El peor partido del año de los Pumas terminó en una derrota lógica y activó un llamado de atención

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Se esperaba que dieran un paso al frente y que eso los condujera a una victoria. Terminaron jugando el peor partido del año. Los Pumas nunca pudieron escaparle al caos. Desordenados en defensa, inconexos en ataque, irresolutos en los últimos metros, cayeron sin atenuantes ante Australia. Si se mantuvieron con posibilidades de llevarse de Jujuy una victoria fue por esa cualidad de nunca darse por vencidos y por el destello de algunas individualidades.

Que un equipo de los Pumas pierda 27-21 y tenga chances hasta el final jugando sin 17 posibles titulares ante un equipo casi completo de los Wallabies no hace mucho habría sido considerado meritorio. Pero después de que este mismo equipo jugara tres semanas atrás en gran forma ante Sudáfrica, y a partir de la profundidad que ha alcanzado el equipo desde la asunción de Felipe Contepomi a la conducción, era esperable una actuación que permitiera prolongar el ascenso y, en consecuencia, volver a la victoria.

El octavo Joaquín Moro fue el mejor de los argentinos; uno de los que aprovechó su oportunidad

Pero la irregularidad es otra de las marcas insignes de este equipo y una vez más volvió a mostrar el revés de la moneda. La actuación argentina fue un desconcierto de principio a fin y en definitiva resultó inevitable la cuarta derrota en cinco partidos este año.

La secuencia de los últimos cinco minutos permite condensar la tónica general del encuentro. Tres veces recuperaron la pelota los Pumas y se generaron oportunidades de quedarse con el triunfo: las tres se frustraron por errores propios. Primero, la buena presión le dio posesión a Ignacio Mendy en los últimos metros, pero Frasier McReight, la figura de la cancha, pescó la enésima pelota del partido. Enseguida, un line-out a favor delante de los 40 metros terminó en manos del rival; el hooker Leonel Oviedo, que también había arrojado mal ante Sudáfrica, es uno de los jugadores nuevos que no aprovecharon su oportunidad. En los últimos segundos, Pablo Matera pescó una pelota increíble solo contra tres rivales, pero el contraataque se frustró por knock-on de Rodrigo Isgró. Ya con el tiempo cumplido, el tackle generó la pérdida del rival, pero el propio Matera devolvió el favor y el encuentro expiró.

El dato que mejor refleja el desorden de los Pumas son los 14 penales cometidos. A lo largo del año, aun en la derrota amplia con Escocia, habían logrado mantener la cuenta en un solo dígito. Esta vez fueron ocho en la primera mitad y seis en la segunda, lo que denota falta de concentración.

Prisciantelli intenta escaparse por una de las puntas; el fullback marcó un try y desperdició un par de chances más

Particularmente hubo una secuencia en la que resultó evidente el desconcierto. Cuatro penales en tres minutos que lo pusieron contra las cuerdas; al último no hizo falta sancionarlo ya que la ventaja terminó en el tercer try del rival. A esa altura, 20 minutos del primer tiempo, Australia ya había marcado tries en las tres veces que llegó adentro de los últimos 22 metros. Los dos primeros, facilitados por errores estructurales en la marcación, y eso que en una se combinaron dos segundas líneas y el hooker por el lado abierto. Imperdonable.

Otro factor determinante en el resultado fue la ineficacia de los Pumas en los últimos metros. En total hubo siete incursiones dentro de las 25 yardas rivales que terminaron en la nada, una de ellas con triple chance. Un knock-on, un par de pelotas que pescó el rival, una pelota trabada arriba, un pase hacia adelante con superioridad numérica… Uno de los males más repetidos de este ciclo volvió a aflorar.

No estuvo nada fino Santiago Carreras, y eso explica parte del desorden. El cordobés venía destacándose en el puesto de apertura, pero esta vez lució desconectado del partido. El tándem Benítez Cruz-Moyano como medio-scrums no termina de consolidarse. Era la oportunidad para un grupo grande de jugadores de mostrarse y uno de los que mejor la aprovechó fue el octavo Joaquín Moro, de gran despliegue y potente con la pelota en las manos; de una embestida suya llegó el segundo try. Fue el mejor de los argentinos. También a pura potencia apoyó Boris Wenger, otro que acumula rendimientos positivos. Como ante Sudáfrica, Ignacio Ruiz volvió a estar muy participativo; le pescaron dos pelotas cruciales, pero es más achacable a los apoyos que al portador.

Rodrigo Isgró fue uno de los que más peligro generó en la defensa rival

A esa altura, 12 minutos del segundo tiempo, los Pumas se habían acercado a un punto y parecían haber tomado el control del partido. Pero Australia contestó enseguida y no solo volvió a marcar muy fácil, sino que evidenció en varios jugadores argentinos falta de la energía necesaria para hacerle frente a un equipo que se caracteriza por imprimir una dinámica feroz.

En la media hora final apareció la entrega, pero siempre en un marco caótico que caracterizó todo el encuentro. Los Pumas merodearon el try que les diera la victoria, pero fallaron los caminos. Habría cambiado el resultado, pero no la esencia. En su propósito de mejorar partido a partido, hubo una merma.

Analizando la mitad llena del vaso, no debe omitirse el hecho mencionado de que los Pumas se presentaron con un equipo diezmado ante la mejor formación posible de la que podía disponer el flamante entrenador australiano Les Kiss. No hace mucho, esto habría equivalido a una cómoda victoria visitante. El hecho de que la Argentina haya estado cerca jugando mal y haya tenido, en la previa, aspiraciones ciertas de ganar, habla del estatus que ha alcanzado. Es la misma razón por la que cabe exigirle, cuanto menos, consistencia.

El sábado, los mismos equipos volverán a verse las caras, en Mendoza. Los Pumas parten de un escalón más bajo del que lo hicieron en Jujuy. El objetivo es evidente: volver a dejar el listón bien alto.

Lo mejor del partido

Síntesis

Argentina: Gerónimo Prisciantelli; Rodrigo Isgró, Lucio Cinti, Faustino Sánchez Valarolo e Ignacio Mendy; Santiago Carreras y Simón Benítez Cruz; Benjamín Grondona, Joaquín Moro y Pablo Matera (c); Tomás Lavanini y Guido Petti Pagadizábal; Francisco Moreno, Ignacio Ruiz y Boris Wenger.

Entrenador: Felipe Contepomi.

Cambios: ST Efraín Elías por Lavanini; 7m, Tomás Rapetti por Moreno; 25, Rodrigo Martínez por Wenger y Juan Penoucos por Grondona; 21, Matías Moroni por Sánchez Valarolo y Agustín Moyano por Benítez Cruz; 27, Leonel Oviedo por Ruiz y Nicolás Roger por Prisciantelli.

Australia: Tom Wright; Max Jorgensen, Isaac Henry, Hunter Paisami y Harry Potter; Carter Gordon y Ryan Lonergan; Fraser McReight, Rob Valentini y Tom Hooper; Jeremy Williams y Josh Canham; Allan Alaalatoa (c), Brando Paenga-Amosa e Isaac Kalilea.

Entrenador: Les Kiss.

Cambios: ST Angus Bell por Kalilea; 5m, Tate McDermott por Lonergan; 10, Billy Pollard por Paenga-Amosa y Massimo De Lutiis por Alaalatoa; 14-24, Ben Donaldson por Gordon (temporario); 19, Lachlan Shaw por Canham; 24, Joseph-Aukuso Suaalii por Henry; 31, Charlie Cale por Valentini y Donaldson por Wright.

PT: 6m, try de Paenga-Amosa (Aus); 13 y 20, goles de Lonergan por tries de Gordon y McReight (Aus); 14 y 37, goles de Carreras por tries de Prisciantelli y Moro (Arg); 41, penal de Lonergan (Aus).

Amonestado: 24, Henry (Aus).

ST: 12m, gol de Carreras por try de Wenger (Arg); 14, try de Hooper (Aus).

Cancha: estadio 23 de Agosto, Jujuy.

Árbitro: Ben O’Keeffe (Nueva Zelanda)


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