Esteban Bullrich, exministro de Educación: “Hay que reconocer algo incómodo: los problemas educativos llevan mucho tiempo”

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El exministro de Educación y senador nacional, Esteban Bullrich, se refirió a los resultados de las pruebas PISA 2025 -que mostraron un nuevo retroceso de la Argentina en todas las materias- y planteó una serie de propuestas para revertir la crisis. Bullrich aseguró que la resolución de estos problemas “llevan muchos años” y llamó a los distintos espacios políticos a consensuar sobre cómo afrontarlos.

“Hay que reconocer algo incómodo: los problemas educativos argentinos llevan mucho tiempo y, por lo tanto, ningún gobierno puede atribuirlos al anterior y prometer cambios en cuatro años”, expresó Bullrich entrevistado por Carlos Pagni en el programa Odisea Argentina de LN+.

Acto seguido, el exfuncionario marcó tres puntos principales para abordar. El primero de ellos fue la alfabetización, sobre la cual sostuvo: “Un chico que llega a tercer grado sin comprender adecuadamente lo que lee empieza a acumular una desventaja que después es muy difícil revertir”.

Esteban Bullrich fue ministro de Educación nacional entre 2015 y 2017 durante el gobierno de Mauricio Macri

También aseguró que es necesario mejorar la formación inicial, acompañar a los docentes durante su carrera y seguir el aprendizaje de los alumnos como “el centro de la profesión”. ” Y eso requiere también prestigiar socialmente la tarea docente”, explicó.

Por último, Bullrich remarcó que la Argentina debe realizar una evaluación constante sobre los asuntos de la educación. “Tenemos que perderle el miedo a medir, no para castigar docentes o escuelas, sino para saber dónde estamos, qué funciona y qué debemos corregir”, argumentó.

Las pruebas PISA reflejaron un retroceso de la Argentina

De todos modos, el exministro advirtió que el problema “más difícil” es político porque afrontar la crisis de la educación lleva tiempo y la Argentina cambia seguido de rumbo. En este sentido, propuso la creación de un acuerdo educativo nacional por 10 años entre el Gobierno y las provincias, y entre oficialismos y oposiciones. “No un documento sin objetivos. No consiste en sacarse una foto juntos, sino en aceptar que, gobierne quien gobierne, esas prioridades no se cambian”, subrayó.

En otro tramo de la entrevista, el exdiputado habló sobre la visita del papa León XIV a la Argentina, que se desarrollará del 8 al 11 de noviembre. “Me llama la atención su serenidad, sobre todo en una época muy dominada por la confrontación. En medio de una realidad en la que se busca constantemente llamar la atención, aparece un Papa con un registro diferente. Francisco dejó una marca enorme y León XIV tiene el desafío de continuar una iglesia en movimiento sin convertirse necesariamente en una prolongación del último pontífice”, dijo.

Cómo afronta su enfermedad

Bullrich también se pronunció sobre su ELA -enfermedad que se le diagnosticó en 2021- y contó cómo cambió su vida desde ese momento. En este marco, además, reflejó a la sociedad y analizó su rol a la hora de tratar asuntos de violencia, principalmente en redes sociales.

“El odio tiene una enorme capacidad de movilización porque simplifica la realidad, identifica a un responsable, construye un enemigo y genera una identidad muy fuerte entre quienes se sienten enfrentados a él. El problema es qué ocurre después. Se puede acumular poder dividiendo, pero después hay que gobernar una sociedad que quedó dividida”, indicó.

Esteban Bullrich propuso medidas para enfrentar la crisis en educación

Luego, afirmó que existe una diferencia entre “conflicto” y “odio”, y continuó: “La política necesita de conflicto porque hay intereses distintos y visiones diferentes del país. El problema es cuando el adversario deja de ser alguien a quien quiero derrotar electoralmente y pasa a ser alguien cuya legitimidad niego”.

“Además, el lenguaje de los dirigentes tiene consecuencias. El insulto y la humillación terminan bajando a la sociedad y modificando la manera en que nos relacionamos. No creo que la respuesta sea pedir una política sin conflicto ni imaginar consensos porque no sería realista. Tal vez haya que ser más modestos e identificar cuatro cuestiones -educación, pobreza, institucionalidad y desarrollo- sobre las cuales oficialismo y oposición puedan establecer algunas políticas que sobrevivan a una elección. El desafío democrático no es dejar de competir, sino aceptar que después de competir tenemos que seguir viviendo juntos”, expresó.


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