Murió Peppino di Capri, leyenda de la música pop italiana y la voz de “Champagne”

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ROMA.- Adiós a Peppino di Capri, la voz de la mítica canción “Champagne”, tema que trascendió las fronteras y lo hizo famoso en todo el mundo.

Figura muy querida en Italia, el cantante napolitano, que estaba enfermo desde hace tiempo, falleció este sábado a los 86 años en su querida isla de Capri, donde el verano pasado había realizado una última y sorpresiva exhibición, junto a su hijo. Siempre en Capri se realizará mañana su funeral, a las 17 en la Iglesia de Santo Stefano, cerca de la famosa plaza.

Junto a su piano, Peppino di Capri acompañó a Italia desde el boom económico posterior al desastre de la Segunda Guerra Mundial, hasta los años dosmil: por más de sesenta años fue uno de los rostros más conocidos de la música italiana.

Célebre no sólo por “Champagne”, sino también por “Un grande amore e niente piu”, otro hit, contribuyó a transformar la canción napolitana en un lenguaje pop capaz de hablarle al mundo. “Cantó la Dolce Vita, los veranos en el mar, los grandes amores y las nostalgias. Con él la canción napolitana aprendió a dialogra con el rock’n’roll norteamericano, el twist, el jazz y el pop internacional sin perder su propia identidad”, destacó Carmine Aymone en el Corriere della Sera.

“Uno de los mayores logros artísticos de Peppino Di Capri fue rescatar la canción napolitana de los clichés folclóricos. Nunca renegó de sus raíces; por el contrario, las reinterpretó. El dialecto adquirió un carácter contemporáneo, mientras que el mar, Capri y el Mediterráneo dejaron de ser meras imágenes de postal para transformarse en símbolos de un estilo de vida reconocido incluso en el extranjero”, agregó.

Nacido en el seno de una familia humilde como Giuseppe Faiella en la isla de Capri el 27 de julio de 1939, fue uno de los protagonistas de la música popular italiana, como cantante, pianista, compositor, autor, empresario, cuya marca registrada fue la elegancia.

muere PEPPINO DI CAPRI

La leyenda cuenta que fue una suerte de niño prodigio que ya a los cuatro años tocaba piano ante los soldados “americani” llegados durante la Segunda Guerra Mundial a la isla, ya entonces famosa por su belleza, mar y grutas y frecuentada por artistas, intelectuales y músicos de todo el mundo. Tras estudiar piano clásico, a fines de los años Cincuenta, junto a un grupo de amigos el joven Giuseppe fundó una banda llamada los “Rockers” que en 1965 entró en la historia porque fue seleccionada para abrir tres recitales que los Beatles tuvieron en Italia.

Aunque antes, en 1958, Peppino di Capri comenzó a hacerse notar cuando obtuvo su primer contrato discográfico y con dos temas en dialecto napolitano “Nun è peccato” y “Malatia”, logró un gran éxito. Había comenzado a ganar dinero abriendo el “Splash, la primera discoteca de Capri, a la que iban personajes como el modisto Valentino.

Ya afianzado en el panorama musical, en 1970 conquistó el Festival de Nápoles con “Me chiamme ammore” y fundó su propia casa discográfico, algo que le dio mayor autonomía creativa. Tres años más tarde, en 1973, ganó el Festival de San Remo -el evento más prestigioso de la música local- con “Un grande amore e niente più”, interpretada junto a Tonina Torrielli, el momento más importante de su carrera. Ese mismo año, publicó “Champagne”, una canción destinada a entrar en el colectivo imaginario nacional, que habla de la melancolía del final de un amor, que suele estar siempre presente en fiestas, casamientos y demás reuniones familiares junto a una guitarra.

En 1976, volvió a triunfar en Saremo con “Non lo faccio più” y comenzó a cosechar premios en el resto del mundo, donde vendió millones de discos y realizó giras, que incluyeron por supuesto también América latina y la Argentina.

En su última entrevista con el Corriere della Sera, concedida a Michela Proietti el año pasado, Peppino di Capri contó que cambió de nombre cuando su amigo, también músico, Mario Cenci, que era su guitarrista, le hizo notar que su apellido, Faiella, hacía pensar en el término “iella”, yeta. “Me dijo: ‘Como sos de Capri, te vas a llamar Peppino di Capri”, evocó.

También recordó que tuvo una relación difícil con su padre, un hombre del sur que nunca lo tuteó, de viejo estilo, de origen humilde, que igual le abrió las puertas al mundo artístico al permitirle tomar clases de piano. “Un día, al volver de la escuela, descubrí que mi piano había desaparecido: mi padre lo había hecho pedazos para usarlo como leña. Pero luego se dio cuenta de que yo sufría, así que me compró otro”, evocó.

Y habló del origen del gran éxito de su vida, el tema “Champagne”: “Mi cuñado había escrito la canción ‘Una coppa di champagne’. Quería que Aznavour la cantara. Yo le dije: ‘¡La cantaré yo!’”.


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