Su perfil de la red social Instagram tiene 74.500 seguidores. En sus 49 posteos subió imágenes de sus viajes por París, en Francia; la isla de San Andrés y la ciudad de Medellín, en Colombia, y por Cancún, Playa del Carmen y Tulum, en México. También se mostraba arriba de camionetas 4×4. Quería mostrar una vida de lujo. Su última publicación fue hace cuatro meses y medio, el 17 de marzo pasado. Ahora, Macarena Distéfano, de 30 años, acaba de ser procesada por el delito de tráfico de estupefacientes en su modalidad de tenencia con fines de comercialización.
Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. “Distéfano llevaba a cabo una actividad ilícita y ello ha quedado documentado. Sin perjuicio de no contar con una versión de los sucesos por parte de la imputada, a criterio del suscripto y más allá de la cantidad de alcaloide incautado en su poder, las circunstancias establecidas a lo largo de investigación, el nivel económico evidenciado en la vivienda y en la cantidad y calidad de rodados habidos y los indicios colectados en torno a ella , hablan claramente que su tenencia tenía como destino la comercialización, en pequeñas dosis”, sostuvo el juez federal de Morón Jorge Rodríguez en la resolución donde procesó a la sospechosa.
La causa, según los voceros consultados, comenzó a casi tres años, después de una denuncia presentada por la Subsecretaría de Seguridad y Justicia de la Municipalidad de Ituzaingó. La investigación estuvo delegada en la Fiscalía Federal de Hurlingham, a cargo del fiscal federal Santiago Marquevich.
“He señalado qué en virtud de las probanzas acollaradas, la mentada resulta prima facie autora penalmente responsable de la posesión de alcaloides que fueron encontrados en interior de su domicilio y que su detentación tenía como finalidad su posterior comercialización. Tal afirmación encuentra asidero en los elementos de juicio colectados a lo largo de la investigación y en ese norte habré de señalar que fueron las averiguaciones encubiertas, los seguimientos llevados a cabo, las diligencias e informes logrados por el personal preventor intervinientes y las observaciones en su conjunto, las que convergieron para que fuera ordenado el allanamiento de la finca donde residía la incusa”, explicó el juez Rodríguez en la citada resolución, que también lleva la firma de la funcionaria judicial Lorena Reynoso, a cargo de la Secretaría N°5 del Juzgado Federal N°2 de Morón.
El 21 de abril pasado, con el avance de la investigación, el juez Rodríguez ordenó un allanamiento en la casa de Distéfano, situada en Albarracín al 2700, en Ituzaingó.
El personal de la Gendarmería Nacional a cargo del procedimiento, antes de ingresar, llamó varias veces a la puerta. Del otro lado hubo una respuesta de una voz femenina, pero no abrió.
“Que una vez asegurado el lugar y al ingresar al mismo, fue encontrada en una habitación del primero piso, a una mujer que empuñaba un arma de fuego, siendo identificada, luego de deponer en su actitud, como Macarena Patricia Camila Distéfano, la cual tenía en su poder un arma de fuego marca Glock, calibre nueve milímetros, con una munición en la recámara y en el cargador una munición también”, se dijo en el expediente judicial.
Los gendarmes secuestraron 7,63 gramos de tusi, droga también conocida como cocaína rosa.
“Resulta oportuno señalar que no hay duda que el alcaloide se encontraba bajo la órbita de disposición de la encartada, ya que el dormitorio es el ámbito de mayor privacidad para el morador de la vivienda, en tanto que la forma en que estaba distribuido, habla de que aquel estaba dispuesto para ser comercializado en pequeñas dosis. En ese sentido, debe recordarse que a lo largo de la investigación y durante las vigilancias realizadas por el personal actuante se estableció la actividad que llevaba a cabo la nombrada”, explicó el magistrado en la citada resolución.
Durante las tareas investigativas hechas por los detectives de la Gendarmería Nacional se registraron “encuentros breves con distintas personas en las inmediaciones de su domicilio, considerados compatibles con maniobras de venta al menudeo”.
Uno de ellos ocurrió durante una vigilancia nocturna. “Según reconstruyó la Nacional, Distefano salió de su vivienda con una bolsa de residuos y la depositó en un cesto lindero. Al inspeccionar posteriormente su contenido, los investigadores encontraron recortes de bolsas de nylon con restos de una sustancia pulverulenta de color rosado, elemento que fue incorporado como un indicio más dentro del expediente”, dijeron a LA NACION fuentes judiciales.
Cuando fue indagada, la sospechosa hizo uso de su derecho a no declarar.
El juez Rodríguez procesó con prisión preventiva a Distéfano y le trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $10.000.000.
“Actualmente, la ahora procesada permanece bajo prisión domiciliaria, beneficio concedido por encontrarse al cuidado de menor de edad”, explicaron los voceros consultados.