“Por favor, hacéme de vuelta este programa porque yo no lo aguanto más”. Ese fue el pedido que le hizo la tía de Lorenzo Méndez, de 21 años, hace apenas unas semanas. Se refería al sistema contable con el que la mujer maneja a diario clientes, ventas, facturas, notas de crédito y recibos de la empresa familiar, y que tenía que correr en una computadora vieja porque en la máquina moderna no funciona. Al momento de aceptar este desafío, que implicaba su incursión por primera vez en la empresa familiar, él no se imaginaba que terminaría reconstruyendo, además, la historia de tres generaciones.
La empresa de la familia Méndez vende software a bancos, principalmente sistemas que ayudan a cumplir con regulaciones del Banco Central. La fundó el abuelo de Lorenzo después de desarrollar ese proceso para una entidad bancaria que, con el tiempo, empezaron a pedirle otros bancos. En aquel entonces se programaba en COBOL , un lenguaje que tuvo su auge en las décadas de los 60 y 70, y que todavía hoy sostiene buena parte de los sistemas bancarios del mundo. El padre de Lorenzo, que también sabía COBOL, se sumó a la empresa pocos años después.
Cómo trabajar un sistema de 40 años
La primera impresión de Lorenzo con el programa que usaba su tía fue dura: “vi un montón de archivos difíciles de leer”, dice, y se explaya: “por eso decidí tratarlo como una caja negra, es decir, que le doy un archivo de entrada, anoto qué salida genera el sistema viejo y así me aseguro de que el programa nuevo devuelve exactamente lo mismo, probando con múltiples casos. Este método me resulta más sencillo que entender el programa a fondo”, explica.
Para reescribirlo, eligió una combinación estándar, compuesta por HTML para el frontend y, del lado del backend, el lenguaje Go junto con SQLite. “Es algo más aburrido, pero no necesita mantenimiento y puede sobrevivir unos cuantos años, así como el COBOL”, dice.
Los rastros de tres generaciones
Al abrir los archivos COBOL originales, Lorenzo descubrió que cada uno arrancaba con un encabezado: un campo “AUTHOR” con el nombre completo de quien lo había escrito, otro llamado “DATE-WRITTEN” con la fecha de creación, y el registro de la última modificación. A eso se sumaban los comentarios que su padre y su abuelo habían dejado a lo largo de los años.
Con esos dos elementos, autoría y fechas, reconstruyó todo el historial en Git, el sistema que hoy usa la enorme mayoría de los programadores del mundo para llevar registro de los cambios en un código, pero que en 1983, cuando se escribió el primer archivo de la familia Méndez, todavía no existía. De hecho, llegó recién 22 años después. El primer commit es ocho meses anterior a la presentación de la primera computadora Macintosh.
Resulta que cada archivo COBOL guarda quién lo escribió y cuándo. Usé eso para reconstruir en git la historia del sistema contable de la empresa familiar: 150+ commits con sus autores reales.
Ahora tengo un repo donde commiteamos mi abuelo, mi viejo y yo pic.twitter.com/zUEcUXNnp4— Lorenzo Méndez (@LolooMendez) August 13, 2026
El resultado fue un repositorio con más de 150 commits (cambios en el código) atribuidos a sus autores: su abuelo, su padre y él. “Fue muy lindo, la verdad. Uno siempre escuchó cómo lo hizo mi viejo, o mi abuelo, pero después de poder verlo fue muy emocionante”, cuenta Lorenzo.
En el camino encontró comentarios que le causaron mucha gracia, como uno que había dejado su padre en un programa que administra contraseñas del sistema: “¿Cómo funcionaba este programa? Solo Dios sabe. Igual sigue siendo una porquería para mi gusto”. Se lo mandó al grupo familiar y provocó risas entre todos.

De la clase de la facultad a X
Esta anécdota curiosa traspasó las fronteras de la familia Méndez cuando Lorenzo le contó la historia a un compañero de la facultad. “Él me dijo que tenía que publicarlo en las redes sociales porque la historia estaba buena”.
Siguiendo el consejo, Lorenzo armó el hilo en la red social X y lo subió sin demasiadas expectativas.
La repercusión que tuvo en pocos días estuvo fuera de escala: 109 mil visualizaciones, más de 2800 me gusta y 132 republicaciones en menos de una semana. En otro tuit del mismo hilo, Lorenzo mostró cómo funciona hoy el sistema en la práctica: corre dentro de una máquina virtual de MS-DOS, alojada en una notebook con Windows 7 que se apaga si se desconecta de la corriente. En las versiones más nuevas de Windows directamente no arranca.

Tres generaciones
Lorenzo, su padre y su abuelo están contentos con la historia. Además, ninguno de los mayores se resistió a las intervenciones de Lorenzo, así que él está motivado para modernizar este programa que tanto trabajo le da a su tía.
Sobre el lenguaje en sí, Lorenzo no guarda nostalgia. “Tuvo su época de esplendor, pero es medio raro de leer, está todo en mayúscula”, dice, y agrega que, al no ser su padre y su abuelo programadores formados en la disciplina, el estilo del código tampoco ayuda, porque hay saltos de línea desordenados.
“Creo que después de terminar este desafío, no quiero ver más COBOL en mi vida”, dice entre risas. Mientras tanto, disfruta del ejercicio de reconstruir el historial del código: “tener esto por escrito, tener el historial, es hermoso. Me lo quedo para toda la vida”, dice Lorenzo, mientras piensa en que más temprano que tarde se sume a esta historia la cuarta generación.