Claudio Damiano, especialista en movilidad: “Los autos eléctricos duran más que los nafteros”

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Los vehículos con motorización eléctrica existen hace ya varios años. Sin embargo, impulsados especialmente por la llegada de automotrices chinas a la Argentina, se convirtieron en los últimos meses en una realidad palpable en el mercado local.

Son cada vez más las unidades que se venden con al menos un nivel de electrificación y a partir de su consolidación en el parque automotor argentio es que surgen varias dudas en cuanto a su uso y durabilidad.

En ese contexto, se llevó a cabo una jornada vinculada a este tema en las oficinas centrales de asegurdadora La Caja, donde disertó Claudio Damiano, quien es especialista en electromovilidad.

La historia de los autos eléctricos, según contó Damiano, se remonta a fines del siglo XIX, cuando comenzaron a desarrollarse y comercializarse los primeros carruajes impulsados por electricidad. Eran vehículos más silenciosos y no generaban humo, aunque tenían una autonomía mucho más limitada que los actuales. Ahora bien, como tenían una autonomía más limitada, cuando la batería se agotaba el carruaje podía continuar su recorrido empujado por caballos, un sistema “híbrido”.

Luego, hacia 1912, por ejemplo, en Nueva York, Estados Unidos, los autos eléctricos ya podían utilizar una red de carga, sobre todo aquellos que llegaban desde las afueras de la ciudad, para recargar sus baterías y poder emprender el regreso.

Claudio Damiano, especialista en electromovilidad

Incluso, Damiano aportó un dato curioso sobre la presencia de estos vehículos en Buenos Aires. Según contó, un funcionario de la ciudad mandó a imprimir formularios para cobrar la patente y, al menos, ya se había llegado al número nueve. “Nosotros también lo vivimos en 1912”, señaló.

En la primera década del siglo pasado no se hablaba tanto del efecto invernadero ni del calentamiento global. De hecho, las temperaturas promedio eran más bajas que las actuales. Sin embargo, el escenario cambió y hoy, en todo el mundo el debate gira en torno al aumento de la temperatura global, los fenómenos climáticos extremos y las emisiones que los provocan. En ese contexto, el auto eléctrico aparece como una herramienta para avanzar en la “descarbonización” del transporte y reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) asociadas a los vehículos con motor de combustión.

“En América Latina, la mitad de las emisiones corresponden al transporte con motores de combustión. Pero es importante mencionar que, cuando se impulsa la electromovilidad, siempre se tienen que impulsar también las energías limpias: hidroeléctrica, solar y eólica”, advirtió.

La ventaja del bajo mantenimiento

Los tres factores que empujan a la venta de autos eléctricos son la tecnología; la regulación, con beneficios como la exención de peajes o de la patente en algunos lugares; y los precios relativos, debido a la diferencia entre el costo de la electricidad y el de la nafta.

“Uno dice: ‘Me voy a comprar un auto eléctrico y lo voy a tener seis, ocho o diez años’. Entonces, hay que preguntarse cuánto me va a costar ese vehículo durante todo ese período y hacer el mismo ejercicio con uno de combustión. Aunque el eléctrico pueda tener un precio de compra más elevado, a lo largo de esos años puede compensar esa diferencia con un menor costo de energía, mantenimiento y otros gastos asociados a su uso. Por eso, cuando se analiza el costo total de propiedad, la diferencia inicial de precio puede reducirse e incluso hacer que el eléctrico resulte más económico a lo largo de su vida útil”. analizó.

Los autos eléctricos en la Ciudad de Buenos Aires no pagan nunca el impuesto a las patentes

Un atractivo interesante es el costo de la carga. Según el especialista, el valor depende del tipo de cargador y de la zona del país en la que se realice. “Cuanto más rápido cargás, más caro cuesta por kilómetro. En cambio, cuando cargás en tu casa, depende del punto donde lo hagas. Pero en Buenos Aires, el costo por kilómetro representa un octavo de lo que cuesta recorrer la misma distancia con nafta común (la más económica)”.

Pero si se carga en un punto de carga rápida en una ruta —un sistema que está en análisis para implementarse en el país—, por ejemplo, el costo puede llegar a ser similar al de recorrer la misma distancia con nafta.

En su exposición también mencionó una tendencia que podría llegar a la Argentina y favorecer el crecimiento de los vehículos enchufables: las denominadas Electric Highways o autopistas eléctricas.

“En Estados Unidos hay Electric Highways. Se plantea que, en una autopista, se aproveche la infraestructura existente para instalar líneas eléctricas de alta tensión destinadas a estaciones de carga rápida y de alta potencia, sobre todo para camiones eléctricos. Este modelo posiblemente lo veamos en la Argentina, con instalaciones de carga de mayor capacidad cerca de los cables de alta tensión. Es algo que ya están analizando empresas como BYD y Tesla, junto con YPF, entre otras”, analizó el experto.

Baterías más durables y sin riesgo de incendio

Otro de los mitos que mencionó fue que los autos eléctricos son vehículos “descartables”, una idea que el especialista buscó derribar al explicar que su menor cantidad de partes móviles puede favorecer una mayor durabilidad. “El auto eléctrico tiene menos partes móviles y es una consecuencia natural que dure mucho. Entonces, eso hizo que los fabricantes reforzaran la estructura de los vehículos para poder igualar la duración del tren motriz con la de las suspensiones y la carrocería. Eso muestra ahora sus resultados con los años: se empiezan a ver vehículos de generaciones anteriores con más de 500.000 kilómetros y, en algunos casos, superando el millón, como el Tesla, un auto de 2016 aproximadamente, con tecnología de hace 10 años”.

Además, agregó que, si se consideran los avances de la tecnología industrial de aquella época hasta la actualidad, es posible que los autos eléctricos actuales tengan una vida útil todavía mayor.

El auto eléctrico tiene menos partes móviles y es una consecuencia natural que dure más

“Las baterías están durando mucho más. Por tiempo, todavía no tenemos tantos casos de vehículos con muchos kilómetros, pero sí hay mucha estadística informada en boletines. Esa información muestra una caída de la capacidad de las baterías, una degradación solo del 2% al 4% en unos 100.000 kilómetros”, dijo en diálogo con LA NACION.

El rol del seguro del auto: ¿es más caro?

Uno de los principales interrogantes al momento de comprar un auto eléctrico, según especialistas, está relacionado con la posventa y con qué sucede ante un inconveniente o un siniestro. Sobre este punto, dialogó Federico Polzoni, gerente de Siniestros Motor de La Caja, quien aseguró que la experiencia de los primeros meses fue positiva: “En los primeros meses de este año, los datos nos dejaron tranquilos. En realidad, no tuvimos inconvenientes para reparar los vehículos ni problemas con los repuestos, y se reparan en el mismo tiempo que un vehículo a combustión”. Cabe mencionar que habló sobre una muestra de 5000 que son 100% eléctricos dentro del millón de autos en total de su cartera.

“A las coberturas las adaptamos para acompañar las nuevas necesidades. Por eso, por ejemplo, cubrimos el robo de los cables de carga dentro de la categoría de robo parcial, como si se tratara del robo de una rueda”, agregó.

 Claudio Damiano, especialista en electromovilidad, y Federico Polzoni, gerente de Siniestros Motor de La Caja

En cuanto a los precios de las pólizas de autos eléctricos, se pueden cotizar a un precio “un poco mayor que las de un auto tradicional”, porque la tarifa se determina en función del historial del vehículo. Cuando no se cuenta con suficiente información, la compañía tiende a ser más conservadora. “Con el paso del tiempo tendremos más datos sobre la incidencia de robos de estos vehículos, aunque ya contamos con información de las zonas urbanas. Todavía hay variables que impactan en el precio, pero esto irá cambiando día a día”, sostuvo Polzoni.

“En cuanto a los precios de los repuestos, las piezas de recambio de un auto chino no están muy alejadas de los precios de los vehículos convencionales y, en algunos casos, son más baratos. No hay una diferencia por tratarse de un auto eléctrico”, concluyó.


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