A los 80 años, Moria Casán volvió a recorrer algunos de los episodios que marcaron su extensa trayectoria gracias a el estreno de Moria, la serie, producción inspirada en su vida, que recuperó distintas etapas de su carrera de actriz y vedette, desde sus grandes éxitos sobre los escenarios hasta algunas de las situaciones que la convirtieron en una figura ineludible de la televisión argentina. Entre ellas aparece un recordado escándalo ocurrido durante una temporada teatral en Mar del Plata, que terminó en un explosivo móvil televisivo y dejó varias frases que todavía forman parte del imaginario popular.
El episodio tuvo lugar durante el arrollador éxito de Brujas, la obra que se convirtió en uno de los grandes fenómenos del teatro argentino y que reunió a Moria con un elenco de figuras. En medio de una temporada, la producción había establecido un acuerdo comercial con un restaurante: los integrantes del elenco promocionaban el establecimiento y, a cambio, recibían una comida. Sin embargo, después de una función, la visita de Moria y parte del equipo terminó de la peor manera y la actriz decidió contar públicamente lo que había ocurrido.

Frente a las cámaras de Infama, en un móvil conducido por Santiago del Moro, Moria apuntó directamente contra la atención que habían recibido y, especialmente, contra la dueña del restaurante. “¿Cómo se puede ser tan berreta? Una mujer sin clase”, lanzó en uno de los momentos más recordados de la entrevista.
Luego cuestionó la manera en la que habían sido recibidos y explicó que, después de trabajar, esperaba poder sentarse a comer en buenas condiciones: “La gente que recibe a los artistas tiene que entender que no somos unos muertos de hambre, que tenemos hambre después de hacer una función y no queremos hablar con bunners atrás y con las cabezas así para que te salga el restaurante ridículo que tenés, absurda”.
La actriz también relató que el trato hacia parte de su equipo había sido particularmente malo. “La dueña es una loca patológica. Los trataban a los chicos fatales; los bailarines míos se tuvieron que ir, pero mirá si yo necesito de este mamarracho”, sostuvo. Además, aclaró que ella no había elegido el restaurante, sino que había llegado allí por decisión de la producción de Brujas: “Te lleva la producción, yo ni sé dónde queda eso, pero cuando le vi la cara a la mina, que estaba metida en todas las notas, desesperada para salir…”.

Uno de los puntos que más indignó a Moria fue la comida que les sirvieron. Según contó, los platos estaban lejos de lo que esperaba después de una función y cuestionó especialmente la calidad de los alimentos. “Cuando llegamos platitos inmundos con sándwiches cuadraditos así de mala calidad donde el jamón no era jamón, era japaleta, todo berreta, todo berreta. Yo no como esto. ¿Cómo vas a comer harina después de una función? ¿Qué sos, una vaca? No puede ser”.
La situación terminó de tensarse cuando una amiga de la actriz pidió champagne para brindar y, según su relato, le ofrecieron agua en su lugar. “Le dijeron: ‘Acá no se da champagne, tomá agua’. ¡A ‘Z’ le decís tomá agua y la insultás! Encima le dieron sidra caliente”, recordó. Al momento de retirarse, además, el restaurante intentó cobrarles la comida, algo que Moria rechazó: “Cuando nos vamos, nos traen la cuenta y les digo: ‘De ninguna manera’”.
La actriz aseguró también que después de aquella comida ella y otras personas del grupo se sintieron mal y que llegó a evaluar realizar una denuncia ante Bromatología. “Atendió pésimo a todo el mundo, dejó a los bailarines sin comer, por unos sándwiches espantosos, comida espantosa, que me hizo daño, le voy a hacer una denuncia, me hiciste mal al estómago dos días, atrevida loca”, manifestó en aquel momento.
Años después, aquel episodio sigue vigente como uno de los momentos más recordados de la televisión argentina y de la extensa trayectoria de Moria Casán. El escándalo, que quedó inmortalizado por sus frases y su particular forma de expresarse, volvió a cobrar repercusión a partir del estreno de Moria, la serie, que recuperó distintos capítulos de su vida y reavivó el interés por aquellas escenas que todavía permanecen en la memoria del público.