Barby Franco: la modelo y pareja de Fernando Burlando nos recibe en su casa de Barrio Parque junto a su hija Sarah

COMPARTIR

Frente a un gran espejo con luces LED ubicado en un rincón del living, Barby Franco (35) se da los últimos retoques de maquillaje mientras su hija, Sarah (3), baila con un vestido traído de Italia. “Se lo regaló su madrina, Carolina ‛Pampita’ Ardohain, lo compró durante un viaje que hizo hace un tiempo”, cuenta Barby en la casa de Barrio Parque que comparte junto a su pareja desde hace 16 años, el reconocido abogado Fernando Burlando (61).

Barby juega con su hija Sarah
en el palacio miniatura que
tiene en su habitación. “Sari
no quiere perderse un minuto
de la vida. Está llena de una
vitalidad que contagia”, dice
la orgullosa mamá.

–Sarita fue muy buscada por ustedes…

–Sí, muy deseada. Con Fer luchamos mucho por tener un hijo juntos. Estuvimos ocho años intentando, haciendo tratamientos in vitro. Me acuerdo de que llegamos a tener nueve embriones de varones y uno de mujer, por eso creo que siempre imaginé que iba a ser mamá de un niño. Fer ya tiene dos hijas, María y Delfina, de su matrimonio anterior, por lo que yo soñaba con un hijo varón.

–¿Cómo fue el proceso?

–Me hice tres transferencias y ninguna prendió. Probamos todos los caminos y ninguno funcionaba. De hecho, llegaron a sacarme el endometrio para hacerme una biopsia y no encontraron nada fuera de lo normal. Me acuerdo de que llegué a pensar: “¿Qué es lo que está pasando que no sucede?”.

Con un vestido que le regaló su madrina, Carolina

–¿Qué te acordás de ese momento?

–Fue una época muy difícil, yo estaba muy sensible, y a medida que pasaba el tiempo, ese miedo de no ser mamá parecía cada vez más real. Visité a la Virgen de Paraguay, la Virgen de Salta, el Gauchito Gil, conocí a todos. [Se ríe]. Hasta que un día viene Caro [Pampita] y me dice: “¿Por qué no venís conmigo a Luján este año?”. No era tan devota de la Virgen, pero como no quería perder la esperanza, fui igual. Lloré, grité, me cansé, me emocioné, me reí… Rezamos, nos abrazamos. Muchas sensaciones juntas. A los tres meses quedé embarazada, sin tratamiento.

–¿Y qué te pasó cuando nació Sarah?

–Ella es un sueño hecho realidad. Siento que vino a enseñarnos algo, todo tiene una razón de ser. Y eso lo veo reflejado en su personalidad: no quiere perderse un minuto de vida. Todo el tiempo está llena de una vitalidad contagiosa… muy pocas veces la he escuchado llorar. Me gusta porque sacó de mí esa parte guerrera, de calle, que está buena. Va al frente si hace falta. [Se ríe]. Y del padre heredó la inteligencia: es muy, muy rápida. Entonces es un combo explosivo.

Las chicas cocinan juntas. “Hace unos días hicimos fideos caseros”, revela la modelo

–¿Cómo estás viviendo la maternidad?

–Es un amor que no sentís por nada ni por nadie. Sarah también me conecta con mi niño interior y me encanta. Es gracioso, pero si nos ven pasar por la calle, parecemos dos chicas de tres años jugando.

–Estás explotando tu costado infantil…

–Sí, imaginate que mi primera Barbie recién la tuve a los quince años. Creo que con Sarita estoy viviendo la infancia que nunca tuve.

–¿Quién de los dos es más estricto a la hora de poner límites?

–Yo soy la que pone más límites, Fernando se dedica a disfrutarla. [Se ríe]. Él está para malcriarla todo el tiempo. Ella lo enganchó en una etapa que solo quiere mimarla. A veces discutimos. Le digo: “Dale, Fer, tiene que dejar la mamadera… ya va a cumplir cuatro años”. Y él: “No, todavía es chiquita”.

Barby posa junto a la
SF90 Spider, la híbrida de Ferrari, de Fernando BurlandoBarby y Sarah en el auto favorito de Burlando. En diciembre pasado, el reconocido abogado la sorprendió con un regalo espectacular: un exclusivo Tesla Cybertruck, versión Cyberbeast

–¿Qué cosas quisiste repetir de tu modelo familiar?

–Mi vieja es ciento por ciento amor. ¿Viste esa frase de “Comé vos, que yo ya estoy llena”? Bueno, eso es algo que repetía mi mamá todas las noches. Estaba sola y lo dio todo. El amor nunca faltó y eso es lo que trato de transmitirle a mi hija.

–¿Y qué cosas incorporaste en la infancia de tu hija que vos no tuviste?

–Sé que no teníamos los recursos y que mamá hizo todo lo que pudo. Hoy acompaño a Sari en cada una de sus inquietudes. A mí me hubiera gustado estudiar inglés, ballet, haber ido a una buena escuela de teatro.

La niña en brazos de su padre durante sus primeras clases
de equitaciónCon su gran amiga Anita, hija de Pampita Ardohain y Roberto
García Moritán, compañera de sus clases de ballet

–¿Sarah es fashionista?

–¡Re! Ella sola se arma los looks. La paleta de colores la tiene clarísima y es muy fan de los moños. “Hoy quiero ponerme uno rosa”, te dice.

–¿Y cómo es su vínculo con Anita García Moritán, la hija de Carolina?

–Se conocen desde la panza, así que tienen un vínculo muy cercano. Se aman, son como primas hermanas. Si bien Anita es dos años más grande que Sarah, van juntas a ballet y también se ven en el colegio.

Madre e hija cantan en un karaoke improvisado en la sala “disco” armada en el
segundo piso de la casa

–Me contaste que le gusta el campo…

—Ama tanto los caballos que ahora el padre le regaló una yegua divina que se llama María, y tienen una conexión hermosa.

–Con Fernando están juntos hace 16 años. ¿Hay planes de casamiento?

–Por ahora no. A mí no me preocupa el casamiento: sé que con Fernando vamos a estar juntos toda la vida. Hace mucho tiempo que estamos juntos y nos seguimos disfrutando un montón. Si hay un problema, lo resolvemos y listo. Hablamos mucho.

–Después de dieciséis años juntos, la siguen pasando genial…

–Sí, te juro. La pasamos bárbaro; la verdad es que no me imagino la vida sin él. Me lleva 25 años, pero nunca se notó ni se nota. Él es muy divertido, muy jovial, gracioso, y me sigue el ritmo, conectamos un montón.

Barby muestra su espalda descubierta en el bar de su casa

–Y ahora, su hija María tuvo a su primer hijo.

–Sí, también tenemos un nieto. Hace un año y medio nació Beltrán… Quién hubiese pensado que yo a los 35 iba a ser abuela. [Se ríe]. Me encanta. Me dice “abu” y a Fernando también. Estamos chochos. La llegada de los dos chicos unió muchísimo a la familia. Algunas situaciones que estaban un poco desacomodadas por haber formado una familia ensamblada encontraron su lugar… Yo tuve una infancia muy precaria, pero el recuerdo que tengo de esos momentos es que siempre vivimos en familia.

–¿Piensan en darle un hermano a Sarah?

–El hermanito llegará cuando Dios quiera y disponga.•

Producción: Paola Reyes

Agradecimientos: Claudia Arce, Naima y Jean-Pierre Joyeros

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana


COMPARTIR