Una amplia franja del centro de la Argentina se encuentra bajo alerta por la llegada de tormentas fuertes, ocasional caída de granizo y ráfagas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora. El fenómeno, uno de los más intensos de este invierno, afectará durante este viernes a distintas localidades, entre ellas sectores de la provincia de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió advertencias de nivel amarillo y naranja ante la posibilidad de que se desarrollen lluvias y tormentas de variada intensidad. Algunos de esos eventos podrían estar acompañados por abundante caída de agua en períodos breves, actividad eléctrica, ráfagas intensas y granizo.
Las condiciones más adversas se concentrarán en las áreas incluidas dentro de la alerta naranja. Allí, los fenómenos podrían alcanzar una intensidad capaz de provocar inconvenientes en las actividades cotidianas, anegamientos temporarios, caída de ramas y dificultades para circular.
Qué zonas están bajo alerta por tormentas
De acuerdo con el mapa difundido por el SMN, la advertencia alcanza a una extensa región que comprende sectores de Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires.
El nivel naranja se concentra principalmente sobre parte del centro y este del territorio bonaerense, incluida la región metropolitana, además de zonas ubicadas hacia el sur del Litoral. En estos puntos se esperan las tormentas de mayor intensidad.
La alerta amarilla, en tanto, se extiende por otras áreas de las provincias afectadas. Este nivel indica la posibilidad de fenómenos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades habituales.
En el AMBA, las precipitaciones y tormentas podrán registrarse desde las primeras horas de este viernes y continuar durante buena parte de la jornada. El período de mayor inestabilidad se produciría hacia la tarde y la noche, cuando podrían desarrollarse las celdas más intensas.

Granizo y ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora
Uno de los principales riesgos asociados con este episodio será la intensidad del viento. Las tormentas podrán generar ráfagas que alcanzarían los 70 kilómetros por hora, con posibilidad de valores puntualmente superiores en caso de que se desarrollen núcleos severos.
También se anticipa la posible caída de granizo, aunque este fenómeno no se presentará necesariamente en todas las localidades alcanzadas por la advertencia. Su aparición estará vinculada con las tormentas más intensas y podría producirse de manera localizada.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan evitar actividades al aire libre durante el desarrollo de la tormenta, no refugiarse debajo de árboles ni postes de electricidad y mantenerse alejado de puertas y ventanas.
31 JUL I ⚠️ #Alertas para hoy:
🥶 Temperaturas extremas: #frío ⚠️
🟥 Efecto alto a extremo en la salud
🟨 Efecto leve a moderado en la salud⛈️ Tormenta
🟧 40-80 mm
🌬️ Ráfagas de hasta 90 km/h
⚠️ Lluvias abundantes
🧊 Granizo
⚡Actividad eléctrica
🟨 30-50 mm
🌬️ Fuertes ráfagas pic.twitter.com/GWFbKJdCGN— SMN Argentina (@SMN_Argentina) July 31, 2026
Un viernes con múltiples alertas en el país
El escenario meteorológico adverso no estará limitado a las tormentas. El SMN mantiene activas advertencias por viento en distintos sectores del noroeste y el centro-oeste de la Argentina, con áreas de nivel naranja principalmente sobre sectores cordilleranos y serranos.
Además, rige una alerta por viento Zonda en provincias de la región de Cuyo y el noroeste. Este fenómeno puede provocar un aumento repentino de la temperatura, una fuerte disminución de la humedad y una reducción de la visibilidad debido al polvo levantado por las ráfagas.
En el extremo sur del país también hay advertencias por nevadas y lluvias, particularmente en sectores de Santa Cruz y Tierra del Fuego. A esto se suma una alerta roja por temperaturas extremas por frío en parte de la Patagonia.
El nivel rojo representa un efecto alto a extremo para la salud y señala que las bajas temperaturas pueden afectar incluso a personas saludables, además de representar un riesgo mayor para niños, mayores de 65 años y quienes atraviesan enfermedades crónicas.