Copa Davis: Argentina y un temprano cimbronazo que deja tristezas y secuelas deportivas peligrosas

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El centenario vínculo de Argentina con la Copa Davis incluye capítulos de todo tipo: sanos y nocivos, alegres e infelices, eufóricos y deprimentes. Esta vez, el ingrato capricho del destino empujó para que el arranque de la temporada en la que se cumplirá una década de la única Ensaladera obtenida por el equipo albiceleste, fuera sumamente negativo.

Del otro lado del mundo, en Corea del Sur, a una distancia estimada en 19.300 kilómetros, la Argentina sufrió un mazazo anímico, perdió por 3-2 en la primera ronda de los Qualifiers, cayendo en un desafío espinoso y que -sin dudas- dejará secuelas, sobre todo por las masivas ausencias producidas desde el momento en el que el capitán Javier Frana comenzó a sondear a los posibles citados para Busan.

Javier Frana, en su segundo año como capitán de Copa Davis: en la imagen, dándole indicaciones a Thiago Tirante, que fue el singlista 1 en Busan

Sin ninguno de los siete singlistas que en diciembre terminaron dentro del top 100 y sin la pareja de dobles “titular”, Frana y el subcapitán Eduardo Schwank quedaron desconcertados y mascullando bronca, hasta que encontraron buena predisposición y complicidad en jugadores con menos cartel y, además, sin experiencia en la Copa Davis, que se hubieran quedado afuera de las convocatorias en circunstancias “normales”, como Thiago Tirante (95°), Marco Trungelliti (134°), Guido Andreozzi (32° del ranking de dobles), Federico Agustín Gómez (197°) y Juan Pablo Ficovich (172°).

La alegría de Andreozzi, Frana y Gómez: fue el único festejo de Argentina en la segunda jornada de Copa Davis en Busan

Finalmente, a “los héroes de Busan”, como los bautizaron simpáticamente en las redes sociales a los cinco debutantes, no les alcanzó con la ilusión y las buenas intenciones. Asumieron el desafío con seriedad, como un sueño cumplido. Pero, mientras de este lado del océano, en medio del verano, comienza la gira sudamericana ATP sobre polvo de ladrillo, ellos dieron la cara sobre la superficie dura y bajo techo del Gijang Gymnasium, en una ciudad portuaria ubicada en el extremo sureste surcoreano, con temperaturas bajo cero. Tuvieron energía, pero también dudas. El fuego interno los llevó a luchar la serie, pero los nervios y las limitaciones terminaron minando sus esperanzas. Ahora, lejos de proyectar el Final 8, como el año pasado [ajustada derrota en los cuartos de final ante Alemania], Argentina no jugará la segunda ronda de los Qualifiers, toda una picardía.

Entonces, ¿cuál será el desafío de septiembre? Actuar por el Grupo Mundial I, ante un rival a definir, para tratar de no descender a la zona americana; un panorama difícil de explicar teniendo en cuenta la variedad y la jerarquía de raquetas que tiene nuestro país en el ATP Tour.

Thiago Tirante fue el single 1 argentino en Corea del Sur: ganó el primer día, pero cayó ante Kwon en la segunda jornada

En Busan, el 1-1 de la primera jornada, con la victoria del platense Tirante frente a Hyeon Chung (392°, ex 19° y semifinalista del Australian Open 2018, batiendo a Novak Djokovic) y la derrota de Trungelliti ante Soonwoo Kwon (hoy 343°, 52° en 2021; el año pasado tuvo que alejarse del circuito para alistarse en el servicio militar), dejó buenas expectativas entre los argentinos. El dobles inició la serie este domingo: Andreozzi y Gómez, que nunca habían jugado en pareja, celebraron haberse convertido en los jugadores 94° y 95° en debutar en la Argentina, superando Ji Sung Nam (164° de la especialidad) y Uisung Park (224°) por 6-3 y 7-5. Con Argentina teniendo match point, Tirante cayó contra Kwon por 6-4, 4-6 y 6-3 (el platense estuvo 2-0 en el tercer set). Entonces, Frana eligió a Trungelliti para el quinto punto (se especuló que podría seleccionar a Gómez) y el santiagueño, más allá de algunas pinceladas en el primer set, no logró soltarse y cayó 6-4 y 6-3 ante Chung. Fue, apenas, el resumen de una jornada muy opaca, que fue de mayor a menor, diluyéndose.

“Mejor si no hago un balance personal en estos momentos, porque la derrota es muy reciente y no quiero decir nada que no vaya con la filosofía que vamos teniendo. Claramente no había duda con la entrega. Me hubiera gustado acompañar la entrega con un rendimiento un poco más alto. Es un día triste en lo personal porque la Davis es algo con lo que soñé durante toda mi vida y no poder rendir de la manera que esperaba… quizás el error fue haber tenido expectativas más altas”, se lamentó, sincero, Trungelliti, que se transformó en el jugador argentino de mayor edad (36 años) en debutar en la Copa Davis.

Marco Trungelliti, con 36 años, se convirtió en el jugador más

Frana, a su lado en la sala de prensa, aportó (y valoró): “A los cinco que vinieron les estoy súper agradecido. Quiero darles las gracias. Tengo una admiración que creció un montón por ellos. Mi tristeza personal tiene que ver con que toda la entrega y predisposición que tuvieron, todo lo bien que se integraron en un grupo que no tenía mucho contacto y calendarios distintos… hubo una hermandad inigualable. Nos faltó un poquito para ganarle a Corea. Hay que valorar de la manera tan generosa que lo hicieron y se desafiaron a dar lo máximo”.

Así cerró el partido y la serie Chung

La eliminación en el Final 8 del año pasado en Bolonia fue un golpe al mentón para el equipo argentino, porque entendió que tenía buenas opciones para luchar por la Ensaladera si superaba al equipo germano. Sin embargo, ante Corea del Sur, en la primera serie tras aquellos días de noviembre, muy poco tiempo después, pero sin los cinco jugadores que se presentaron en Italia [Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry, Francisco Comesaña, Horacio Zeballos y Andrés Molteni], no aspirar al título es algo que ya quedó muy lejano y en segundo o tercer plano. Todos los protagonistas que hacen -de una u otra forma- al equipo albiceleste de Copa Davis, quedan dañados por el traspié y un escenario difícil de asimilar. Deportiva y económicamente [por el premio que representaba pasar de ronda], la eliminación frente a Corea del Sur es un cimbronazo, de los que sacuden en serio, que invitan a reflexionar y a hacer autocrítica puertas adentro.

Así igualó la serie Kwon

No se trata de la primera vez que jugadores le dicen que “no” al equipo argentino de Copa Davis: ocurrió en la década del 90, también durante la Legión y después de aquella genial camada, se repitió ahora (esta vez Frana careció de capacidad de convencimiento para que algún “titular” lo acompañara en Asia) y, seguramente, volverá a suceder. Pero siempre los riesgos son grandes y, en esta oportunidad, las consecuencias deportivas, muy peligrosas.


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