Guía Michelin 2026 en Buenos Aires y Mendoza: “Nación decidió no cubrirla, asumimos el costo nosotros y no habrá gala”

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Los críticos están en el país, recorriendo restaurantes de Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires. Trabajan sin identificarse, con absoluta discreción. El resultado de su escrutinio se conocerá pronto, durante una nueva entrega de Estrellas de la Guía Michelin en la Argentina. Pero esta vez la ceremonia no tendrá el lujo y despliegue de otros años: será virtual, por zoom. ¿Por qué? Porque no hay plata.

El Gobierno nacional dejó de desembolsar el dinero para sostener la edición 2026 de la prestigiosa publicación y el aporte aproximado de US$400.000 será asumido por las administraciones de la ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Mendoza. Así lo explicó Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo porteño, a LA NACION al defender la continuidad del acuerdo y la presentó como una apuesta estratégica para el posicionamiento internacional de ambos destinos.

El anuncio de la nueva selección de la Guía Michelin en la Argentina junto al jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri; el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo; y Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo porteño

Según detalló el funcionario macrista, el contrato original con la guía había sido firmado por el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotour) por tres años durante el gobierno de Alberto Fernández, pero este año Nación decidió no continuar con ese esquema.

“El contrato original con la guía lo firmó el Inprotur por tres años. Este año nos avisaron que no había voluntad de continuidad por parte de Nación y, ante eso, tanto Buenos Aires como Mendoza definimos que queríamos sostener la guía por su importancia para nuestros destinos”, dijo Díaz Gilligan. Y agregó: “El primer año, durante la gestión de Matías Lammens, Nación cubrió tanto la guía como la gala. El segundo año, Mendoza pagó la gala porque se realizó allá, y entendemos que Nación cubrió la guía. Este tercer año, Nación decidió no cubrirla y lo asumimos nosotros. El trabajo coordinado con Mendoza en este sentido ha sido excelente”.

Díaz Gilligan sostuvo que la permanencia de la guía debe leerse como una inversión y no como un gasto, aun en un escenario en el que el turismo receptivo internacional enfrenta tensiones por la coyuntura cambiaria. “Para nosotros representa una herramienta fundamental dentro de un conjunto de estrategias para el posicionamiento estratégico de la gastronomía porteña en el mundo”, dijo.

Tres estrellas Michelin es el galardón máximo al que puede aspirar un restaurante

Además, destacó que “el hecho de que la guía acepte editarse en Buenos Aires ya establece un estándar de calidad que muy pocas ciudades logran alcanzar. Es un recurso que el turista valora enormemente; a la hora de decidir un destino y dónde comer, consulta la guía para ver si está presente en esa ciudad. El valor que el turista le otorga a la gastronomía es sumamente relevante en su elección”.

El titular del Ente de Turismo porteño remarcó que hubo una caída del turismo durante el año pasado, aunque dijo ver señales de recuperación. “Tuvimos un primer semestre del año pasado complejo, con factores que incidieron en una caída del turismo del 14% a nivel nacional, y la Ciudad acompañó esa proporción. Sin embargo, en el último trimestre de ese año vimos una reversión y un crecimiento del turismo receptivo, especialmente en mercados estratégicos como Estados Unidos y Europa”.

En ese sentido, se mostró optimista para este año: “Más allá de la coyuntura del tipo de cambio, las perspectivas son buenas. También observamos una desaceleración en los argentinos que viajan al exterior, lo cual influye en la disponibilidad de asientos en los aviones, que son limitados y se reparten entre locales y extranjeros”.

Sin gala de entrega de estrellas

Los ganadores argentinos de la primera edición local de la Guía Michelin

Sobre el costo del acuerdo, el funcionario macrista dijo que el desembolso previsto para Buenos Aires ronda los US$200.000 y que Mendoza afrontará una cifra similar. “Aproximadamente se trata de ese monto. Es el mismo monto que antes abonaba el Inprotur. Lo que hemos decidido para este año, en sintonía con una política de austeridad, es no realizar una gala, la cual tiene un costo similar al de la propia guía. Definimos que la gala no formará parte del acuerdo actual. Además, las campañas internacionales de posicionamiento suelen ser mucho más costosas que esta inversión”.

Para el funcionario, además, la continuidad de la Guía Michelin no responde solo a una apuesta estatal, sino también a un reclamo del propio sector gastronómico. “Es una inversión, no un gasto. En primer lugar, es un pedido directo del sector privado de la ciudad, incluyendo a los más de 50 restaurantes destacados (aproximadamente 56) y a la asociación de hoteles y restaurantes. Esto habla directamente de la calidad del destino”.

Frente a las críticas que suelen apuntar a que la Michelin beneficia sobre todo a restaurantes de alta gama, Díaz Gilligan buscó ampliar el enfoque. “No es un hecho aislado, sino parte de un plan integral. Realizamos acciones paralelas con bares notables y bodegones a través del Ministerio de Desarrollo Económico. La gastronomía de alta gama nos posiciona como referentes en una liga mundial, pero dentro de la propia Guía Michelin existe la categoría Bib Gourmand, que destaca restaurantes por su excelente relación precio-calidad. Estar en la guía es un sello de calidad mundial que tienen ciudades como Tokio, Madrid, París o Nueva York, y funciona como un faro para que el resto de la gastronomía se esfuerce por alcanzar ese nivel”.

El premio Michelin 2025 al Joven Chef fue para Nicolás Tykocki, de Ácido

En la misma línea, planteó que sostener la edición argentina de la guía forma parte de una estrategia de largo plazo para consolidar a Buenos Aires como capital gastronómica. “Totalmente. Buenos Aires ya destaca en múltiples rankings: tenemos ocho restaurantes entre los 50 mejores de Latinoamérica y tres entre los 50 mejores bares del mundo. La Guía Michelin es una vidriera internacional que hay que sostener; no sirve de nada estar un año y desaparecer. Nuestra voluntad es mantenerla por varios años”.

Díaz Gilligan también subrayó que el involucramiento futuro de Nación sería clave para ampliar el mapa Michelin hacia otros destinos argentinos. “Por supuesto, porque nosotros no podemos gestionar la incorporación de nuevos destinos del interior del país que tienen potencial; esa es una tarea que debe coordinar el Inprotur con la guía. El diálogo con ellos es permanente y la relación es muy buena; dependerá de su voluntad de involucramiento a futuro”.

Para cerrar, insistió en que la gastronomía es uno de los motores centrales del ecosistema turístico y que la presencia en la guía tiene un efecto que excede a los restaurantes distinguidos. “Estar en esta guía nos sitúa en una liga latinoamericana compartida solo con México, San Pablo y Río de Janeiro. La gastronomía porteña genera empleo para muchísima gente en toda la cadena de valor, desde productores y transportistas hasta mozos y cocineros. En el ecosistema turístico, es uno de los factores principales por los que un viajero elige su destino. Tener esta calidad de restaurantes es vital para nosotros”.


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