanca mantiene una operación con animales propios y hacienda acopiada, una estructura que le permite participar en las distintas etapas de la cadena y asegurar una selección específica del producto que llega a sus tiendas.
Desembarco
El desembarco en Estados Unidos marcó un punto de inflexión. En 2022, abrieron su primera tienda en Miami y pusieron en marcha una planta propia de procesamiento, almacenamiento y distribución. La inversión inicial alcanzó los US$1,4 millones y permitió construir una infraestructura adaptada a las exigencias del mercado norteamericano.
La planta cuenta con habilitación del United States Department of Agriculture (USDA), el máximo estándar sanitario de Estados Unidos, y tiene capacidad de almacenamiento para unas 120 toneladas. Desde allí la empresa procesa y distribuye la mercadería, un esquema que consideran clave para poder escalar el negocio.

“En Estados Unidos entendimos que no alcanza con vender un buen producto; hay que construir una marca, una experiencia y un sistema capaz de crecer con consistencia”, señala Ghiozzi. El crecimiento fue “acelerado”. En poco más de tres años, la compañía alcanzó un volumen de comercialización de alrededor de 160 toneladas anuales y proyecta cerrar este año con una facturación cercana a los US$9 millones.
Actualmente Total Carnes cuenta con cuatro sucursales en Florida (North Miami, Aventura, Key Biscayne y Pinecrest). El plan para los próximos meses incluye la apertura de cinco nuevos locales propios y, en paralelo, el desarrollo de un sistema de franquicias. La empresa centraliza el abastecimiento, el procesamiento y la distribución desde su planta de Miami, lo que permite que los futuros franquiciados puedan concentrarse en la operación comercial. “La idea es generar un modelo escalable, eficiente y fácil de replicar, sin perder la experiencia y la calidad que caracterizan a la marca”, sostiene Ghiozzi.

Precisa que la inversión estimada para un local oscilará entre US$200.000 y US$250.000, dependiendo de la ubicación y el formato elegido. Las tiendas deben tener entre 110 y 120 metros cuadrados; la franquicia de la marca rondará los US$30.000. Según Ghiozzi, la mayor parte de la inversión corresponde al equipamiento de frío, implica alrededor del 60%. Habrá “acompañamiento y capacitación” en todos los pasos. La empresa desarrolló una versión más pequeña del negocio, Total Carnes Express, un formato modular pensado para llegar a zonas con menor escala y facilitar la expansión hacia otros estados estadounidenses a partir de 2027.
Además, hace poco la compañía lanzó su plataforma de comercio electrónico, con entregas refrigeradas en menos de 24 horas en todo Estados Unidos. “Nuestro objetivo es llevar una experiencia argentina de calidad a más consumidores, pero con una estructura profesional que permita crecer”, resume Ghiozzi.