Copa Sudamericana: San Lorenzo le hizo frente a la altura de Cuenca y mereció ganarlo, pero lamentó el 0-0

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En Cuenca, una de las ciudades que no padece el toque de queda impuesta en varias zonas de Ecuador, San Lorenzo afrontó el partido clave de su zona para su objetivo de clasificación en la Copa Sudamericana: ante Deportivo, en los 2500 metros de altura, se plantó con personalidad y mereció el triunfo, pero le faltó contundencia y terminó lamentando el 0-0.

Era un crucial partido para el Ciclón y sus aspiraciones de clasificar a los octavos de final de manera directa desde el primer puesto, esquivando el playoff que obliga el segundo. Un verdadero desafío en la altura por diversas aristas.

San Lorenzo tuvo personalidad y hombría para asumir el protagonismo en los 2.500 metros de altura, pero le faltó la contundencia de los delanteros.

Una de ellas, qué entereza exhibía el equipo tras perder el clásico ante Independiente (2-1), acaso la primera caída del ciclo de Gustavo Álvarez; otra, el propio cansancio de los tantos titulares utilizados el sábado, arrastrando un importante desgaste. Y, como consecuencia, la necesidad de traerse a Buenos Aires algo, un punto o los tres, para no poner en peligro el objetivo trazado.

La noche empezó a enderezarse cuando llegó la gran noticia, aliviadora, desde Paraguay: Recoleta le volvió a sacar un punto a Santos, que ganaba por Neymar y se le escapó faltando cuatro minutos, cuando el Ciclón ya había puesto en marcha su partido: pisó el campo de juego con la ventaja del Peixe, nada conveniente, y recién se alegró en el vestuario del entretiempo.

En efecto, la postura con la que salió a jugar evidenció la conciencia de rescatar un importante resultado para escaparse del peligro brasileño. Así, respondió uno de los interrogantes planteados: agarró la pelota como si estuviera en el Nuevo Gasómetro y se hizo protagonista, mostrándose con aire, dispuesto a vencer el complejo escenario de la altura, y fuerte de la cabeza.

Siete de los once jugadores venían de ser titulares en la caída ante Independiente, pero jugaron con entereza y recién en los 15 minutos finales sintieron el desgaste.

Tan bueno fue lo propuesto que en el primer período sufrió apenas a Jorge Ordoñez. Por el tranco veloz que aprovechó para una escapada por la izquierda, ingresando al área con facilidad pero definiendo muy mal; por su juego aéreo para imponerse con un cabezazo que salió alto. Nada que forzara la intervención de Orlando Gill.

Minimizó la dificultad, le trasladó la incomodidad al que debía imponer condiciones en su terreno. Y creó situaciones claras por el buen manejo de pelota de Manuel Insaurralde, la chispa de Nahuel Barrios y la exigencia del doble 9.

Rodrigo Auzmendi no tuvo situaciones claras de gol: capturó el rebote de una volea que le cedió a Alexis Cuello, pero ambos fallaron.

El ‘Perrito’ impuso su desequilibrio y agilidad por la izquierda para sacar dos centros excelentes: a los 9 minutos para que Alexis Cuello cabecee cómodo, sin marca y sin necesidad de saltar, pero erró al arco con su frentazo; con el segundo, a los 42, Rodrigo Auzmendi se la bajó al atacante, que practicó una volea en el área chica interceptada por el zaguero Patricio Boolsen y no tuvo revancha.

Por eso mismo resulta difícil de entender por qué Álvarez decidió el reemplazo de Barrios antes del inicio de la segunda parte: además de ser el mejor, el desarrollo anunciaba un triunfo con el aporte de su técnica y precisión. Más entendible fue la salida de Juan Cruz Rattalino, amonestado en el medio campo. La justificación puede estar en la visita a River del sábado, por los octavos de final del Torneo Apertura: para el DT, quizás, ya se ganó la titularidad y había que cuidarlo.

Igualmente, con los ingresos de Matías Reali y Facundo Gulli, respectivamente, el equipo no perdió su forma desde las intenciones. Mantuvo a Cuenca acorralado en su área por largos tramos del complemento, otra vez con apariciones de Cuello que exigieron al arquero Facundo Ferrero: un centro cerrado y un remate colocado que forzó la volada.

Deportivo Cuenca tuvo en Jorge Ordoñez su mayor peligro a lo largo de los 90 minutos, aunque San Lorenzo le facilitó pelotas paradas que lo acercaron a un gol que tampoco llegó.

Por eso la ambición del entrenador, que les pidió a sus jugadores “meterlos en su arco” en la pausa de rehidratación; que se metió en el campo para reprocharle enfáticamente al lateral Teo Rodríguez Pagano una simulación: “¡Jugá, no te tirés!“; y que hasta se atrevió a reemplazarlo por un punta, Agustín Ladstatter, con el fin de acechar aun más al ”Expreso Austral”.

Ordoñez siguió siendo la única preocupación del conjunto azulgrana. Jorge Célico vio esa pieza movida, el consecuente hueco y cambió al ecuatoriano de banda. Su influencia consiguió alguna oportunidad propia, pero sobre todo impulsó a los suyos cuando las piernas de San Lorenzo empezaron a aflojarse.

El compacto de Deportivo Cuenca 0 vs. San Lorenzo 0

Un remate desde media distancia del argentino David González y una escalada prolongada y en soledad de Yeltzin Erique fueron las primeras atajadas clave de Gill, sobre el final.

Finalmente, la previa sensación de que un empate en Ecuador sería motivo de sonrisa y el puño apretado por los dos puntos que se le escaparon a Santos se invirtieron: el Ciclón encontró un desarrollo posible de triunfo y lamentó no lograrlo, mientras que Neymar y compañía se fueron a dormir vivos: de ganarles a San Lorenzo y Cuenca, terminará primero.


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