Para los exploradores que llegaron desde la Groenlandia cubierta de hielo, debió de parecer un paraíso. Una tierra genuinamente verde, de frondosos prados regados por ríos de caudal libre. Con ballenas y renos para cazar, aves anidantes y salmón silvestre para pescar, uvas y trigo para cosechar. Además, tenía un clima más cálido con más luz diurna e inviernos más benignos.
Estos hombres y mujeres nórdicos, liderados por el vikingo Leif Erikson, construyeron allí un puesto permanente que se cree era una estación para la reparación de barcos y un punto de escala para viajes más largos, hacia el sur. Lucharon y comerciaron con pueblos indígenas. Al menos una mujer dio a luz.
A esa tierra, tan verde como generosa, la llamaron Vinland.
Hoy en día se llama Terranova, en el este de Canadá. Los vikingos llegaron hasta allí en el año 1000 (una década más o una década menos), medio milenio antes de que cierto otro explorador europeo desembarcara por primera vez en las Bahamas…
Entonces, si América había sido “descubierta” cinco siglos antes, ¿por qué Estados Unidos celebra el “Columbus Day” (Día de Colón)?
Colón tenía mejor relaciones públicas
Cristóbal Colón nunca puso un pie en América del Norte. No fue hasta después de su muerte que Juan Ponce de León se convirtió en el primer europeo en llegar a lo que hoy es Estados Unidos.
“Colón tenía mejor relaciones públicas”, dice John Steinberg, arqueólogo de la Universidad de Massachusetts en Boston.

Gran parte de lo que se conoce sobre la presencia nórdica en América del Norte proviene de las Sagas de Vinland, un par de obras islandesas del siglo XIII de genealogía, historias y datos de navegación que no fueron corroborados hasta el descubrimiento de artefactos nórdicos en Terranova en la década de 1960.
El viaje de Cristóbal Colón a América en 1492, por el contrario, fue detallado por el escritor contemporáneo Bartolomé de las Casas, un abogado y fraile dominico que trabajaba, en parte, a partir de los propios registros de Colón.
“Las Sagas de Vinland son historias contadas alrededor de una fogata”, dice Steinberg. “Tenemos leyendas y arqueología, pero no historia real. … Con Colón, alguien escribe la historia desde su punto de vista”.
Un día de la herencia ítalo-estadounidense
El navegante genovés también se benefició de un fuerte lobby ítalo-estadounidense durante un período en el que los inmigrantes italianos en Estados Unidos sufrieron una discriminación a veces violenta.
Se sabe que el Día de Colón se celebró por primera vez en Nueva York el 12 de octubre de 1792, en el tricentenario de su llegada a tierra. La primera celebración claramente ítalo-estadounidense tuvo lugar en 1866.

En la celebración de 1891, una turba en Nueva Orleans linchó a 11 inmigrantes italianos. En consecuencia, Italia rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Al año siguiente el presidente Benjamin Harrison proclamó el 12 de octubre como feriado nacional. El cabildeo de los Caballeros de Colón, una orden fraterna católica, y de destacados ítalo-estadounidenses condujo finalmente a su proclamación como feriado federal en 1937 por el presidente Franklin D. Roosevelt.
Al llegar a América, Colón y quienes lo siguieron trajeron la esclavitud, las enfermedades y la muerte a la población nativa, y académicos y activistas en los últimos años han pedido el fin de este día festivo.
En 1989, al acercarse el quingentésimo aniversario de su primer viaje, Dakota del Sur, hogar de nueve tribus reconocidas a nivel federal, reemplazó el Día de Colón por el Día de los Pueblos Indígenas. Más de una decena de estados y el Distrito de Columbia han hecho lo mismo. Joe Biden se convirtió en 2021 en el primer presidente en proclamar el Día de los Pueblos Indígenas, junto con el Día de Colón.
El presidente Donald Trump, cuya administración ha presionado para limpiar a las instituciones federales de lo que llama “ideología corrosiva” —incluidas políticas o programas que reconocen la opresión histórica y el racismo—, firmó el año pasado una proclamación presidencial para reconocer a Colón como “el héroe estadounidense original”.
Trump proclamó el año pasado que estaba “resucitando al Día de Colón de entre las cenizas”, aunque muchos lugares nunca habían dejado de celebrarlo.
Corroborando las sagas
Durante siglos, la afirmación nórdica de haber llegado a América se basó en la Saga de los groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, obras a veces contradictorias escritas unos 250 años después de los acontecimientos que describen.
Pero como guías de navegación, dice la historiadora Eleanor Barraclough, las sagas son extraordinariamente útiles. “Parte de ello son las cosas que necesitas saber para sobrevivir en el mundo, que son las direcciones y cómo cruzar los mares”, dice Barraclough, autora de Beyond the Northlands: Viking Voyages and the Old Norse Sagas (Más allá de las tierras del norte: viajes vikingos y las antiguas sagas nórdicas).
Fueron las sagas las que guiaron al matrimonio noruego formado por el explorador Helge Ingstad y la arqueóloga Anne Stine Ingstad hasta L’Anse aux Meadows, en la costa norte de Terranova, donde en 1960 descubrieron rastros de un asentamiento nórdico, la primera evidencia de contacto europeo con América antes de Colón.

En el sitio se encontraron los restos de ocho estructuras de césped y madera (tres casas comunales que podrían haber albergado a decenas de personas, una fragua de hierro y varios talleres) idénticas a las que los vikingos construyeron en Islandia y Groenlandia, y artefactos que incluían agujas de hueso, clavos de hierro, remaches de barcos y un broche de capa de cabeza anilla de bronce.
Los investigadores que utilizaron la datación por carbono estimaron que el puesto de avanzada estuvo en uso en algún momento entre 990 y 1050.
En 2021, científicos de la Universidad de Groningen en los Países Bajos utilizaron un nuevo método —contar los anillos de los árboles a partir de la firma de radiocarbono dejada por una perturbación solar que se sabe que ocurrió en 993— para fechar tres piezas de madera cortadas allí en 1021.
L’Anse aux Meadows es ahora un Sitio Histórico Nacional de Canadá con artefactos, réplicas de edificios e intérpretes históricos, y un Sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
¿Qué hacían los vikingos en Terranova? No lo sabemos con precisión, pero podemos teorizar. Se sabía que los nórdicos habían viajado tan al sur como el Mediterráneo y tan al este como la Rus de Kiev, la actual Rusia. Para construir barcos necesitaban madera, un producto escaso en Islandia y Groenlandia.
Según la Saga de los groenlandeses, el comerciante islandés Bjarni Herjólfsson desvió su rumbo mientras intentaba llegar al asentamiento de Erik el Rojo en Groenlandia y fue el primer nórdico en avistar Vinland.
Leif Erikson, intrigado por las historias de Herjólfsson sobre una tierra boscosa, compró su barco e intentó desandar sus pasos. Con una tripulación de 35 personas encontró un territorio al que llamó Helluland (Tierra de Piedras Planas), que se cree que es la actual isla de Baffin en el territorio canadiense de Nunavut; otro al que bautizó Markland (Tierra de Bosques), que se cree que es Labrador; y, finalmente, Vinland (Tierra de Vino).
El puesto de avanzada en L’Anse aux Meadows podría haber sido parte de una red de sitios utilizados por los nórdicos durante todo el año, como en Groenlandia e Islandia. “Habrían tenido estaciones lecheras de verano, estaciones de pesca”, dice Steinberg.
Los alojamientos relativamente modestos, la falta de sitios de entierro y los vertederos de residuos poco profundos sugieren que no estaba destinado a ser un asentamiento permanente.
“Es un puesto de avanzada”, dice Barraclough. “Están usando ese lugar como una especie de trampolín para poder pasar los inviernos remendando barcos y luego poder seguir adentrándose más en el interior”.
Entre los hallazgos más convincentes del sitio se encuentran cáscaras de nuez blanca. Los nogales blancos no crecen de forma natural en Terranova. Su presencia sugiere que los nórdicos se aventuraron más al sur, tal vez hacia el valle del río San Lorenzo o Nuevo Brunswick, o al menos comerciaron con personas que lo hicieron.
Según las sagas, los nórdicos tuvieron encuentros tanto amistosos como violentos con los pueblos indígenas.
Una figura notable en las sagas es Gudrid Thorbjarnardóttir, la viuda de Thorstein Erikson. Se dice que se volvió a casar y dio a luz a un hijo, Snorri, considerado el primer niño de ascendencia europea nacido en el continente norteamericano; intentó entablar una conversación con una mujer indígena y, tras convertirse al cristianismo, realizó una peregrinación a Roma.
No está claro cuánto tiempo permanecieron los nórdicos en contacto con Vinland. Los científicos conjeturan visitas esporádicas a lo largo de décadas.
Barraclough señala un informe del siglo XIV de un barco desviado de su rumbo desde Markland —Labrador— que apareció en Islandia. “Y así, incluso en el 1300″, dice, “parece bastante plausible que haya al menos expediciones de búsqueda de alimentos, porque Groenlandia no tiene una cantidad impresionante de madera, y los nórdicos realmente necesitan madera para el tipo de estilo de vida que intentan mantener”.
La campaña por el Día de Leif Erikson
A medida que los ítalo-estadounidenses del siglo XIX comenzaron a presionar por el Día de Colón, los escandinavos buscaron el reconocimiento del Día de Leif Erikson. El movimiento fue impulsado por la publicación en 1874 de “America Not Discovered by Columbus”, de Rasmus B. Anderson, profesor de estudios escandinavos en la Universidad de Wisconsin y más tarde embajador de EE. UU. en Dinamarca.

Aunque demasiado amplio en sus afirmaciones —Anderson escribe sobre el viaje de Leif Erikson a la actual Nueva Inglaterra, para el cual no se han encontrado pruebas—, el trabajo ayudó a popularizar la idea del “descubrimiento” nórdico de América.
En 1925, el presidente Calvin Coolidge, dirigiéndose a un grupo de noruego-estadounidenses en el centenario de la llegada de los inmigrantes noruegos al puerto de Nueva York, llamó a Erikson “el descubridor de América”. Pronto Wisconsin, Minnesota y la provincia canadiense de Saskatchewan, todos hogares de importantes poblaciones escandinavo-estadounidenses, declararon el “Día de Leif Erikson”.
El presidente Lyndon Johnson lo estableció como feriado nacional en 1964, y fue proclamado por todos los presidentes desde entonces. Hoy en día se celebra principalmente en el Upper Midwest.
Como ocurrió el viernes. Cae cada 9 de octubre, no se trada de una fecha relevante en la vida de Erikson, sino el aniversario de la llegada de aquellos inmigrantes de 1825. Y, convenientemente, unos días antes del día de ese otro explorador.
por: Matthew Hay Brown