En la Copa Mundial de la FIFA 1994, Fernanda Sime se reunió con su familia para disfrutar de la Selección Argentina en Los Ángeles. En ese momento comenzaba a echar raíces en California; aquel torneo fue un acontecimiento colosal que selló su identidad como “futbolera de alma”, tal como se describe 32 años después de haber vibrado con la era de Maradona. Fernanda aguarda el regreso de la máxima cita del fútbol con la ilusión intacta, pero con un nuevo motor emocional: la oportunidad de ver a Lionel Messi conquistar el suelo que la adoptó.
Cómo fue la llegada de Fernanda Sime a California previo al Mundial 94
Fernanda emigró de la Argentina a principios de los noventa debido a la crisis económica presente en el país y ha vivido en Los Ángeles durante casi 35 años, tras pasar por Santa Mónica, Mar Vista y el Valle de San Fernando.

Para asentarse en el país norteamericano, decidió no rodearse de personas de habla hispana para aprender inglés e insertarse en la cultura de su ciudad.
“Cualquier persona te diría que fue difícil y que costó. En mi caso, yo vine abierta a aprender e insertarme en lo que ya estaba escrito en la comunidad“, dijo en diálogo con LA NACION.
A pesar de ser ciudadana naturalizada en EE.UU., se define como “argentina por nacimiento, amor y elección” y “futbolera del alma”.

En su hogar se habla castellano para mantener sus raíces y la identidad de su hijo, nacido en EE. UU., quien se siente argentino.
El vínculo de Fernanda con los mundiales de fútbol
Desde muy pequeña, estuvo interesada en los torneos internacionales. Sobre todo en el Mundial 78, cuando a los 11 años fue testigo junto a su familia del primer campeonato de la Selección Argentina.
“El Mundial 78 marcó algo en mi historia. A partir de allí, no recuerdo no haber visto o vivido un mundial de la misma forma”, destacó la argentina de 59 años sobre su interés en los mundiales.
Uno de los eventos que vivió más de cerca fue el de 1994, disputado en Estados Unidos. Fernanda asistió al partido de la Argentina contra Rumania en el Rose Bowl de Pasadena, donde la Albiceleste quedó eliminada, tras el escándalo por la expulsión de Diego Maradona en el encuentro anterior.
“Cuando inicia el Mundial 94, lo disfrutamos muchísimo hasta que sacan a Maradona del torneo. Ya en ese momento teníamos las entradas para el siguiente partido, así que fuimos a Pasadena y vimos a una Argentina sin su estrella, su ídolo”, recordó.

Luego agregó: “La pasamos bien en ese partido hasta que perdimos. En esa cancha creo que había como 200 rumanos y los cinco más alborotados estaban atrás de nosotros. En definitiva, fue una experiencia linda y triste al mismo tiempo”.
La advertencia por los precios de entradas en el Mundial 2026
Pese a su conexión con el fútbol, asegura que asistir al Mundial 2026 es “literalmente imposible” por los costos de las entradas.
En ese sentido, calcula que ver un solo partido de la Argentina podría costar unos US$9000 para tres personas, sumando entradas de reventa (que podrían llegar a miles de dólares), vuelos y hoteles.
“Hoy es un montón de plata y estamos hablando de un partido de la Selección. Ni hablemos a medida que vayan avanzando, ¿no? Es imposible”, dijo.

Con relación a la política migratoria implementada por la administración Trump, afirma que en el Mundial de 1994 no existía el clima de temor migratorio que, según sostiene, se percibe en la actualidad.
“Mi marido y mi hijo andan con el pasaporte. Así vivimos hoy acá. Es como estar pendientes de lo que vaya a pasar, y eso que nosotros somos ciudadanos, mi hijo por nacimiento. Por eso, no creo que vaya a ser un Mundial muy exitoso”, advirtió con la mirada puesta en la Albiceleste y su sueño mundialista.