El estremecedor documental de Netflix que dura menos de dos horas y no te va a dejar dormir

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Este lunes feriado y con la ola polar que se extiende por gran parte del país, es ideal para ver el documental estremecedor que estrenó Netflix: Instinto maternal. Se trata de un producto audiovisual que sigue la historia de Taylor Parker, una mujer que mintió sobre su embarazo y cometió dos crímenes aberrantes que marcaron a un pequeño pueblo de Texas.

La plataforma de streaming apostó nuevamente por un hecho real para sumar a su catálogo de junio. El largometraje de poco más de una hora de duración cuenta con testigos, actores y archivos audiovisuales que reconstruyen el hecho desde cero hasta las consecuencias que tuvo Parker por sus delitos. A poco de estrenarse, se volvió furor en la Argentina y se metió en el puesto 3 del top 10.

La serie de Netflix se sumó el 12 de junio a la plataforma y pasó al puesto tres del top 10 en la Argentina

De qué trata Instinto maternal

El documental narra la historia de Taylor Parker, una joven que llega en 2019 de improvisto a un pueblo del este de Texas con un relato ambiguo. Decía ser hija de un importante empresario petrolero y estaba próxima a cobrar una fortuna como herencia por parte de su abuela, aunque su madre, según alegaba, estaba en contra de que recibiera el dinero.

Aquella fue la razón que la motivó a trasladarse a ese pueblo, donde conoció al cazador de jabalíes Wade Griffin en un rodeo local. Durante el espectáculo, ella se aseguró de que él la viera.

Quienes la conocieron durante los primeros meses en la nueva localidad aseguraban que era “encantadora” y que “tenía muy claro lo que quería”. Parker parecía una mujer decidida y amante de mostrar su vida mediante las redes sociales.

Wade Griffin, el novio de Taylor Parker

Tres meses después de conocerse, Parker y Griffin se mudaron juntos. Pese a que Taylor tenía dos hijos: una niña que pasaba los fines de semana con ellos y un joven que no estaba tan presente en su vida, ella quería construir con el granjero una nueva familia, desde cero.

En poco tiempo comenzaron los gastos exorbitantes: autos, vehículos todoterreno, ganado y hasta un rancho en Oklahoma por 4 millones de dólares. “Pintó un panorama muy bonito del futuro”, mencionó Griffin. No había sospechas, nada hizo ruido, ya que en teoría tenía mucho dinero.

Al poco tiempo de la mudanza, Parker anunció que estaba embarazada; aunque esto llamó la atención de sus cercanos por la rapidez, todo continuó como antes. Según se conoció más tarde, había conseguido un documento trucho de un médico que confirmaba la gestación.

La primera persona que puso en duda el relato de la forastera fue la amiga de Griffin, Stephanie Ott. Para corroborar el embarazo, intentó comunicarse con las clínicas y médicos que trataban a Parker, pero no tuvo éxito en su búsqueda; la información de los pacientes era privada.

Mientras tanto, Taylor Parker continuaba con la idea de construir una familia y cumplir sus sueños, al tiempo que compró una panza ficticia para demostrar el crecimiento del feto. Así, sus redes sociales se llenaron de fotos en el proceso de gestación y ella remitía a la felicidad que esto representaba.

Las mentiras de Parker comenzaron a generar ruido en su comunidad y, pese a que ella había puesto el 22 de septiembre como fecha de parto, ya casi nadie creía sus historias del pasado ni tampoco del presente. Incluso, meses después del desenlace, se conoció que buscó en Google: “Adopciones de recién nacidos”, “Cómo encontrar una madre biológica” y “Vídeo de cesárea”.

El reloj corría y ella no sabía cómo obtendría un bebé para confirmar sus versiones. Por eso, optó por practicarle una cesárea a su amiga del pueblo vecino de New Boston, Reagan Simmons-Hancock, que tenía 21 años y esperaba dar a luz prontamente.

Reagan Simmons-Hancock junto a Taylor Parker

El 9 de octubre, Parker llamó al 911 desde las afueras de De Kalb, Texas, y contó que había tenido a su bebé, pero que este no respiraba. Cuando la Policía la localizó en la ruta, descubrieron que el recién nacido no provenía de su vientre. Así es como la trasladaron a un hospital y descubrieron que nunca estuvo embarazada.

Tras una ardua investigación de la justicia de Texas, la condenaron a pena de muerte por ser culpable del fallecimiento de Reagan Simmons-Hancock y de su bebé.


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