La policía detuvo en las últimas horas al último sospechoso que permanecía prófugo por el crimen de V.C., el comerciante de 72 años asesinado durante un robo en su vivienda de la localidad de Las Lomas, partido de San Isidro. Se trata de Marcelo Antonio Carusso, de 27 años, quien era buscado desde el inicio de la investigación y fue identificado a partir del análisis de cámaras de seguridad y otras medidas dispuestas por la fiscalía.
Carusso está señalado como el tercer integrante del grupo que quedó bajo sospecha luego de un procedimiento preventivo realizado en la madrugada del 5 de febrero de 2026, cuando personal policial que realizaba recorridas de patrullaje intentó identificar a tres personas que caminaban por la vía pública transportando distintos objetos. Entre ellos había un televisor y una mochila. Al advertir la presencia del móvil, dos de los sospechosos huyeron, mientras que el tercero fue interceptado e identificado como Luciano Ezequiel Pérez, de 27 años.
De acuerdo con el parte policial, al revisar la mochila que llevaba Pérez, los efectivos hallaron herramientas, elementos de metal y bronce y documentación a nombre de V.C., lo que permitió establecer que las pertenencias correspondían a un domicilio situado en Jacinto Díaz al 1200, en Las Lomas. Ante esa situación, Pérez fue trasladado a la comisaría y, en paralelo, otra comisión se dirigió a esa dirección para verificar el origen de los objetos secuestrados.
Al llegar a la vivienda, los policías observaron el portón de ingreso semiabierto y, al no obtener respuesta desde el interior, ingresaron al inmueble. En la cocina encontraron el cuerpo de un hombre con manchas hemáticas en distintas partes del cuerpo y sin signos vitales, que luego fue identificado como V.C.. La vivienda presentaba un importante desorden, compatible con un robo. El médico de la policía examinó el cuerpo y certificó una herida punzocortante a la altura del cuello.
Según se estableció, la víctima vivía sola en la casa. En el lugar trabajó personal de la Policía Científica, que realizó el levantamiento de huellas dactilares y otras pericias, mientras que los investigadores intentaban localizar familiares o vecinos que pudieran aportar información relevante para la causa.
La investigación quedó a cargo de la fiscal Cecilia Chaieb, de la UFI con sede central de San Isidro, con intervención del Juzgado de Garantías de turno del departamento judicial local. La representante del Ministerio Público se hizo presente en el lugar y avaló las primeras medidas adoptadas tras el hallazgo del cuerpo.
A partir de averiguaciones y del análisis de los registros fílmicos, los investigadores lograron reconstruir los movimientos previos y posteriores al crimen. De ese trabajo surgió que Pérez había circulado a pie por las inmediaciones de la vivienda junto a otro hombre, identificado como Marcelo Antonio Carusso, y una mujer, que luego fue identificada como Tatiana Nicole Giménez.

Ese mismo 5 de febrero, y como parte de las tareas desplegadas en el barrio La Cava, en Béccar, personal policial logró aprehender a Giménez, de 25 años, luego de ubicar a familiares de la sospechosa y localizarla en la vía pública. Con esa detención, la fiscalía concentró la búsqueda en Carusso, quien permanecía prófugo.
Finalmente, en las últimas horas, Carusso fue detenido, lo que permitió completar el cuadro de sospechosos en la causa, caratulada como “homicidio criminis causa en ocasión de robo”. En la investigación también intervino personal de la DDI, que realizó relevamientos de cámaras de seguridad y otras diligencias para reconstruir el recorrido del grupo y el destino de los elementos robados.
Según señalaron fuentes vinculadas al procedimiento, el esclarecimiento del crimen se produjo a partir de una intervención preventiva que no estaba vinculada inicialmente con una denuncia por homicidio. El patrullaje territorial permitió detectar una situación sospechosa, secuestrar pertenencias de la víctima y, a partir de esa pista, llegar al domicilio donde estaba el cuerpo.
En ese contexto, fue clave el esquema de patrullaje a cargo de la Brigada de Operaciones Inmediatas, así como el soporte del sistema de cámaras de seguridad del municipio. En un radio de un kilómetro a la redonda del lugar del hecho hay 397 cámaras, de las cuales 229 fueron incorporadas durante el último año y resultaron determinantes para la identificación de los sospechosos y la reconstrucción de sus movimientos.
La zona de la banda del Millón
A unas diez cuadras de donde mataron al hombre de 72 años, en marzo de 2024, hubo otro homicidio durante un robo. Fue el crimen por el que se dio a conocer la denominada banda del Millón, conocida por protagonizar violentos atracos donde golpeaba salvajemente y hasta torturaba a sus víctimas y a la que le adjudican dos asesinatos.
El crimen ocurrió en horas de la madrugada del 14 de marzo de 2024 en una casa situada en San José 86, en el barrio Las Lomas de San Isidro. La víctima, Jorge De Marco, fue asesinado a golpes.
Los ladrones lo sorprendieron cuando dormía en su habitación de la planta alta y le fracturaron dos costillas, lesión que le produjo un neumotórax y una broncoaspiración. Tenía 65 años.
Tras el crimen, los asesinos se dirigieron hacia la villa La Cava, en Beccar, donde la mayoría de los integrantes de la banda vivía.
El otro homicidio que se le adjudica a la banda del Millón ocurrió el 25 de octubre pasado en una casa de Justo José de Urquiza al 1100, en Acassuso, en San Isidro.

La víctima María Susana Rodríguez Iturriaga tenía 81 años. Según la autopsia, la víctima presentaba “múltiples lesiones contusas y hematomas en el rostro”, una “lesión cortante con edema en párpado superior derecho” y “hematomas en los pómulos”. Falleció como consecuencia de un infarto agudo de miocardio.
En la casa de la víctima irrumpieron cuatro delincuentes, dos de ellos menores de edad. Ingresaron en la propiedad después de escalar un paredón. Rodríguez Iturriaga fue maniatada con sus prendas de vestir.
El plan criminal, según informaron en su momento fuentes judiciales, habría sido planificado y ordenado por uno de los principales cabecillas de la banda del Millón, Thiago Sandoval, alias Polli y de 18 años, desde un “centro de contención de menores adultos” de Virrey del Pino, en La Matanza, donde cumplía una pena de diez años de cárcel por su participación en el homicidio de De Marco.