Ya instalado en Buenos Aires y en la antesala de sus tres shows en el estadio de River Plate, Bad Bunny transita su tercer día en la ciudad combinando descanso, ensayos y salidas nocturnas. Hoy, mañana y el domingo subirá al escenario del Monumental, pero mientras la expectativa crece entre sus fans, el artista aprovecha para recorrer y disfrutar de la ciudad.
El artista puertorriqueño de 31 años eligió otra velada íntima para distenderse: una cena junto a su pareja, Gabriela Berlingeri, en uno de los restaurantes más exclusivos del país.
La salida junto a su pareja
Durante su estadía en Buenos Aires fue visto junto a Berlingeri, empresaria y diseñadora puertorriqueña con quien mantiene una relación desde hace varios años.
Se conocieron en 2017 en Puerto Rico y oficializaron su relación en redes sociales en 2020. La pareja había terminado en 2022, pero siguieron manteniendo contacto. Tras esa ruptura, el cantante inició una relación con Kendall Jenner que se extendió hasta mediados de 2024. Desde entonces, crecieron las versiones sobre una posible reconciliación con Berlingeri. Sin confirmación oficial, en las últimas semanas volvieron a mostrarse juntos.

La pareja fue vista a la salida de Aramburu, un lujoso restaurante en Recoleta. Según trascendió, decidieron adelantar el festejo de San Valentín. El motivo no es menor: el 14 de febrero coincide con uno de sus shows en River, por lo que la celebración debió acomodarse a la agenda del tour.
La presencia de Berlingeri en Buenos Aires demuestra que el viaje no es únicamente laboral, también hay espacio para momentos personales en medio de una agenda exigente.
Cena en Aramburu, alta cocina en Recoleta
La cita fue en Aramburu, el exclusivo restaurante ubicado en el Pasaje del Correo —conocido como Pasaje Suizo—, en el barrio de Recoleta, a pocas cuadras del hotel donde se aloja el artista. El local, dirigido por el chef Gonzalo Aramburu, es el único en la Argentina distinguido con dos estrellas por la Guía Michelin.
En diálogo con LA NACION, Aramburu contó cómo fue la experiencia de Bad Bunny. “Vino ayer a la noche. Estaba acompañado de seguridad, pero fue muy amoroso. Disfrutó mucho la cena, la verdad que la pasó bien”, relató el chef.
La propuesta gastronómica se basa en un menú estacional de múltiples pasos elaborado con productos locales y de temporada. Según la carta oficial, el menú tiene un valor de $300.000 por persona y el maridaje de vinos asciende a $190.000 adicionales. La pareja optó por un menú degustación de 12 pasos acompañado por cata de vinos.

Según detalló el chef, el artista permaneció en el restaurante durante más de tres horas y hubo un plato que lo sorprendió especialmente. “Repitió un platito que hacemos de laminado de brioche con wagyu argentino, caviar y un toque de vinagre de yuzu. Le gustó tanto que decidió repetirlo”, comentó.
El propio Aramburu se acercó a saludarlo a la mesa y tuvo un gesto particular: “Se llevó el menú de recuerdo y le hice un dibujito del plato que repitió, como una pequeña caricatura”, contó a LA NACION.
Sobre el clima en el restaurante, el chef destacó que el artista “habló con los camareros y fue simpático en todo momento”. Para que Bad Bunny se sintiera cómodo, el primer piso del lugar fue reservado exclusivamente para él y su acompañante. Y así pudieron pasar una velada íntima y lejos de la mirada del público.
“Nosotros cuidamos mucho la intimidad. Éramos muy pocos los que sabíamos que venía, pero se filtró y hubo bastante gente en la salida. Fue rápido y él fue simpático con los fans”, concluyó Aramburu.
Operativo de seguridad y saludo a los fans
El despliegue de seguridad fue acorde al momento que atraviesa el artista. Luego de que trascendiera que asistió a la última entrega de los premios Grammy con un chaleco antibalas —por recomendación de su equipo de seguridad tras su cruce con Donald Trump y la polémica con el Super Bowl—, el cantante se mueve con un esquema de seguridad reforzado, incluso durante su estadía en Buenos Aires.

Ingresó y se retiró del restaurante rodeado por un equipo de al menos diez custodios, mientras cinco camionetas blindadas aguardaban en las inmediaciones. Sin embargo, al salir se tomó unos segundos para saludar a los fans que lo esperaban en la vereda. Esta vez no hubo quejas por el tumulto: respondió con gestos y breves saludos antes de retirarse.
A horas de su primera presentación en el Monumental, Bad Bunny disfruta de Buenos Aires entre romance, shows y alta gastronomía.