La familia real noruega vive una seguidilla de tristes despedidas. El miércoles 23 de septiembre, el rey Haakon (53) y la reina Mette-Marit (53) encabezaron la conmovedora ceremonia para darle el último adiós a la tía Astrid, hermana mayor del rey Harald V. Astrid, de 94 años, había podido asistir al funeral de su hermano el 9 de septiembre en la Catedral de Oslo, y murió dos días después, el 11. En el funeral de la princesa, que tuvo lugar en la iglesia de Ris, en Oslo, no sólo estuvieron presentes Ingrid (22), la princesa heredera, y la reina Sonia (89), viuda del rey Harald. También asistió la princesa Marta Luisa, hermana del rey Haakon y tercera en la línea de sucesión, junto con su familia: sus tres hijas (Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah) y su marido desde hace dos años, el chamán Durek Verrett.

Al oficio religioso, que fue transmitido por televisión nacional, también fueron miembros de otras Casas Reales europeas, como la princesa Victoria de Suecia y la princesa Margarita de Luxemburgo, entre otros. Por motivos bien diferentes, no estuvieron el príncipe Sverre Magnus ni Marius Borg Høiby, el hijo que Mette-Marit tuvo de soltera: mientras el hijo menor de los Reyes y segundo en la línea de sucesión estaba en Lisboa [estudia en el Forward College], Marius se encuentra con prisión domiciliaria en la residencia real de Skaugum. Aunque Borg Høiby, quien fue condenado a cuatro años de prisión por más de 30 delitos, sí asistió al funeral de Estado del rey Harald, no lo hizo a la despedida de la princesa Astrid.

LA ÚLTIMA DE UNA GENERACIÓN
Generosa, decidida y con carácter. Así describió a la princesa Astrid el párroco Paul Erik Wirgenes, a cargo de la misa. “Ha sido un importante apoyo y una valiosa interlocutora”, dijo sobre ella. Considerada la última representante de una generación, la princesa Astrid fue testigo de cuatro reinados: el de su abuelo, el rey Haakon VII; el de su padre, el rey Olav V; el de su hermano, el rey Harald V; y el del actual soberano, el rey Haakon VIII. Y fue justamente su sobrino quien, junto con sus primos –los cinco hijos de la princesa Astrid–, llevó el féretro hasta el cementerio de la iglesia de Ris. La princesa Astrid fue enterrada junto a su marido por más de cinco décadas, Johan Martin Ferner, marino y medallista olímpico en navegación a vela.





