“Acá estamos, firmes. Tardé en llegar lo mismo que un día común”, contestó sin dudar un alto funcionario, de los pocos que llegó (en auto) a su oficina en la Casa Rosada, antes de las 9. A pocos metros de su despacho, tres empleados aprovechaban la ausencia de movimiento para cortar el pasto y quitar malezas en el Patio de las Palmeras.
En una jornada atípica, con la Casa Rosada semivacía y con el presidente Javier Milei en Estados Unidos, el Gobierno intentó dar una imagen de normalidad y buscó minimizar el paro general de alto acatamiento que el jefe de gabinete, Manuel Adorni, calificó como “parte del pasado” en una charla en vivo en el streaming Casa, en el barrio de Palermo.
“El paro es bastante perverso, porque si te cortan el medio de transporte, por más ganas que tengas de trabajar, no podés hacerlo. No hay nada más extorsivo y en contra de la libertad que lo que están haciendo los sindicalistas. Por algo la gente los odia, tienen 80% de imagen negativa, y cómo no van a tener esa imagen si lo único que hacen es complicarle la vida al trabajador”, dijo Adorni.
“Hay mucha gente en la calle. Tuvieron que parar el transporte para ocultar el fracaso de la convocatoria”, dijeron cerca del presidente Milei, mientras empleados de la casa llegaban, algunos con ropa informal, a Balcarce 50, con poco movimiento y mayoría de agentes de Casa Militar recorriendo los pasillos semivacíos por el impacto del paro general de la CGT.
Mientras el canciller Pablo Quirno forma parte de la delegación que acompaña al Presidente en Washington para la reunión del Consejo de la Paz, desde los ministerios de Capital Humano, Desregulación y Seguridad comentaron a LA NACION que cada uno de los ministros (Sandra Pettovello, Federico Sturzenegger y Alejandra Monteoliva) “están trabajando normalmente”, al igual que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien según fuentes oficiales estaría llegando al Congreso a la hora de la votación en general del proyecto oficialista.
Consultado sobre el porcentaje de acatamiento, Adorni prefirió hablar de “extorsión hacia la gente” que adjudicó a los dirigentes cegetistas, con el objetivo de evitar que concurran a sus trabajos. “Hoy probablemente tengamos una pérdida de $600 millones de dólares”, se quejó Adorni, que llegó pasadas las 11 a Balcarce 50, dónde ya estaba el asesor presidencial Santiago Caputo. El vallado policial, tal como ocurrió en protestas anteriores, divide a la Plaza de Mayo en dos, aunque la circulación de autos no está restringida.
El jefe de gabinete lamentó que la CGT “le estén cagando la vida a quienes quieren ir a trabajar”. Además, dijo que espera “una jornada tranquila” y sin incidentes, aunque destacó que “se aplicará el protocolo antipiquetes” para los manifestantes que concurran al Congreso para rechazar el debate por el proyecto de ley de reforma laboral.
Jefe de Gabinete de Ministros, @madorni, sobre el paro general de transporte: “El paro es bastante perverso, porque si te cortan el medio de transporte, por más ganas que tengas de trabajar, no podés hacerlo. No hay nada más extorsivo y en contra de la libertad que lo que están… pic.twitter.com/cwByc1TkxC
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) February 19, 2026
Sin desconocer que el acatamiento de los gremios de transporte público es casi total (sólo circulan algunas líneas de colectivo), desde el Gobierno reconocieron que las intimaciones a la Unión de Tranviarios Automotor (UTA) y al gremio ferroviario La Fraternidad, efectuadas por el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo y que incluyeron la amenaza de la quita de personería para esta última, habían tenido escaso resultado concreto. “De la UTA nos contestaron que el paro no se hacía por un reclamo salarial, sino por la oposición a la reforma. Están reconociendo que es un paro político”, destacaron desde la cartera laboral. “El señor (Omar) Maturano ni se molestó en contestar”, respondieron las fuentes en relación al secretario general de La Fraternidad, que adhirió al cese de actividades dispuesto por la central obrera.
Mientras monitoreaban el movimiento en la calle, en el Gobierno se mostraban confiados en relación a la sesión en la Cámara de Diputados que desde las 14 comenzará a tratar la reforma laboral. “La ley sale”, comentaba un funcionario, con expectativa y mientras el paro general se sentía en todo el país.