El Gobierno cede y acepta introducir modificaciones en el proyecto de la reforma laboral

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El Gobierno volvió a reunir este martes a su mesa política por última vez antes del debate previsto este miércoles de la reforma laboral y validó los cambios que negoció Patricia Bullrich, jefa del bloque libertarios en el Senado, con la oposición dialoguista. Es decir, quitaría de la letra chica el artículo querebaja el impuesto a las ganancias para las empresas en un 3%. De esta manera, la Casa Rosada estima que tendrá el apoyo de los gobernadores, que habían objetado el punto por su impacto en la coparticipación.

Así se lo confirmó a LA NACION una fuente que integra esa mesa, que explicó que “se validó todo” y que las modificaciones respecto del proyecto original “son 28″, pero evitó dar precisiones sobre cuáles serían exactamente esos puntos. Uno sería el de Ganancias, confirmaron en el Senado.

Hasta ahora todo indica que entre esos puntos está la exclusión del artículo del impuesto a las ganancias a las empresas, que es el que más resistencia despierta entre los gobernadores por su impacto en la coparticipación. La disminución implica una pérdida de 3 billones de pesos de un impuesto que es coparticipable, de ahí la queja de las provincias que no quieren ceder más fondos en medio de la caída de la recaudación que se viene registrando en el último año.

El nuevo posicionamiento marca un cambio con el relato que la semana pasada habían dejado trascender al menos públicamente en Casa Rosada. El miércoles pasado, al término del anterior encuentro, fuentes de la mesa política habían asegurado que se imponía la decisión de “no cambiar ni una coma del proyecto original”.

El cónclave, en la Jefatura de Gabinete, en la planta baja de Balcarce 50, se dio cuando comenzó la cuenta regresiva de 24 horas rumbo al comienzo del inicio del debate en el recinto del Senado. Los ejes del proyecto de reforma laboral del oficialismo son reducir cálculos indemnizatorios, contar con más facilidades para emplear y despedir personal, limitar el derecho a huelga y licuar el poder de representación y recaudación sindical.

El encuentro fue encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien convocó a los integrantes habituales del cónclave en el que se termina de delinear la estrategia para lograr la aprobación. Participaron del encuentro la secretaria general de Presidencia, Karina Milei; el titular de la Cámara Baja, Martín Menem; la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; los ministros del Interior, Diego Santilli, y de Economía, Luis Caputo; el asesor presidencial Santiago Caputo; el secretario de Enlace Parlamentario, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

El encuentro se extendió por una hora y cuarenta y cinco minutos y el titular de Hacienda fue el primero en retirarse. Fue justo cuando se cumplía la primera hora de comenzada la reunión y según explicaron fue por cuestiones de agenda. Hay hermetismo sobre lo que se definió.

La reunión inicialmente estaba pensada para el miércoles y luego se adelantó a este martes.

Anoche, al término de una reunión con representantes de la oposición dialoguista que se extendió por tres horas, Bullrich insistió con que hay un acuerdo avanzado y se mostró confiada en que llegará a la sesión con un texto con cambios acordados.

Si bien la líder libertaria en el Senado se negó a confirmarlo ante la consulta de LA NACION, al menos tres fuentes legislativas coincidieron en señalar que si la Casa Rosada no llega a un acuerdo con las provincias, el artículo que rebaja Ganancias para las empresas en un 3% y mantiene a los gobernadores molestos con la Casa Rosada, será eliminado.

En las últimas horas, Santilli ya se había mostrado optimista sobre la aprobación del proyecto y dejó la puerta abierta a cambios. “Siempre es importante ver otras miradas y aceptar miradas de otros siempre y cuando el objetivo no sea modificar la ley”, dijo el exdiputado macrista.

Hizo pública así una postura compartida en otras terminales del oficialismo, en las que se muestran abiertos a receptar modificaciones, aunque no a cualquier precio. “No puede haber gatopardismo”, dijo otra fuente consultada.

La mirada está puesta fundamentalmente en el futuro del capítulo fiscal del proyecto. En especial lo que tiene que ver con el artículo que reduce alícuotas del impuesto a las ganancias para grandes empresas, que alcanzaría a la recaudaciones provinciales y tensa la relación con los gobernadores.

“La realidad es que está todo en análisis. No hay ninguna definición”, aseguró otro alta fuente de Casa Rosada a LA NACION sobre el tema respecto del futuro del capítulo.

Según dejan trascender distintas fuentes consultadas, es que si bien la postura compartida por todos es que la ley idealmente debería salir completa, la realidad de las negociaciones podría terminar indicando otra cosa.


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