El director del FBI impulsa una inédita cooperación con China y Rusia para combatir el crimen transnacional

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WASHINGTON.– El director del FBI, Kash Patel, aseguró que durante el último año impulsó una cooperación sin precedentes con China y Rusia para combatir delitos transnacionales como el tráfico de fentanilo, el fraude cibernético y la explotación sexual infantil, una estrategia que marca un fuerte cambio respecto de la histórica relación de confrontación entre Washington y dos de sus principales rivales geopolíticos.

Patel explicó que estas iniciativas con lo que definió como “socios no tradicionales” se limitan a áreas específicas de la lucha contra el crimen organizado internacional. Según detalló, los mecanismos incluyen intercambios de personal, investigaciones conjuntas, intercambio de inteligencia y operaciones coordinadas entre las fuerzas de seguridad de los países.

El director del FBI, Kash Patel, asiste a una conferencia de prensa en el Departamento de Justicia

Como parte de ese esquema, funcionarios chinos visitaron instalaciones del FBI en Estados Unidos, mientras que agentes estadounidenses viajaron a China para trabajar en investigaciones compartidas y analizar información vinculada con causas en curso.

Además, el FBI y las autoridades chinas llevaron adelante redadas y detenciones conjuntas en el marco de esos acuerdos. Patel regresó de un viaje a Pekín a fines de julio y, de acuerdo con fuentes consultadas, existe un viaje tentativamente previsto a Rusia para octubre.

El funcionario sostuvo que la cooperación se concentra en cuatro grupos de trabajo: fraude cibernético, delitos violentos contra menores, lucha contra el narcotráfico y localización de prófugos. Según explicó, esos intercambios son recíprocos y no reemplazan las alianzas tradicionales de inteligencia de Estados Unidos, como la red Five Eyes, integrada por Canadá, Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda.

El administrador de la Agencia Antidrogas (DEA), Terry Cole (centro), junto al fiscal general interino Todd Blanche (izquierda) y el director del FBI, Kash Patel (derecha), ofrece una rueda de prensa en el Departamento de Justicia

La estrategia, sin embargo, despertó preocupación dentro de la comunidad de contrainteligencia estadounidense. Los nuevos grupos de trabajo representan una ruptura con la política tradicional del FBI y alimentan dudas sobre los riesgos de compartir información sensible con regímenes autoritarios que Washington considera una amenaza para sus intereses económicos, militares y de seguridad.

Uno de los principales ejemplos de esta nueva cooperación ocurrió en mayo, cuando el FBI, el Ministerio de Seguridad Pública de China y la policía de Dubái participaron en la denominada Operación Sand Dollar. Según informó la agencia estadounidense, el operativo permitió desmantelar un gran centro de estafas cibernéticas, con 300 detenidos, la incautación de 300 millones de dólares y la liberación de miles de trabajadores víctimas de trata.

El director del FBI, Kash Patel, habla mientras el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche (izquierda), escucha durante una conferencia de prensa en el edificio del Departamento de Justicia

El acercamiento resulta especialmente llamativo porque Estados Unidos lleva años señalando a China y Rusia como fuentes de espionaje y como actores que favorecen distintas formas de delincuencia internacional. En el caso chino, además, Washington acusó en reiteradas oportunidades a Pekín de no controlar adecuadamente la producción de los precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo, una de las principales causas de la crisis de sobredosis que afecta al país.

Pese a esas tensiones, Patel defendió la nueva política y afirmó que el FBI mantiene controles para reducir los riesgos de seguridad. “Se trata de relaciones nuevas y dinámicas, y somos muy conscientes de su actitud hostil en muchos asuntos”, sostuvo. “No van a dejar de actuar así, pero si podemos conseguir victorias para Estados Unidos, entonces debemos colaborar”, concluyó el director del FBI, que dejó abierta la posibilidad de aplicar este modelo de cooperación con otros países en el futuro.

Agencia Reuters


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