WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este jueves a su par chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca para una cumbre marcada por varios de los principales focos de tensión entre las dos mayores economías del mundo y acompañada de una gran pompa. La inteligencia artificial, el comercio agrícola y las tierras raras aparecen entre los ejes centrales, junto con las diferencias sobre Taiwán.
En un gesto excepcional, Trump y su esposa, Melania, recibieron este miércoles a Xi y a la primera dama china al pie del avión en la base Andrews, en las afueras de la capital.
La agenda formal de la primera visita de Xi a la Casa Blanca en más de una década comenzó este jueves a las 10 de Washington (las 11 en la Argentina) con el recibimiento del líder chino y su esposa, Peng Liyuan, por parte de Trump y Melania Trump, junto a un desfile militar, 21 cañonazos y el sobrevuelo de un escuadrón de la fuera aérea.
Diez minutos después hubo una ceremonia de llegada y, a las 10.15 (hora local), Trump y Xi hicieron sus primeras declaraciones públicas. La reunión bilateral está prevista para las 11.30, siempre en hora local (12.30 en la Argentina), y el encuentro ampliado, para el mediodía. Por la noche volverán a hablar antes de una fastuosa cena de Estado.
Está previsto que los presidentes pronuncien discursos el jueves por la mañana en la Casa Blanca y nuevamente durante una cena de Estado, pero no está contemplada hasta el momento ninguna conferencia de prensa. La cumbre se produce en un momento en que las cadenas de televisión estadounidenses boicotean la cobertura conjunta de la Casa Blanca, en protesta por la retirada de las credenciales de prensa a MSNBC, Politico y CNN por parte de Trump, ahora en el centro de una batalla judicial.
La visita de Xi concluirá el viernes por la mañana, con un té para ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales, donde se encuentra la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
La última vez que Xi visitó la Casa Blanca fue en 2015, bajo la presidencia de Barack Obama.
La “superinteligencia”
Trump anticipó antes del encuentro que la inteligencia artificial -a la que ahora llama “superinteligencia- será “un tema importante de debate”, aunque dejó en claro que no pretende impulsar nuevas reglas en ese terreno.
“La Superinteligencia (SI) será un tema importante de debate, pero quiero dejarlo exactamente como está”, escribió en sus redes sociales, en referencia a los pedidos de distintos sectores de regular la incipiente tecnología.
El presidente estadounidense aseguró además que esa posición coincide con la de Pekín. “Esa es también la postura de China. ¡Nuestra barrera de seguridad es el DoJ! [departamento de Justicia]”, afirmó. La semana pasada ya había sostenido que Estados Unidos cuenta con herramientas para regular y perseguir a las compañías de IA.
Washington y Pekín compiten por el liderazgo en esta tecnología.
Las conversaciones preparatorias también mostraron que la inteligencia artificial ya dejó de ser exclusivamente una disputa por chips y capacidad tecnológica. En una reunión previa entre Bessent y el viceprimer ministro chino He Lifeng, Washington propuso crear un mecanismo bilateral para que ambos países se notifiquen incidentes importantes vinculados con la IA. Estados Unidos planteó además un diálogo sobre seguridad, transparencia y riesgos para la seguridad nacional, aunque hasta ahora Pekín no dio una respuesta pública detallada a la iniciativa.
La cumbre llega, además, después de que Washington y Pekín acordaran extender por dos meses su tregua comercial, que debía vencer el 10 de noviembre. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que la prórroga dará a ambas partes tiempo para trabajar sobre un acuerdo más amplio. El nuevo plazo se extenderá hasta el 10 de enero, una señal de que las dos potencias buscan evitar, al menos de manera inmediata, otra escalada arancelaria mientras negocian sus diferencias de fondo.
La soja, otra pieza de negociación
El comercio agrícola será otro capítulo importante. Los productores estadounidenses quieren más compras chinas de soja, sorgo, cereales y carne provenientes de Estados Unidos y el levantamiento de los aranceles de represalia. Para Trump, el tema también tiene una dimensión política interna: los agricultores constituyen un sector electoral relevante para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
China mantiene un arancel del 10% sobre la soja y otros productos agrícolas estadounidenses, una desventaja que no afecta a proveedores rivales como Brasil. Pekín ha utilizado durante años sus compras de soja como instrumento en las disputas comerciales y redujo su dependencia de Estados Unidos con una mayor oferta sudamericana.
China sigue, de todos modos, como un mercado decisivo: en los últimos años recibió cerca de la mitad de las exportaciones estadounidenses de soja, frente a casi dos tercios antes de la primera presidencia de Trump. Hasta el 10 de septiembre, el Departamento de Agricultura había confirmado casi 10 millones de toneladas vendidas a China de la cosecha de este año.
Tierras raras y Taiwán
La negociación también estará atravesada por las tierras raras, insumos esenciales para industrias tecnológicas y militares sobre los que China conserva una posición dominante. Estados Unidos busca garantizar el suministro, mientras Pekín reclama alivio sobre restricciones que limitan su acceso a tecnología avanzada.
Taiwán aparece como otro punto sensible. China considera la isla parte de su territorio y ha reclamado a Washington que no cruce esa “línea roja”. El gobierno taiwanés agradeció este jueves el respaldo estadounidense y dijo que mantiene abiertos sus canales de comunicación antes de la cumbre.
Agencias AP, AFP y Reuters