Brad Pitt ostenta un indiscutible estatus de estrella global y símbolo de atractivo físico; acumula romances célebres en su historial sentimental y mantiene su vida privada bajo un constante escrutinio público. No obstante, pocos recuerdan su noviazgo de juventud con la actriz y cantante Jill Schoelen, con quien compartió cartel y un fuerte compromiso afectivo a finales de la década de 1980, una etapa donde el intérprete luchaba por abrirse camino en la industria del entretenimiento.
Ambos actores coincidieron en el set del filme de terror Cutting Class en 1989. Por entonces, la artista poseía mayor proyección comercial en Hollywood gracias a sus papeles previos, mientras el futuro protagonista de Troya buscaba consolidar su lugar y apenas contaba con recursos económicos estables. La relación escaló con rapidez, culminó en una propuesta formal de matrimonio y despertó románticas declaraciones por parte del intérprete en cartas privadas y poemas donde expresaba una devoción absoluta.

Años después, la propia actriz catalogó el vínculo como una vivencia maravillosa y destacó las cualidades poéticas de su expareja. Sin embargo, la perspectiva del actor difiere por completo de aquella nostalgia. En una entrevista concedida al diario The Sun, el artista expuso los detalles de una ruptura dolorosa y humillante que marcó un antes y un después en su juventud. Una llamada telefónica de su prometida desde Europa activó la urgencia. Ante eso, el joven actor gastó la mayor parte de su dinero en un vuelo transatlántico. “Me llamó a Los Ángeles y lloraba al teléfono, se sentía sola y algo malo pasaba… En ese momento tenía 800 dólares a mi nombre y me gasté 600 en comprar un billete hasta Hungría para verla“, recordó Brad Pitt.
El viaje finalizó de manera abrupta en Budapest, ciudad donde la artista filmaba una adaptación de El fantasma de la ópera bajo las órdenes de la producción local. Durante una cena posterior al reencuentro, la intérprete lo dejó de forma tajante.
“Me reveló que se había enamorado del director de la película, Dwight Little, conocido por dirigir secuelas como Liberen a Willy o Anaconda“, indicó y completó: “Quedé tan impactado que mi única reacción fue decir: ‘Me voy de acá’. No olvidas algo así y quizás nunca conseguí superar completamente el sentimiento de humillación”. Aquel rechazo provocó una profunda herida emocional en el actor, quien optó por retirarse del lugar de inmediato sin mediar más palabras.

Posteriormente, la carrera de Jill Schoelen tomó un rumbo totalmente diferente. La actriz abandonó la actuación tras contraer matrimonio a principios de los años noventa con el músico Anthony Marinelli y centró su rutina en la crianza familiar. Tras un largo paréntesis laboral marcado por su divorcio en el año 2002, la intérprete retomó su actividad en los sets cinematográficos a finales de 2023 con un papel protagónico en el filme Mr. Christmas. En la actualidad, mediante su cuenta de Instagram, comparte recuerdos nostálgicos de su paso por el cine, momentos cotidianos en familia y sus pasatiempos favoritos ante una comunidad reducida de seguidores.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA