En busca de hábitos saludables que mejoren el presente y sean útiles para el futuro, las personas de la tercera edad comienzan a experimentar cambios notorios en su contextura física y, por ende, deben redoblar los esfuerzos para no depender de nadie. Es por eso que profesionales de educación física y médicos coincidieron en que existe un patrón, del que pocos hablan, que influye considerablemente en la parte mental y motora del cuerpo.
Si un individuo respeta a rajatabla cómo alimentarse y ejercitarse físicamente, llegará en forma después de los 70 años, una parte de la vida donde los huesos y la salud son más frágiles que en tiempos pasados.
Al indagar exhaustivamente en la condición humana, los investigadores coincidieron que la autonomía después de cierta edad está emparentada con un factor decisivo llamado balance corporal. ¿Qué quiere decir? Mantener el equilibrio sin ayuda; levantarse de una silla sin utilizar a las manos como un resorte para impulsarse y girar en un espacio sin perder la estabilidad.
Entonces, como conclusión, se arroja que el equilibrio es un factor indispensable para el ser humano ya que sin él no se podría caminar sin zigzaguear ni mover las piernas sin sentir un mareo que obligue a frenar la actividad y a sentarse por tiempo indeterminado
Los hábitos que debés abandonar para llegar en buen estado a los 70 años
En una concatenación de hechos que trae como resultado una vida saludable después de los 70, los especialistas marcaron algunas pautas para tener en cuenta.
1. Descuidar tu salud física
Hacer ejercicio todos los días durante al menos 40 minutos contribuye al buen funcionamiento del organismo en su totalidad: mejora la circulación sanguínea, favorece la movilidad del sistema digestivo y fortalece la mente.
2. Imponerte límites por tu edad
Este punto es fundamental para no condicionarte. Aunque es común que se dejen de lado algunas actividades de lado, intentá no frustrarte y continúa con tu vida habitual. Encerrarte en casa y negarte a seguir avanzando es un hábito tóxico que puede generar angustia y malestar emocional.
3. Vivir en el pasado
Recordar experiencias de la niñez y la juventud puede ser positivo para estimular la memoria y fomentar la felicidad. Sin embargo, aferrarse a recuerdos de momentos traumáticos, conflictos no resueltos o situaciones frustrantes puede ser perjudicial. Enfocarte en el pasado afectará directamente tu manera de relacionarte con el mundo.
4. Alimentación chatarra
Los hábitos, horarios para comer y una estricta rutina de cómo combinar los alimentos hará que tu cuerpo no se resienta con el paso del tiempo. Acompañado a este factor, se deberán hacer chequeos de rutina constantes para monitorear la salud del organismo. Incorporá frutas, verduras, legumbres de todo tiempo, lácteos para cuidar la salud ósea y proteínas de todo tipo para moldear la musculatura y no perderla.