El exjefe de Gabinete Manuel Adorni presentó esta mañana, casi tres meses después de dejar el Gobierno, un escrito para justificar su patrimonio en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que avanza en su contra.
“La evolución patrimonial de Manuel Adorni durante el período comprendido entre el 10 de diciembre de 2023 y el 27 de junio de 2026 encuentra sustento razonable y verificable en la prueba documental, contable y técnica que se acompaña, y en la que oportunamente se incorporará, sin que exista enriquecimiento apreciable alguno que no admita explicación”, anunció el escrito, que lleva la firma de su abogado, Matías Ledesma.
La primera fecha que tenía Adorni para justificar en la Justicia su evolución patrimonial era el 26 de agosto, pero logró postergar la entrega de este escrito hasta ahora.
La clave de la estrategia de defensa de Adorni fue decir que había escondido ingresos en sus declaraciones juradas por unos US$500.000; según él, provenientes de una inversión en criptomonedas previa a llegar al Gobierno. Adorni presentó esta versión, por primera vez, en una entrevista con José del Rio en LN+. Horas más tarde de esta supuesta confesión, rectificó sus declaraciones juradas de bienes para incorporar ese dinero. Sin esos fondos que ahora dice que tenía desde antes de llegar al Gobierno, sus números no cerraban.
En su escrito de hoy, Adorni acompañó documentación que, de acuerdo con su defensa, acredita que efectivamente poseía esas inversiones antes de asumir como funcionario público.
De todos modos, para la fiscalía, aun si se tuviera como válido este reconocimiento, seguía habiendo una diferencia que no estaba explicada. Según la defensa de Adorni, en cambio, no hay una “desproporción manifiesta” entre los ingresos y los egresos, diferencia que el fiscal del caso, Gerardo Pollicita, calculó en más de 43 millones de pesos. “La diferencia de $43.068.549 que arroja el cotejo de flujos en pesos representa el 15,8% de los egresos totales reconstruidos ($272.820.832,20) y el 18,7% de los ingresos lícitos computados ($229.752.283,20). Se trata de una brecha residual, no de una desproporción manifiesta”, dice el escrito de la defensa del exjefe de Gabinete.
La defensa de Adorni afirmó que, “a diferencia de lo que el dictamen postula respecto de la magnitud del ‘salto patrimonial’, resulta perfectamente compatible con los márgenes de imprecisión propios de toda reconstrucción de flujos económicos de un grupo familiar a lo largo de dos años y medio, edificada sobre estimaciones de tipo de cambio, criterios de depuración de movimientos internos y partidas cuyo pagador ‘no pudo identificarse’ -extremo que el propio dictamen reconoce respecto de los comprobantes de ARCA del punto (x)-”.
En cuanto a la rectificación que hizo Adorni de su declaración para sumar los dólares que originalmente no había declarado, la defensa sostuvo que eso no puede ser tomado como un indicio en su contra, y dijo: “El legislador no ve en la rectificativa un indicio de ocultamiento; ve una conducta que merece tratamiento benigno, porque restablece por iniciativa propia la exactitud de lo declarado y permite al Estado percibir el tributo sin necesidad de tener que esperar a que el Tribunal Fiscal de la Nación confirme el acto de determinación tributaria”.
El escrito de la defensa del exjefe de Gabinete agrega: “Sería sistemáticamente incoherente que una conducta expresamente incentivada por la ley tributaria se transformara, en sede penal, en indicio de la malicia que el tipo requiere”.
En su escrito de hoy, Adorni justificó lo que él presenta como un ocultamiento al fisco del resultado de inversiones en bitcoin entre 2014 y 2017. “El origen de esos fondos se explica en el contexto del ahorro familiar informal extendido en la Argentina de esos años: la costumbre de mantener ahorros personales en efectivo y en moneda extranjera, por fuera del sistema bancario y del radar de ARCA, no es una práctica excepcional ni indicativa de un propósito ilícito, sino una conducta extendida en amplios sectores de la sociedad argentina como resguardo frente a la inestabilidad macroeconómica, la volatilidad cambiaria y las sucesivas restricciones al acceso a moneda extranjera vigentes en distintos períodos de las últimas décadas -entre ellas, el cepo cambiario vigente entre 2011 y 2015, y nuevamente desde 2019-”, afirma el escrito.
Ahora, el fiscal Pollicita deberá analizar esta presentación. Si considera que la justificación de Adorni no es suficiente, podrá pedir su declaración indagatoria por enriquecimiento ilícito. El juez de la causa es Ariel Lijo.
Las obras de Indio Cuá
Adorni niega haber pagado 245.929 dólares por las reformas que hizo en la casa del country Indio Cua, como declaró el contratista Matías Tabar. Según la defensa, gastó 174.954,58 dólares, cifra que coincide -según sostiene el escrito- con lo que el “estudio contable acredita como efectivamente desembolsado y lo que, de manera enteramente independiente, el perito arquitecto determina como valor real de mercado de la obra”.
El exjefe de Gabinete dio también una explicación sobre por qué recurrió a terceras personas a nombre de quienes quedaron facturadas compras de bienes que eran para él y su familia. Se trata de una adquisición, en agosto del año pasado, de un “monitor gamer” y dos proyectores para videojuegos que le costaron, en total, 5.848.589 pesos, mucho más que su sueldo de ese mes. También, de una compra en un local de sommiers y ropa blanca que quedó registrada a nombre de Gisela Kocsis por $8.183.383.
“Resulta evidente que nunca hubo animosidad de ‘utilizar a terceros’, sino que Gisela Kocsis [funcionaria de la Casa Rosada] era la secretaria de Manuel Adorni, un funcionario de alto rango que por las funciones que cumplía, por las presiones a las que estaba sometido, y por la gran carga horaria, requería de la asistencia en distintos temas personales -generalmente de menor relevancia- y confiaba en quien sabía que podía confiar: una persona diligente con quien trabajaba todos los días, cuya dinámica le permitía a él delegar en ella distintas cuestiones”.

Pero no fue la única funcionaria que figura como compradora de bienes que, en realidad, eran de Adorni. “La situación de Laura Daniela Schiuma -también mencionada en este punto del requerimiento- es diferente. Porque, sin perjuicio de que trabajaban juntos, eran amigos con Manuel Adorni y se conocían hace muchos años. Fue en ese contexto en el que Manuel, excepcionalmente y ante la necesidad de realizar una compra, le solicitó a la nombrada que le prestara su tarjeta de crédito; situación sumamente habitual cuando existe una relación de confianza previa”, dice el escrito de la defensa.
Por último, en cuanto a Luis Enrique Aluju, la tercera persona que se sospecha que Adorni utilizó para hacer compras que no quería que quedaran registradas a su nombre, la defensa dijo que el propio Aluju, cuando declaró en los tribunales de Comodoro Py “aclaró que el proyector lo había comprado él, que era para él y que lo tenía en su casa”. Según el escrito, Aluju lo envió a lo de Adorni -y no a su casa- “para que hubiera alguien que se lo pudiera recibir”.
La defensa de Adorni afirmó, como cierre de su presentación, que “se encuentra satisfecha, en esta etapa, la carga de explicación razonable, verosímil, comprobable, lícita y proporcionada que exige la norma, por lo que corresponde tener por debidamente contestado el requerimiento fiscal”.
Le corresponderá ahora a la fiscalía hacer esa evaluación para determinar cómo sigue la causa.