Carta de la semana
Debatir sin ofender ni atacar
“Lo cortés no quita lo valiente”. Todo tiene un límite. Nuestro presidente debería expresarse de manera cordial y diplomática. En su disertación en la Fundación Faro (agosto de 2025), manifestó que iba a dejar de insultar. El cambio discursivo duró muy poco. Lejos de suavizar su tono, volvió a descalificar a quienes no coinciden con sus ideales, llámense gobiernos extranjeros, artistas, gobernadores, científicos o periodistas. El líder de La Libertad Avanza deberá comprender y aceptar que aquel que piensa distinto a él no es su enemigo político. De un jefe de Estado se requiere un vocabulario limpio. Se puede ser un líder fuerte y combativo siendo, al mismo tiempo, una persona educada y respetuosa. En democracia, gobernar es un arte por el cual resulta imperativo dialogar respetuosamente con el que opina diferente. Sin embargo, la diplomacia brilla por su ausencia; lo suyo parece una estrategia de eterna confrontación. Según un informe de LA NACION (5 de agosto de 2025), en su primer año de gestión el mandatario emitió 4149 insultos y descalificaciones.
La República necesita una armonía de la que carece el discurso oficial. Sr. Javier Milei: ¿podrá usted llegar a debatir sin ofender ni atacar a los demás?
Hugo Modesto Izurdiaga
Poder y deber
Señor Presidente: me dirijo a usted con el objeto de poner de relieve la diferencia entre poder y deber. Usted puede –y de hecho lo hizo– ir a Brasil y pronunciarse grotescamente, según mi opinión, respecto de muchas autoridades de ese país. Casi como un barrabrava, hizo apreciaciones vulgares, hirientes, respecto de varios funcionarios del país vecino, lo cual, si bien puede, no debe hacer, porque es el presidente de todos los argentinos. Muchos de ellos lo votaron y no están de acuerdo con esas formas, como yo, y otros no lo hicieron. Usted debe desempeñarse no solo como economista, sino fundamentalmente como estadista (como Alfonsín, para citar uno de los últimos). El mundo se mueve por intereses comerciales y, como lo dice el término (mundo), es la totalidad con quienes debemos congeniar, sin perder de vista la Doctrina Monroe, que, dicha como un refrán, sostiene: “Cada chancho a su rancho”.
Luis María Pereyra
Legado
Coincido con Milei en el objetivo que tiene la reforma del BCRA. Pero hemos visto ya muchas leyes que instauraron el desagio (Plan Austral), la convertibilidad, etc., que no resistieron a las fuerzas del mercado y los políticos populistas. Creo que si queremos estabilidad, Milei debería tratar de dejar un legado, agregando a la estabilidad brotes de crecimiento en industrias pymes, comercio y construcción, porque ya sabemos cómo arrasan con la moneda los gobiernos populistas.
Graciela Rios
En boca cerrada
“Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”, desafió Diego Santilli a Victoria Villarruel. Me recordó al “no le da el cuero”, de Lanusse a Perón en 1972, referido a su regreso al país, o al kirchnerismo pinchando a un Mauricio Macri que, al final, compitió y ganó. Mi abuela, enseñada por la vida, me repetía siempre: “En boca cerrada no entran moscas”, lección que completé años después, al escuchar el tango “Bien pulenta”, cuando la letra dice: “No me gusta avivar giles que después se me hacen contra”. Da para pensar, señor Santilli, porque bravata pateada al viento a veces golea en contra, como en el tango.
Rafael Mauro
Drama en Ceuta
Las dramáticas escenas que periódicamente se viven en Ceuta recuerdan que los movimientos migratorios no pueden comprenderse plenamente si solo se observan sus consecuencias en los países de destino. También es necesario analizar las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares. Durante décadas, diversas potencias privilegiaron intereses estratégicos y económicos por encima del fortalecimiento de las instituciones africanas. No solo Estados Unidos y la Unión Soviética actuaron de ese modo durante la Guerra Fría. Varias naciones europeas, en sus excolonias o territorios, sostuvieron o respaldaron regímenes autoritarios para preservar su influencia política, militar y económica. Por supuesto, ello no exime de responsabilidad a muchos gobiernos africanos por la corrupción, los abusos de poder y las malas decisiones posteriores a la independencia. Pero ignorar el peso del colonialismo y de las intervenciones extranjeras conduce a una explicación incompleta.
J. Felipe Fliess
Pérez-Reverte
He leído con detenimiento el artículo en primera plana de ayer del señor Arturo Pérez-Reverte. La descripción que detalladamente hace de su trayectoria profesional como periodista y escritor y su declamado aprecio por nuestro país y su gente. Me detuve en su mensaje en X donde, pocos minutos después de la derrota argentina en el Mundial, se apreciaron reacciones no justificables de algunos jugadores de nuestra selección. No sabemos lo que sucedió después del pitazo del árbitro que puso final al partido, si hubo provocaciones de algunos jugadores de la selección española. Ciertamente hubo la indignación lógica de los perdedores, sabedores de haber jugado mal. Lo que sí es criticable de Pérez-Reverte es su falta de oportunidad en haber abierto la boca en el peor momento. No fueron solo los jugadores los decepcionados, era un país acostumbrado a ocho años de éxitos de su selección que se derrumbó en 120 minutos. Seguramente esa crítica una semana después hubiera pasado desapercibida o sido compartida por muchos.
Roberto Arostegui
Pérez-Reverte II
Estimado Arturo: sin dudar nunca de su afecto fraternal por la Argentina, que ha quedado plasmado en toda su carrera profesional, lamento que tanto necio suelto haya salido con los tapones de punta a descalificar sus sinceros comentarios sobre la desubicada actitud de algunos jugadores y parte del cuerpo técnico argentino que quedó expuesta en la cancha el día de la final del último Mundial. Siendo un orgulloso argentino que ama incondicionalmente a su patria, ese día tuve la misma sensación de vergüenza ajena que tengo cada vez que me cruzo con compatriotas que pasean su mediocridad y altanería por los pasillos y salas de embarque en cualquier aeropuerto del mundo donde se junte un grupo de argentinos “medio pelo”. Sin necesidad de ninguna aclaración de su parte, cuente con que los argentinos de bien sabemos que su comentario no esconde ninguna doble intención y que tanto aquí como en España hay gente que, aun sabiendo leer, no lee lo que está escrito.
Gabriel Ballester
Tarifazos
En agosto vuelven a aumentar los boletos de colectivos, subtes y trenes por las actualizaciones tarifarias en el AMBA. Mientras tanto, los usuarios no son escuchados y el servicio que se brinda a los pasajeros sigue sin mejorar. Me pregunto quién defiende a los sufridos usuarios de estos permanentes aumentos. No olvidemos que los afectados de estos tarifazos son, como siempre, los que menos tienen. En fin, nada nuevo bajo el sol.
Patricio Oschlies
Riesgos de la IA
Muy buena la columna de Héctor M. Guyot sobre los riesgos de la utilización de la IA. Es muy importante para la humanidad el avance tecnológico, pero vale la pena analizar si la implementación de elementos como el mencionado puede ser debidamente controlada para que no caigan en manos siniestras o sobreestimar sus capacidades, hasta el punto de no poder manejar su poder. No debemos caer en simplemente pensar que nos oponemos al progreso por plantear estos temas y no señalar los eventuales inconvenientes que puede provocar el uso de estas tecnologías, porque puede ser muy peligroso.
Julio Lozano
lozano.j.c@hotmail.com
Proteger a los niños
La decisión judicial de suspender el decreto del Gobierno que impedía los tratamientos hormonales en menores de edad es profundamente preocupante. En una sociedad que afirma defender los derechos de la infancia, resulta incomprensible que se habiliten intervenciones con posibles consecuencias permanentes sobre niños y adolescentes. Con demasiada frecuencia, la ideología parece imponerse sobre la prudencia. Los menores necesitan acompañamiento, contención y tiempo para madurar, no decisiones irreversibles que pueden marcar el resto de sus vidas. La Justicia debería priorizar el interés superior del niño por encima de cualquier presión ideológica o política. La ley vigente debería ser revisada y, hasta tanto ello ocurra, debería mantenerse vigente el decreto, ya que constituye una medida de protección para los niños y adolescentes frente a tratamientos que pueden producir consecuencias irreversibles. Ojalá este fallo sea revisado y el decreto vuelva a estar vigente. La infancia merece ser cuidada, no convertida en escenario de debates ideológicos. La verdadera defensa de los derechos humanos comienza por proteger a los más vulnerables.
Magdalena Silveyra