A veces, el mercado automotor argentino nos da algunas gratas sorpresas. Una de ellas fue, sin duda, la del regreso del fabuloso Toyota Crown.
Es que el relanzamiento de este modelo hace un año y medio no fue uno más para la automotriz, sino que marcó la vuelta de una denominación con casi 70 años de historia que, en su decimosexta generación, decidió romper con la sobriedad del sedán ejecutivo tradicional para transformarse en una especie de crossover de lujo que no pasa desapercibido.
Proveniente de Japón y en una sola versión, la Platinum HEV 2.4T, el Crown llega además con la impronta de haber sido el primer modelo producido en serie por Toyota desde 1955. Lo manejamos durante una semana y estas son nuestras conclusiones.
- Largo: 4,98 m
- Ancho: 1,84 m
- Alto: 1,555 m
- Distancia entre ejes: 2,85 m
- Despeje: 147 mm
- Capacidad del baúl: 433 L
- Capacidad del tanque: 55 L
- Peso en orden de marcha: 1970 kg
- Neumáticos: 225/45 R21”
No caben dudas de que estamos ante un vehículo que impone presencia no solo por sus dimensiones (4,98 m de largo, 1,84 m de ancho, 1,55 m de alto y 2,85 m de distancia entre ejes), sino por su estética tan particular. Es que los diseñadores efectivamente lograron una gran conjunción entre la silueta tipo fastback y la altura al modo crossover (tiene un despeje importante de 147 mm y unas llantas de 21”), para concederle un estilo realmente único.
A eso suma un planteo moderno y rupturista para la marca, que se nota en la enorme falsa parrilla con diseño de rombos y en las ópticas afinadas con proyectores (toda la iluminación es LED) que se unen por debajo de la toma de aire superior por una tira lumínica (el mismo recurso se repite en la parte posterior). Un detalle que demuestra su jerarquía es que no lleva el logo de Toyota en el frente (sí en la parte de atrás), sino el emblema de una corona, símbolo histórico de exclusividad en el país oriental.
Cromados en los marcos de las ventanillas, apliques en negro piano y otras sutilezas completan un look muy logrado que une elegancia con deportividad.

Puertas adentro se puede comprobar porque este Crown es la nave insignia de la firma, con un nivel de calidad que roza la oferta de un Lexus. Amplio (cinco pasajeros viajan con comodidad) y distinguido, encontramos un despliegue de materiales nobles y tecnología, con inserciones símil metal en la consola central, los paneles de las puertas y los asientos y con materiales mullidos y otros de tacto suave.
La posición de manejo es óptima al igual que la visibilidad hacia el exterior, y las butacas ergonómicas hacen que viajar sea un verdadero placer.
Veamos el equipamiento destacado, que es completísimo: audio JBL, head-up display, GPS, asientos con tapizado de cuero natural (los delanteros tienen regulación eléctrica, calefacción y ventilación, y los traseros calefacción), cargador inalámbrico de smartphones, climatizador automático bizona, volante calefaccionado forrado en cuero natural y con regulación eléctrica en altura y profundidad, tablero digital de 12,3”, techo solar panorámico , central multimedia con pantalla táctil de 12,3” (la interfaz es un tanto lenta) compatible con Android Auto y Apple CarPlay y asistencia avanzada para estacionamiento (facilita las maniobras con la mínima intervención del conductor), entre otros.
También es muy completo en lo que hace a seguridad: 8 airbags, controles de estabilidad y tracción con asistencia activa en curvas, frenos con ABS y EBD, asistente de arranque y descenso en pendiente, anclajes Isofix, etcétera, a lo que añade el paquete Safety Sense de ADAS entre las que aparecen alerta de cambio de carril con asistencia de mantenimiento, control de velocidad crucero adaptativo, luces altas automáticas, alerta de tránsito trasero, cámara 360° con detección de peatones atrás, monitor de punto ciego, indicador de presión de neumáticos y más.

Espíritu sport
Hay que admitir que este Crown anda como los dioses, gracias a una mecánica que es capaz de entregar potencia de forma inmediata junto con respuestas vertiginosas cuando se lo exige. Esto se debe al conjunto híbrido convencional (HEV) compuesto por tres motores. El primeo es un turbonaftero de 2.4 L de cilindrada, 4 cilindros en línea y 16 válvulas —con cadena de distribución e inyección directa e indirecta de combustible—, que genera 272 CV a 6000 rpm y 46,9 kgm (460 Nm) de par entre las 2000 y 3000 rpm. Los dos restantes son eléctricos y se ubican uno sobre cada eje: el del delantero produce 83 CV y 29,8 kgm (292 Nm) mientras que el trasero entrega 80 CV y 17,8 kgm (168,5 Nm). En todos logran una potencia máxima combinada de 349 CV y un torque máximo de 56 kgm (550 Nm).
La transmisión es automática de 6 marchas, y la tracción es integral permanente (e-AWD).
- Motor: naftero con turbo
- Cilindros: 4 en línea
- Válvulas: 16
- Cilindrada: 2393 cc
- Par: 272 CV a 6000 rpm
- Torque: 46,9 kgm a 2000 rpm
- Motor eléctrico 1: 83 CV y 29,3 kgm
- Motor eléctrico 2: 80 CV y 17,8 kgm
- Par combinado: 56 kgm
- Caja: automática de 6 marchas
- Tracción: integral AWD
- Dirección: asistida eléctricamente
Se nota en los números, que hablan de una gran performance, casi como un deportivo: acelera de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos, recupera de 80 a 120 km/h en 4,6 segundos y alcanza una velocidad máxima de 200 km/h (limitada por el fabricante).
Los consumos promedio nos dieron 9,2 L/100 km. Pueden parecer altos, pero hay que tener en cuenta que estamos ante una mole de 1970 kg con prestaciones sport. Claro que si se lo usa en ciudad, los números bajan hasta 6,5 L/100 km.
El confort de marcha es excepcional y está dado por una perfecta insonorización y por un sistema de suspensión variable adaptativa (delantera tipo MacPherson y trasera Multilink, ambas con barra estabilizadora), que absorben todo y hacen que el auto parezca flotar.
Estas, junto a una dirección directa y precisa y a la AWD, que distribuye electrónicamente la potencia a ambos ejes de acuerdo con los requerimientos dinámicos, hacen que el comportamiento sea de un nivel superior tanto en rectas como en curvas. El precio es de US$80.500 tras la baja aplicada por la eliminación del impuesto interno. La garantía es por 10 años.