Al menos diez dirigentes de distintas ramas del peronismo viajaron a Brasil para seguir las elecciones de este domingo, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará renovar su mandato frente a Flávio Bolsonaro, el candidato favorito de Javier Milei.
Por identificación y por historia, el Partido Justicialista (PJ) anhela un triunfo del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Lula da Silva es un aliado histórico del kirchnerismo.
Sería, además, el primer cimbronazo para la “ola azul” en Sudamérica en el último tiempo. Es que en poco más de un año, la derecha ganó en Bolivia (Rodrigo Paz), Chile (José Antonio Kast), Colombia (Abelardo de la Espriella) y Perú (Keiko Fujimori), y desplazó a gobiernos de tinte progresista. Hoy Brasil y Uruguay (Yamandú Orsi) resisten como los únicos bastiones del progresismo en la región.
Asimismo, un triunfo de la izquierda en el país de mayor peso en Sudamérica podría dar respiro a un peronismo aún desorganizado de cara a las elecciones 2027.
Aun así, en el PJ se muestran cautos. Confían en que Lula se impondrá, aunque creen que la definición llegará recién en el balotaje del 25 de octubre, en sintonía con lo que muestran las encuestas. Pero descartan que el resultado pueda alterar el rumbo de la campaña presidencial en la Argentina de 2027. Ni una reelección impulsaría al peronismo, ni una derrota lo condenaría a perder los comicios, consideran.
Las delegaciones
Según pudo saber LA NACION, viajaron al menos diez referentes del peronismo en comitivas diferenciadas.
Por el PJ nacional, “con el guiño de Cristina Kirchner”, titular del partido, fueron el senador Eduardo “Wado” de Pedro; la diputada Roxana Monzón; el parlamentario del Mercosur Gabriel Fuks; y la secretaria de Integración Regional del partido, Soledad Magno.
En San Pablo, junto a esta delegación, también se encuentran la diputada Victoria Tolosa Paz, del autodenominado “PJ federal”, y el director provincial de Población bonaerense, Flavio Turne, quien se presentó como representante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el sello interno del gobernador Axel Kicillof.

De Pedro también viajó como representante del bloque Justicialista del Senado. Fue convocado por la Fundación Perseu Abramo, el brazo de investigación y elaboración programática del PT, y por la coalición que impulsa la reelección de Lula.
En su entorno indicaron que hace tiempo mantiene una agenda de articulación con el PT en nombre del PJ y que tiene un vínculo “estrecho” con el presidente del partido, Edinho Silva.
Por otra parte, una comitiva de diputados bonaerenses espera la jornada electoral en Río de Janeiro. Los legisladores provinciales viajaron en calidad de observadores invitados por distintos organismos internacionales y cumplen una agenda de capacitación previa a los comicios.
La delegación incluye a cuatro referentes del peronismo: Soledad Alonso (La Cámpora), Alejandro Acerbo (MDF), Rubén Eslaiman (del Frente Renovador de Sergio Massa) y Cintia Romero (alineada con Juan Grabois). Con ellos también están diputados bonaerenses de otros espacios, como el radicalismo y Pro.

Las expectativas
La expresión pública de apoyo a Lula da Silva más reciente fue de Kicillof. Ayer, en el cierre de su campaña, el brasileño mostró una remera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, y el gobernador compartió esa imagen.
Las Malvinas son argentinas 🇦🇷 pic.twitter.com/3ltmdlRPGD
— Axel Kicillof (@Kicillofok) October 2, 2026
El líder del MDF y Lula estuvieron reunidos en abril pasado en Barcelona, España, durante la Movilización Global Progresista, un encuentro promovido por el presidente español, Pedro Sánchez.
La gobernación bonaerense, sin embargo, no envió una delegación oficial para las elecciones: “Nunca lo hacemos. No creemos en la injerencia en la política interna de otro país”, dijeron en el gabinete, en alusión al apoyo de Milei en Brasil a favor de Bolsonaro, que incluyó insultos a Lula y desató una crisis diplomática entre ambos Estados.
En el kicillofismo aclararon que mantienen contacto con dirigentes y equipos de campaña del PT. “Esperamos ilusionados que le vaya bien. Es fundamental para América Latina que Brasil no caiga en un gobierno de derecha de vuelta”, dijo la fuente consultada.
Sobre el impacto local, en el entorno de Kicillof, quien trabaja en el armado de una posible candidatura presidencial, afirmaron que un triunfo de Lula no sería necesariamente un impulso de cara a la campaña, dado que no movería el voto argentino. “No veo que el peronismo se envalentone porque gane Lula”, evaluaron. Sí lo consideran positivo para una eventual administración peronista.
Una dirigente alineada con Cristina Kirchner coincidió con el diagnóstico: “Siempre es bienvenido el triunfo de dirigentes en América Latina que tengan un pensamiento nacional y popular y no de derecha. Nos pondríamos muy contentos con un triunfo de Lula. Abriría una bocanada de aire en toda América Latina”. Pero también opinó que las elecciones en la Argentina las definirá la dinámica local: “la acción del peronismo de aquí en adelante” y el curso del gobierno libertario.
El presidente de Brasil visitó en julio de 2025 a la expresidenta en San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. Además, Cristina Kirchner sumó recientemente a su equipo de abogados a Rafael Valim, quien participó de la defensa de Lula en su causa por corrupción, para llevar el caso Vialidad –por el que fue condenada– a las Naciones Unidas.
El Frente Renovador también tiene vínculos con el PT. En su entorno dijeron que el exministro de Economía “tiene afecto y una mirada común sobre cómo tiene que ser la relación entre Brasil y Argentina con Lula”, y que aspira a que consiga su reelección.