El 27 de junio, un avión privado procedente de Palm Beach aterrizó en Caracas. Entre los pasajeros estaba Alejandro Betancourt, empresario venezolano que acumuló su fortuna mediante contratos para proyectos eléctricos y operaciones petroleras. Su regreso volvió a poner el foco en los viajes que mantuvo bajo reserva, su influencia en la industria petrolera y sus contactos con Delcy Rodríguez y la administración de Donald Trump.
Alejandro Betancourt regresó a Venezuela tras el cierre del proceso de extradición en Reino Unido
De acuerdo con los registros de vuelo revisados por El País, el empresario llegó acompañado por su esposa, Andreina, otro hombre y la tripulación. El viaje se había organizado con discreción, pero la información se filtró y provocó repercusiones en Venezuela.

El arribo ocurrió tres días después de los dos terremotos que dejaron más de 6000 muertos en el país sudamericano. Unas semanas antes, Betancourt no podía abandonar el Reino Unido porque enfrentaba un procedimiento de extradición solicitado por Suiza, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
Durante casi ocho meses permaneció entre sus propiedades de Chelsea y Oxfordshire. No llevaba una tobillera electrónica y se trasladaba en helicóptero entre ambas residencias. En mayo de 2026, el cantón de Zúrich levantó las restricciones que pesaban sobre él y, el 14 de ese mes, quedó cerrado el procedimiento de extradición en Reino Unido.
Poco más de un mes después, Betancourt reapareció en un vuelo privado que partió de Palm Beach, Florida, y aterrizó en Caracas el 27 de junio. Permaneció allí alrededor de una semana antes de volver a salir de Venezuela.
El papel de Alejandro Betancourt como intermediario entre Delcy Rodríguez y Trump
El País indicó que Betancourt volvió a Caracas para asesorar a Delcy Rodríguez en la reactivación de la industria petrolera. Fuentes cercanas al poder venezolano extendieron esas tareas al sector minero y a la reestructuración de la deuda de Venezuela. Su función no fue confirmada oficialmente.
Mauricio Claver-Carone, antiguo enviado informal del secretario de Estado Marco Rubio para Venezuela, declaró a Reuters que funcionarios estadounidenses utilizaron al empresario como intermediario. Según explicó, Betancourt conocía el negocio petrolero de ambos países y podía establecer vínculos entre Washington y Caracas.
Un reporte de Bloomberg, precisó que el magnate ayuda a la administración Trump a identificar activos energéticos, evaluar obstáculos operativos y conectar compañías con integrantes de la industria. También mantiene reuniones con Rodríguez y su asesor de política exterior, Félix Plasencia, y organizó una cena para una delegación del Congreso estadounidense.
Una fuente diplomática sostuvo que Betancourt “es un activo de Estados Unidos” y que Washington lo utiliza. La Casa Blanca calificó la relación con Venezuela como “extraordinaria” y afirmó que “el petróleo empieza a fluir”, aunque no respondió directamente sobre las funciones de Betancourt.
El empresario controla North American Blue Energy Partners (Nabep), que extrae alrededor de 200 mil barriles diarios en campos ubicados en el lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco. Ese volumen la convierte en la segunda productora privada del país latino, detrás de Chevron.
Los contratos de Derwick Associates que impulsaron la fortuna de Alejandro Betancourt
Betancourt, de 46 años e hijo de un músico y una diseñadora de joyas, ingresó al sector energético antes de cumplir los 30. Su empresa Derwick Associates obtuvo al menos 11 contratos sin licitación, valorados en alrededor de US$5000 millones, para construir plantas termoeléctricas durante una emergencia declarada por Hugo Chávez.
Transparencia Venezuela calculó sobreprecios por unos US$2900 millones y afirmó que varias instalaciones no funcionaron como se había prometido. Ese período originó el apodo de bolichico, utilizado para los jóvenes empresarios que acumularon fortunas mediante contratos públicos durante los gobiernos de Chávez y Nicolás Maduro.
A partir de 2010, el rastro del empresario comenzó a perderse en Venezuela y reapareció en España. Allí contrajo matrimonio, adquirió propiedades y empresas, invirtió en la marca de anteojos Hawkers y formó una cartera que abarca el petróleo venezolano y compañías emergentes españolas.
En la década de 2010, también invirtió en un operador del campo colombiano Rubiales. Luego regresó a Venezuela y se asoció con antiguos funcionarios rusos en Petrozamora, una empresa conjunta que opera en el lago de Maracaibo.
Las investigaciones por lavado de dinero y fraude fiscal contra Alejandro Betancourt en Europa
Además del proceso que tuvo en Suiza, la Audiencia Nacional de España reabrió en junio una causa por presunto lavado de dinero y fraude fiscal, después de que el expediente fuera archivado meses antes.
La investigación sostiene que Betancourt y sus socios habrían pagado US$42 millones en sobornos a tres funcionarios de PDVSA para defraudar US$4850 millones mediante operaciones cambiarias canalizadas a través del petróleo.
La justicia española busca determinar si esos fondos terminaron distribuidos entre sociedades, inversiones y propiedades de alto valor. El expediente deriva de una investigación suiza por lavado de activos, originada a su vez en una pesquisa estadounidense en la que presuntos cómplices del empresario recibieron condenas. En Venezuela, las investigaciones abiertas contra Betancourt terminaron sin acusaciones formales.
El misterioso vuelo de Alejandro Betancourt entre Florida y Venezuela y las listas de pasajeros contradictorias
El avión que salió desde Florida el 27 de junio despegó de Estados Unidos a las 14.42 (horario local) y aterrizó en Maiquetía a las 17.30. Dos pasajeros negaron haber viajado a Venezuela y aseguraron que volaron con el magnate de Nueva York a Miami después de asistir a la final del Mundial.
Un segundo documento, remitido cuando el avión ya estaba en vuelo, eliminó de la lista los nombres de Betancourt y sus acompañantes.

En su lugar aparecieron la financiera finlandesa Laura Hietamies y su esposo, Jacob Hirshman, cofundador de Erebor, un banco digital orientado a empresas tecnológicas, de criptomonedas y defensa. Una fuente familiarizada con el caso interpretó el reemplazo completo de la lista de pasajeros como un intento deliberado de ocultar la llegada de Betancourt.