La Ciudad instalará un gift shop en el Cementerio de la Recoleta y permitirá la venta de comida y bebida

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El gobierno porteño abrió una licitación para explotar un sector del Cementerio de la Recoleta, donde instalarán un gift shop con venta de comidas y bebidas al paso. La iniciativa se suma a un nuevo servicio de turismo nocturno que permitirá realizar recorridos guiados por el histórico cementerio.

El llamado a licitación pública fue oficializado el jueves 6 de agosto. La Ciudad habilitó al adjudicatario a utilizar y explotar, “con carácter oneroso”, un espacio que hasta ahora ocupaba una bóveda antigua y abandonada.

Con un canon base de $1.600.000, la licitación se extenderá durante cinco años. A su vez, la empresa que gane la licitación deberá entregar al organismo licitante —como mínimo— el 20% de los ingresos brutos que obtenga por explotar el servicio de tours nocturnos.

La bóveda, de 24,55 metros cuadrados cubiertos, fue recientemente restituida al gobierno porteño luego de un procedimiento administrativo. Está ubicada en la sección 17, tablón 201, sepulturas 1 a 12 del cementerio, cerca de la calle Junín. No hay información sobre quiénes fueron los antiguos propietarios del espacio.

A pocos metros del espacio se encuentran el obelisco y el cóndor de bronce que coronan el mausoleo del expresidente Domingo Faustino Sarmiento, junto con el libro Facundo. En la misma sección descansan también otro expresidente, Nicolás Avellaneda, y el escritor Adolfo Bioy Casares.

El render realizado por el gobierno porteño para el nuevo local en el Cementerio de la Recoleta

Según pudo confirmar LA NACION con fuentes vinculadas con la licitación, el expendio de alimentos funcionará bajo la modalidad take away, es decir, con despacho inmediato o elaboración simple. No estará permitida la instalación de mesas ni sillas para que los clientes consuman en el interior del local.

La tienda de regalos, en tanto, ofrecerá “artículos institucionales, publicaciones, piezas gráficas y objetos conmemorativos o turísticos vinculados con la identidad cultural del lugar”, explicaron desde la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, de la que depende la Dirección General de Cementerios. Una vez adjudicado el espacio, será esa dirección la encargada de aprobar los productos que se comercialicen.

En paralelo, el proyecto contempla un servicio de tours nocturnos, que funcionará de jueves a domingo para grupos de hasta 40 personas. Los recorridos estarán a cargo de guías profesionales inscriptos en el Registro de Guías del Ente de Turismo de la Ciudad o que cuenten con un título habilitante.

Desde la Ciudad aclararon que no podrán desarrollarse actividades distintas de las previstas en la licitación sin la “autorización expresa” del Poder Ejecutivo porteño, indicaron fuentes oficiales a LA NACION.

“La medida responde a un proyecto de puesta en valor integral del patrimonio cultural e histórico del Cementerio de la Recoleta”, detallaron desde la administración porteña y explicaron que el objetivo es diversificar la oferta de servicios para los más de 1800 visitantes diarios que recibe el lugar, y “generar ingresos” que sirvan para el mantenimiento del predio.

Un plano del Cementerio de Recoleta en la actualidad

Área protegida

El Cementerio de la Recoleta fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1946 y, además, funciona como un bien de Protección Integral resguardado por la administración de Jorge Macri. Esto preserva toda la construcción e implica que sólo se permiten tareas de restauración que mantengan las precauciones para resguardar el espacio.

Al tratarse de un área protegida, explicaron desde la Ciudad a LA NACION, solamente se realizarán modificaciones estructurales que sean reversibles, utilicen materiales acordes —no especificaron detalles— y cuenten con la aprobación de los organismos correspondientes. Según consignaron fuentes del Ministerio de Desarrollo Urbano —uno de los actores principales en la conservación del patrimonio arquitectónico porteño— hasta ahora no se les dio intervención en la obra.

La licitación no constituye el primer antecedente de explotación de servicios en espacios públicos de la Ciudad. Aunque desde el gobierno porteño no confirmaron si evalúan extender este tipo de iniciativas a otros espacios, como el Cementerio de la Chacarita —el más grande de la Ciudad—, señalaron que cuentan con antecedentes similares de explotación de servicios en parques y centros culturales.

En algunos de los principales museos porteños, por ejemplo, ya funcionan espacios gastronómicos. En el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), en Palermo, hay una cafetería en el primer piso y un restaurante en la planta baja. En el Museo de Arte Decorativo y el Museo Larreta, en tanto, se instaló un reconocido restaurante de estilo francés. Incluso a principios de junio, el gobierno porteño lanzó una licitación para instalar locales gastronómicos en 16 espacios verdes porteños.


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